Mis prioridades y perspectivas para la política exterior estadounidense en África se derivan de la encomienda del presidente Bush de hacer del mundo un lugar mejor y más seguro, y de la directriz de la secretaria de Estado de utilizar el poder diplomático de Estados Unidos para ayudar a ciudadanos en el exterior a mejorar sus vidas, construir sus propias naciones y cambiar su destino. Si aplicamos estas directrices a África, las prioridades claves que surgen son: apoyar la propagación de la libertad política en todo el continente, ampliar el crecimiento y las oportunidades económicas, afrontar el desafío extraordinario que plantea la pandemia del VIH/SIDA y reforzar las iniciativas africanas que intentan poner fin a los conflictos y combatir el terrorismo. El éxito lo alcanzaremos en la medida en que los países africanos vayan tomando el lugar que les corresponde en la comunidad de democracias, y según vayan estableciendo un sistema internacional basado en nuestros valores compartidos, y contribuyan a la paz y a la prosperidad mundial. En mi trayectoria académica y durante los años en que he ejercido cargos en el gobierno, entre ellos el cargo de embajadora en la República de Sudáfrica, he podido aprender mucho sobre los desafíos que afronta el continente africano. Ahora, como secretaria de Estado adjunta, agradezco la oportunidad de poder trabajar con los países africanos para encarar estos desafíos y, a la misma vez, servir a mi país. Después de dedicar 25 años al estudio y la elaboración de la política estadounidense en África, puedo asegurar con certeza que ahora más que nunca es el momento oportuno para consolidar el progreso y la promesa que encierra el continente. En la actualidad la democracia se propaga por África. En los últimos cuatro años se han celebrado más de 50 comicios. La expansión económica en el continente ha ido en aumento en los últimos ocho años y 20 países han registrado crecimiento económico en los últimos cinco años. En los últimos seis años han concluido seis guerras, en Angola, Burundi, Liberia, la República Democrática del Congo, Sierra Leona y el conflicto civil librado durante 22 años entre el norte y el sur de Sudán. Los africanos están tomando el control de su destino colectivo a través de instituciones como la Unión Africana y el programa Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD), que contribuye a la promoción del buen gobierno y a la creación de vínculos de amistad entre los países. La Oficina de Asuntos Africanos del Departamento de Estado aprovecha estos cambios históricos para participar y ayudar en la creación de instituciones que sustenten el progreso durante generaciones. Estamos iniciando una "era de alianzas" con África.
Apoyo a la propagación de la libertad política en África Estados Unidos seguirá respaldando las instituciones fundamentales de la democracia, a saber: una prensa libre, un poder judicial independiente, un sistema financiero firme y partidos políticos activos. En los próximos dos años una de las prioridades será la consolidación de la infraestructura electoral, ya que en muchos países africanos las elecciones se convierten en puntos álgidos del conflicto: los perdedores a menudo impugnan los resultados y los asuntos políticos se ven desplazados por problemas como el robo de papeletas electorales y las protestas callejeras. Nuestra labor se centrará en dos aspectos: (1) aumentar la capacidad de las comisiones electorales independientes de cada país para llevar a cabo elecciones libres, imparciales y transparentes que generen confianza pública, (2) alentar a todos los candidatos y partidos políticos a que "se ganen el voto" mediante su atención a la entrega de servicios y al debate político. La colaboración con grupos de la sociedad civil y la defensa de la libertad de prensa son tareas que seguirán teniendo mucha importancia en mis esfuerzos para promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales. Las perspectivas son alentadoras. En la última década, más de dos terceras partes de los 48 países africanos han celebrado elecciones libres. Por otra parte, en 1990 cuatro países subsaharianos fueron clasificados como "libres", 20 como "parcialmente libres" y 24 como "no libres" por Freedom House, organización apartidista sin fines de lucro que fomenta la democracia liberal en todo el mundo. Sin embargo, en 2006 estas cifras se han invertido: 34 países son "libres" o "parcialmente libres" y 14 países son "no libres". La tendencia es esperanzadora para un continente en el que 34 de sus 48 países están encaminados hacia la libertad. De todos modos, no podemos dar por sentado el progreso. Es necesario infundir los valores de la libertad en las instituciones transnacionales africanas, como el Secretariado de NEPAD y el Mecanismo de Revisión de Pares Africanos. Si las instituciones que vinculan los países africanos adoptan principios de justicia y democracia, podrán reforzarlos entre los dirigentes africanos y se ayudará a forjar actitudes positivas hacia el buen gobierno. La consolidación de la democracia y transformación de la sociedad no es sólo resultado de la política, es igual de importante el apoyo de sistemas financieros eficaces, transparentes y que obran con integridad, que proporcionen un respaldo importante a los cambios positivos. Si se aprovechan los enormes recursos de que dispone el multimillonario programa de asistencia del presidente Bush, denominado la Cuenta del Desafío del Milenio (MCA), se contribuirá a espolear la reforma, el buen gobierno y la rendición de cuentas.
