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Asuntos del Oriente Próximo

C. David Welch

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La política exterior de Estados Unidos en el siglo XXI

ÍNDICE
Introducción
Asuntos Africanos
Asuntos de Asia Oriental y el Pacífico
Asuntos Europeos y Eurasiáticos
Asuntos del Oriente Próximo
Asuntos de Asia Meridional y Central
Asuntos del Hemisferio Occidental
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 C. David Welch, secretario de Estado adjunto
C. David Welch, secretario de Estado adjunto, Oficina de Asuntos del Oriente Próximo
(Departamento de Estado)

Las responsabilidades de la Oficina de Asuntos del Oriente Próximo del Departamento de Estado se extienden desde Marruecos, a orillas del Océano Atlántico, hasta las fronteras orientales de Irán. Dentro de la gran burocracia somos muy conspicuos, pero nuestro tamaño es sorprendentemente pequeño en términos de personal y recursos. Los 19 países que integran nuestra región van desde naciones pequeñas hasta civilizaciones populosas y antiguas como Egipto e Irán. Incluye dos tercios de las reservas mundiales de petróleo comprobadas y es la cuna de las tres grandes religiones monoteístas. Es la tierra de Jerusalén y la Meca, de Belén y de Babilonia, de guerras santas y hombres santos. Es el lugar donde comenzó la civilización y se inventó el abecedario, donde sobrevivió la luz de la civilización clásica cuando apenas parpadeaba durante la edad oscura de Europa. En esta región se encuentran los problemas de política exterior estadounidense más desafiantes e inestables.

He tenido la enorme suerte de haber pasado gran parte de mi vida adulta trabajando y viviendo en esta parte del mundo, fascinante y frustrante, intensa y bella. Mis hijos, mi esposa Gretchen y muchos amigos y colegas comparten este interés y este fuerte respeto por la región. El Oriente Medio puede inspirar con su promesa y decepcionar con su tragedia, pero jamás puede ser olvidado. Desde la belleza natural de Wadi Rum, la vastedad de la Arabia desértica y los legendarios cedros del Líbano hasta los intrigantes mercados del casco antiguo de El Cairo, desde las orgullosas Alepo e Isfahán hasta la dinámica Dubai, que prospera con rapidez en el Golfo, el Oriente Próximo presenta un asombroso entorno físico. Pero todo esto lo supera un mosaico cada vez mayor de más de 350 millones de habitantes, inquietos y diversos, que no son muy diferentes de nosotros: también intentan vivir vidas dignas, a salvo del temor, con esperanzas de un futuro mejor para sí mismos y para sus hijos. Conozco a muchos de ellos como colegas y como amigos de toda la vida.

 La subsecretaria de Estado para Diplomacia Pública y Asuntos Públicos Karen Hughes
La subsecretaria de Estado para Diplomacia Pública y Asuntos Públicos Karen Hughes muestra un libro sobre el fútbol a unos jóvenes marroquíes durante las ceremonias con motivo de la apertura en Marruecos del segundo "Rincón Estadounidense", un centro cultural que cuenta con un cibercafé y una biblioteca, en Daoudiate, un distrito de la ciudad de Marrakech.
(©AP Images)

Desafíos profundos y perdurables

Los desafíos que encara Estados Unidos en el Oriente Medio son profundos y perdurables. Procuramos promover la cooperación contra el terrorismo mundial y trabajar para prevenir ataques contra nosotros y nuestros amigos; ser paladines de las aspiraciones de dignidad humana y reforma; y trabajar en pro de una paz duradera para Israel, los palestinos y sus vecinos.

Todos nuestros objetivos de política se apoyan en dos pilares subyacentes. El primero es promover la libertad, la justicia y la dignidad humana, al intentar poner fin a la tiranía, al promover democracias eficaces y al ampliar la prosperidad mediante el comercio libre y justo y las políticas de desarrollo prudentes. El segundo pilar de nuestra estrategia mundial consiste en encarar los retos de nuestros tiempos, al trabajar con una comunidad cada vez mayor de democracias para resolver los muchos problemas que encaramos, desde la amenaza de las pandemias hasta la proliferación de armas de destrucción masiva, el terrorismo, la trata de personas, los desastres naturales, todo lo cual supera las fronteras nacionales y regionales.

