"Una decisión que nunca lamentarás"
Nyasha Kanganga
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Escoger un lugar a donde ir a estudiar lejos de casa es una de las decisiones más difíciles que tendrás que tomar en tu vida. Todos buscamos un lugar del mundo donde no sintamos demasiada morriña o soledad, es decir, un lugar tan cercano a la perfección como sea posible. Mi centro asesor me ayudó a hacer una de las mejores decisiones que he hecho jamás: ir al College de St. Catherine en Minnesota. Es casi como si nada más al verme ellos ya supieran exactamente lo que necesitaba y dónde necesitaba estar para poder hacer realidad mis sueños. Estados Unidos en un país fantástico para vivir y es mucho mejor en la vida real que por la televisión o las películas. Los estadounidenses son todos distintos; yo creo que no hay tal cosa como un estadounidense típico. Sólo porque hayas conocido a uno no quiere decir que los conoces a todos. Aquí en Minnesota, aceptan sin dificultad a la gente y a las culturas distintas y valoran la diversidad cultural. No te presionan para que seas como los demás, porque la gente te acepta como eres y yo agradezco mucho esa actitud. Estudiar en Estados Unidos ha cambiado mi perspectiva respecto de gran número de asuntos mundiales. La educación en humanidades que he recibido hasta ahora me ha llevado a considerar las cuestiones con espíritu crítico, analizarlas desde todos los ángulos y ver lo tendencioso de algunas de mis propias opiniones. He aprendido que si puedo pensar de manera positiva, puedo ser capaz de lograr mejores resultados, y que todo es posible cuando en ello se pone el corazón y la mente. Mi propósito es obtener un título de bachelor en ingeniería química y contribuir a poner la industria química de Zimbabwe a la par con la de otros países. El apoyo que he recibido del personal de admisiones internacionales aquí en el colegio es digno de encomio. Han estado a mi lado en todo momento. Me asignaron una familia anfitriona que me recogió en el aeropuerto, me ayudó a instalarme en la residencia de estudiantes y me ha ayudado en todos mis empeños. El programa de orientación, diseñado específicamente para los estudiantes internacionales, era tan detallado que, cuando terminó, no sólo podía moverme sola por el campus universitario, sino que conocía igualmente bien las zonas comerciales cercanas y sabía cómo llegar a ellas. En mi primer semestre, me ofrecí como voluntaria para actuar de maestra de ceremonias en la Noche de África, acontecimiento que se celebra todos los años en el campus y que brinda a los estudiantes africanos la oportunidad de dar a conocer a la comunidad del colegio aspectos de la vida en África. Como pueden suponer, hablar ante 300 personas era una experiencia que me intimidaba bastante, pero también era una buena forma de romper el hielo. Me eligieron por votación vicepresidenta de la organización de estudiantes internacionales de St. Catherine para el próximo curso, lo que me tiene muy entusiasmada. También voy a ser residente auxiliar en una residencia de estudiantes durante el semestre de otoño. Creo que esto me permitirá conocer y apreciar mejor las experiencias de otras personas de la vida en el colegio y también me dará la oportunidad de devolver a la comunidad de St. Kate lo que yo recibí cuando llegué aquí: una cordial bienvenida. A los estudiantes que desean estudiar en Estados Unidos quiero decirles que es una decisión que nunca lamentarán. El sistema universitario de Estados Unidos es distinto de todos los demás de todo el mundo y su educación en humanidades es una de las mejores experiencias que se pueden tener.
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