La ampliación de las oportunidades económicas y el crecimiento África es un continente rico en situación de extrema pobreza. En los próximos dos años centraremos nuestra atención en dar apoyo a los empresarios africanos. Estamos convencidos de que con su talento y empeño pueden explotar el gran potencial del continente para lograr la prosperidad de sus pueblos. Estos líderes empresariales necesitarán acceso a los mercados para vender sus productos y crear empleos de necesidad apremiante. Un importante vehículo de acceso al mercado es la Ley sobre Crecimiento y Oportunidad en África, ratificada en Estados Unidos en 2000, que da preferencia comercial y entrada libre de aranceles a Estados Unidos a determinados productos que provienen de países subsaharianos que han introducido reformas orientadas al mercado. También alentamos las reformas internas que apoyen a las pequeñas y medianas empresas, la igualdad de condiciones en nuestras instituciones económicas mundiales y la utilización de la ayuda al desarrollo para catalizar el crecimiento. Uno de los focos de asistencia es la potenciación de mujeres y niñas. La Iniciativa de Educación para África, iniciada por el presidente Bush, ha formado a más de 220.000 docentes en 15 países, distribuido más de 1,8 millones de libros de texto y ha concedido más de 85.000 becas a niñas de 38 países. La protección del medio ambiente y el ordenamiento adecuado de los recursos hídricos, pesqueros, forestales, las especies silvestres y otros recursos naturales, son vitales para la preservación y utilización de los recursos de África para generaciones futuras. En África Central, la Alianza para la protección forestal de la cuenca del río Congo reúne a Estados Unidos, varios países africanos y organizaciones no gubernamentales (ONG) para elaborar y poner en marcha programas de conservación que también estimulen oportunidades económicas. Ampliaremos nuestros esfuerzos más allá del éxito de este programa. Este año, nuestro presupuesto de ayuda para África es de 4.100 millones de dólares, lo cual supone un aumento sobre los 700 millones que se asignaron en 2001. Esta cifra, seis veces mayor que la anterior, refleja el deseo de la administración Bush de aumentar la asistencia a cambio de una rendición de cuentas más exacta de la manera en que se utilizan estos fondos en los países destinatarios. El presidente Bush también tiene como objetivo reformar las instituciones económicas mundiales para luchar contra la pobreza y estimular el desarrollo económico. En lo que se refiere al comercio internacional y al alivio de la deuda internacional, nuestra política es crear más oportunidades para nuestros amigos africanos. Los subsidios a las exportaciones agrícolas dificultan para los productos agrícolas africanos la competencia en los mercados mundiales. Intentamos igualar las condiciones poniendo fin a estos subsidios que distorsionan el comercio. En 2001, el presidente Bush instó al Banco Mundial a que concediera la nueva asistencia a los países más pobres en forma de donaciones, y no préstamos, para así poner fin al asfixiante ciclo de endeudamiento que afecta de forma desproporcionada a las naciones