Si bien procuramos obtener un cambio positivo que derive en una vida mejor para todos los pueblos de la región, colaboramos estrechamente con los gobiernos, la sociedad civil y con otros en una amplia gama de cuestiones de importancia. Respetamos y cultivamos nuestras relaciones importantes y profundamente arraigadas con Egipto, Jordania y Arabia Saudita, y procuramos fomentarlas. Acogemos con agrado sus medidas de reforma y les alentamos a que se haga más. Respaldamos y alentamos sus esfuerzos para oponerse a la ideología extremista y promover la moderación y la tolerancia. Valoramos su labor constructiva en muchos frentes diferentes, desde la cooperación regional, hasta el impulso para poner fin a los conflictos regionales, hasta la lucha contra el terrorismo.

Trabajamos junto a los iraquíes para conseguir un Iraq unido, estable y democrático. La consolidación de un sistema político estable que genere un gobierno de unidad nacional competente y fuerte, que refleje los intereses de todos los iraquíes, es una iniciativa iraquí, pero cuentan con nuestro apoyo sincero e inquebrantable.

> El cónsul general de Estados Unidos en Jerusalén, Jacob Walles
El cónsul general de Estados Unidos en Jerusalén, Jacob Walles (centro) observa en un almacén de Ramala, en mayo del 2006, unas cajas que contienen suministros donados a los palestinos por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
(©AP Images)

Seguimos trabajando en pro de la perspectiva del presidente hacia una solución biestatal en la que israelíes y palestinos puedan vivir en paz, estabilidad, prosperidad y dignidad. Se han perdido demasiadas vidas, en ambos lados, como resultado de la violencia y la actividad terrorista. Si bien reconocemos y respetamos plenamente el proceso político que llevó a Hamas al poder, tenemos preocupaciones serias y persistentes al respecto. Cualquier gobierno palestino que aliente o tolere el terrorismo contra personas inocentes no sólo aumenta la violencia contra los israelíes sino que causa enorme daño a los intereses del pueblo palestino y asegura su aislamiento adicional. Estados Unidos no mantendrá contacto con semejante gobierno y colaboramos con muchos otros en la región y en el mundo para exigirle que abandone su apoyo al terrorismo, que reconozca el derecho de Israel a existir y que respete los acuerdos anteriores.

Estamos centrando también nuestra atención en el desafío de Irán a la comunidad internacional. El régimen de Teherán desobedece con carácter regular las normas internacionales y sus responsabilidades ante el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA); apoya la violencia y el terrorismo en Iraq, el Líbano y en todo el mundo; y se niega a llevar ante la justicia a importantes miembros de al-Qaida detenidos en 2003. Además sigue proporcionando extenso financiamiento, entrenamiento y armas al Hezbolá libanés y a grupos terroristas palestinos. Como han dejado sentado el presidente Bush y la secretaria Rice, Estados Unidos apoya al pueblo iraní, que sufre bajo la constante represión y la mala administración económica del régimen. Esperamos algún día ser buenos amigos del pueblo iraní.

 El secretario de Estado adjunto David Welch
El secretario de Estado adjunto David Welch en rueda de prensa después de una reunión con el primer ministro libanés en Beirut (Líbano), en enero del 2006.
(©AP Images)

Democracia y reforma

Seguimos apoyando el camino hacia la democracia y la reforma enunciado por el gobierno libanés. El Líbano ha logrado mucho el año pasado. Los libaneses han obligado a las tropas sirias a retirarse del país y han celebrado elecciones libres e imparciales. Tras una guerra destructiva, provocada por Hezbolá, la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aporta el marco esencial para apoyar al pueblo libanés mientras trabaja para reafirmar su independencia, fortalecer su democracia, restablecer la soberanía del gobierno y las fuerzas armadas libanesas sobre todo su territorio, y llevar a la práctica su llamamiento a la dignidad nacional, la verdad y la justicia.