africanas. Su iniciativa en el G-8 ayudó a cancelar el cien por cien de la deuda de los países muy endeudados. Ayudó también a liberar recursos por valor de 30.000 millones de dólares que ahora se pueden invertir en la salud y la educación de los pueblos africanos. La lucha contra el VIH/SIDA y el paludismo Considero un privilegio haber sido nombrada por el presidente Bush como embajadora en Sudáfrica. El nombramiento me colocó en el punto cero de la devastación que ha causado la pandemia de VIH/SIDA, cara a cara con los hombres, mujeres y niños que padecen y mueren de esta enfermedad. La experiencia de más de 25 años de estudio y elaboración de políticas estadounidenses en África me han familiarizado tristemente con la devastación que ha causado la pandemia de VIH/SIDA. El Plan de Emergencia para el Alivio del VIH/SIDA (PEPFAR), otra iniciativa del presidente Bush, ofrece una primera oportunidad para ganar la guerra contra esta enfermedad mortal. En el 2000, nuestra asistencia mundial para combatir el VIH/SIDA alcanzaba los 300 millones de dólares; en la actualidad, esa cifra se sitúa en los 15.000 millones de dólares para un periodo de cinco años y supera el total combinado de las contribuciones de las demás naciones donantes. Bajo el liderazgo del presidente, Estados Unidos ha iniciado el tratamiento a gran escala de africanos, con lo cual se han transformado no sólo vidas sino también sistemas de atención de salud, a medida que hemos ayudado a establecer la infraestructura médica necesaria para apoyar el tratamiento de 550.000 personas en África subsahariana, frente a las 50.000 anteriores, hazaña que se ha logrado en tan solo dos años. Doce de los 15 países que se incluyen en el PEPFAR están en África, principal destinatario de esta innovadora iniciativa. Nuestra intención es evitar la infección de otros siete millones de personas, dar tratamiento a dos millones de infectados por VIH y ofrecer atención médica a diez millones de personas que sufren del VIH/SIDA o que se ven afectadas por esta enfermedad. La iniciativa contra el paludismo, anunciada por el presidente en fechas recientes, también moviliza esfuerzos mundiales para combatir esta enfermedad mortal que se ensaña en particular con los niños de África. La malaria se puede evitar y tratar, sin embargo roba la vida a 1,2 millones de personas todos los años. Se calcula que las pérdidas económicas causadas por la malaria alcanzan casi 12.000 millones de dólares anuales, cifra que equivale a un descenso anual del 1,3 por ciento del producto interno bruto de los países donde la enfermedad ya es endémica. La iniciativa del presidente tiene previsto erradicar esta enfermedad mortal en siete países africanos. Para ello nos proponemos dar cobertura a 175 millones de personas en 15 países africanos y aumentar el financiamiento de programas de prevención y tratamiento hasta alcanzar los 1.200 millones de dólares en cinco años. Con la labor conjunta de donantes, gobiernos africanos, empresas privadas, fundaciones y organizaciones voluntarias, podemos alcanzar nuestro objetivo de reducir el número de muertes causadas por la malaria en un 50 por ciento en cada país designado.