Intentamos expresar nuestra solidaridad con el pueblo sirio. Sus aspiraciones a una vida mejor y con dignidad se ven frustradas por un régimen atávico que reprime duramente a la sociedad civil siria, que trata de intimidar a los libaneses, que descuida el control de su frontera con Iraq y que patrocina a grupos terroristas palestinos y de Hezbolá. Continuamos destacando la importancia crítica que tiene el cumplimiento, por parte del gobierno sirio, de las resoluciones 1644, 1636, 1559, 1595 y 1701 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y nuestra continua determinación de ver el fin del apoyo sirio a la agresión armada de Hezbolá en el Líbano y de llevar ante la justicia a los responsables del asesinato del difunto primer ministro libanés Hariri.

En lo que respecta a Arabia Saudita, en febrero de 1945 empezó una alianza entre el rey Abdulaziz y el presidente Roosevelt que ha continuado a lo largo de la sucesión de reyes y presidentes. Arabia Saudita es el corazón simbólico del mundo musulmán: es la cuna del Islam y el lugar donde se encuentran sus dos ciudades más sagradas. Buscamos que el reino asuma una función de liderazgo en asegurar el predominio de una forma moderada del Islam y en ampliar la participación ciudadana, aumentar las oportunidades para las mujeres e impulsar un vibrante sector económico privado.

El norte de África, región con la que Estados Unidos ha mantenido relaciones desde nuestra independencia, aumenta en importancia para nuestros intereses regionales y estratégicos. Más de la mitad de los árabes viven en esta región, si se incluye a Egipto. El restablecimiento de relaciones más normales con Libia ha ocurrido con el telón de fondo de logros históricos en la renuncia de ese país al terrorismo y a sus armas de destrucción masiva y programas de misiles balísticos de largo alcance. Marruecos se ha convertido en líder regional y socio clave de Estados Unidos para la reforma. También Argelia ha emprendido el camino hacia la reforma, luego de una década de problemas internos. Alentamos a Túnez a que ponga su tremendo historial económico y social a la par de un esfuerzo de reforma política comparable. Estos países tienen que seguir avanzando más en la reforma política y económica y el respeto a los derechos humanos, y estamos dispuestos a ayudarles. Estamos también al tanto de que encaran una amenaza común por parte del extremismo religioso y que han desarrollado la Iniciativa Antiterrorista Transahariana como una de las maneras de lidiar con él. Esto requerirá un trabajo firme en apoyo de los esfuerzos de las Naciones Unidas para resolver la antigua disputa en torno al Sáhara Occidental, cuya resolución es la clave final de la verdadera cooperación regional.

Conclusión

Todos estos temas conforman un programa desafiante y difícil. Algunas de estas crisis les ha mantenido ocupados a formuladores de política y gobiernos durante décadas. Pero sabemos que las voces que se alzan a favor de la reforma, a favor del cambio positivo y de un mayor sentido humano en el gobierno, no se originaron en Occidente, sino que procedían de líderes regionales dentro y fuera del gobierno. Admitimos de buena gana que en esta región la democracia desarrollará las características propias del Oriente Medio y lo hará a su ritmo. Brindamos apoyo concreto a los reformadores y a quienes buscan la paz en la región, de modo que el conflicto disminuya, la democracia pueda propagarse, la educación pueda prosperar, las economías puedan crecer y las mujeres puedan ser dotadas de poderes. Nos alienta el importante progreso logrado en fechas recientes en Kuwait y Qatar en el campo de los derechos de la mujer. Trabajamos con ahínco en apoyo de estos cambios, en un clima de respeto mutuo y humildad, profundamente conscientes de la necesidad de respetar las tradiciones y la cultura de la región y escuchar al pueblo, aun cuando alcen sus voces para manifestar su desacuerdo o sus críticas.

La política exterior de Estados Unidos en el siglo XXI

Para más información en inglés, visite:

http://www.state.gov/p/nea/

http://usinfo.state.gov/mena/

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