El fin de las guerras y la lucha contra el terrorismo y la violencia Apoyaremos los esfuerzos mediadores de conflictos entre naciones africanas y fortaleceremos la capacidad de África de llevar a cabo operaciones de mantenimiento de la paz y de combate contra el terrorismo. Desde 2001, cuando era directora principal para África en el Consejo de Seguridad Nacional, se ha podido ver el éxito del enfoque de trabajar en colaboración con los principales mediadores africanos y multilateralmente con la Unión Africana, las Naciones Unidas y las organizaciones subregionales como la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (ECOWAS). Debido en gran parte a esta alianza, la presidenta de Liberia Ellen Johnson-Sirleaf se ha convertido en la primera mujer presidenta de un país africano. Ocupa el lugar del ex presidente de Liberia Charles Taylor, uno de los peores dictadores que ha producido el continente y que ahora se encuentra en La Haya donde deberá responder ante el Tribunal Especial para Sierra Leona por crímenes de guerra. Me siento orgullosa del papel que desempeñaron los diplomáticos e Infantes de Marina estadounidenses para poner fin a 14 años de guerra en Liberia. Vamos a entrenar a 40.000 efectivos africanos de las fuerzas de mantenimiento de la paz a través de la Iniciativa Mundial de Operaciones de Paz (GPOI) y el programa de Ayuda para Operaciones de Contingencia y Entrenamiento en África (ACOTA). Nuestra inversión de 600 millones de dólares a lo largo de cinco años rendirá dividendos para todo el mundo. Los africanos comparten la carga de mantener la paz y la seguridad internacionales ya que proporcionan el 30 por ciento de las fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU en todo el mundo. Cuatro países Etiopía, Ghana, Nigeria y Sudáfrica figuran entre los diez países principales que aportan soldados a las fuerzas de la ONU. Otro programa, la Iniciativa de Justicia y Potenciación de la Mujer, ayuda a las víctimas del maltrato y la violencia sexual a recuperar su dignidad. Confío en que las iniciativas de África Oriental y África Subsahariana contra el terrorismo pongan en marcha programas fuertes y polifacéticos que nieguen refugio, base de operaciones y oportunidades de reclutamiento a los terroristas. Tenemos que tender la mano para contrarrestar la desesperación que sustenta la ideología extremista. Al encarar las amenazas más serias del terrorismo y de la proliferación de armas de destrucción masiva que se ciernen sobre Estados Unidos, contamos con socios dispuestos y sistemas listos para ayudarnos en África. La pobreza extrema de África no ha proporcionado terreno fértil de reclutamiento para las ideologías extremistas. La renuncia de Sudáfrica a las armas nucleares ha demostrado que el abandono de las ambiciones nucleares y las armas de destrucción masiva puede aumentar la estima e influencia de un país. Juntos con nuestros embajadores y embajadas en África, procuraré consolidar nuestras prioridades políticas en los 48 países subsaharianos del continente africano. Según vayamos avanzando, adquirirán importancia crítica nuestras relaciones y con los países africanos que han hecho firmes reformas democráticas y económicas ?Benin, Botswana, Ghana, Mali, Mozambique, Senegal, Tanzania y otros? con las potencias de más influencia ?Nigeria y Sudáfrica?. Haremos una inversión en el éxito, no iremos a la zaga de las crisis. La fortaleza de nuestra alianza con África se basa en los vínculos entre los pueblos. Los lazos culturales entre Estados Unidos y África son intrínsecos, compartimos una herencia común. Por medio de la diplomacia pública y los programas para la juventud, continuamos fortaleciendo esos lazos e ilustramos el vínculo entre el bienestar de Estados Unidos y el progreso de África. Hemos trascendido los intercambios tradicionales entre diplomáticos para integrar una diplomacia cultural que enriquece nuestra comprensión y hace causa común entre estadounidenses y africanos. A través de nuestra iniciativa AfricAlive, hemos logrado la participación de personalidades reconocidas como Angelique Kidjo, Bono, Salif Keita y la estrella de baloncesto de la NBA Dikembe Mutombo. También hemos proyectado la película Tsotsi, ganadora del Oscar otorgado por la Academia de Artes Cinematográficas para ayudar a poner en marcha la era de alianzas. Estoy segura de que nuestra política en África rendirá fruto. Muchos hombres y mujeres extraordinarios, tanto estadounidenses como africanos, trabajan a diario para lograr ese éxito común. Con iniciativas innovadoras y recursos a nuestra disposición, avanzaremos juntos hacia la libertad, la paz y la prosperidad en África.
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