El año pasado la secretaria Rice decidió consolidar bajo una sola oficina la responsabilidad de política exterior de los países de Asia Meridional y Asia Central. Este cambio tiene mucho sentido puesto que se debe tratar al Asia Meridional y Central como una unidad. Además de compartir estrechos lazos históricos y culturales, nuestros principales objetivos políticos en el siglo XXI, tales como ganar la guerra contra el terrorismo, encontrar mercados para los suministros de energía, lograr prosperidad por medio de la cooperación económica y aprovechar las oportunidades democráticas, son de vital importancia en todos los países de la región. Al mismo tiempo, cada uno de estos países Afganistán, Bangladesh, Bhután, India, las Maldivas, Nepal, Pakistán, Sri Lanka, Kazajstán, Uzbekistán, Kirguistán, Tayikistán y Turkmenistán tiene problemas únicos y difíciles que deben ser abordados. Nuestro éxito en Asia Meridional y Central es decisivo para nuestros intereses nacionales. El 11 de septiembre consolidó nuestra comprensión de que la estabilidad en la región era de vital importancia. Lo que Estados Unidos procura en la región es que continúe la propagación de la estabilidad democrática. Estamos ayudando a países de la región a encontrar la paz y la prosperidad por medio de la combinación virtuosa de libertad política y económica. Abogamos por cambios y reformas que produzcan una región más estable, próspera e integrada. Esto concuerda con una meta central de la política exterior estadounidense según fue expresada por el presidente Bush: "La política de Estados Unidos consiste en procurar y apoyar el crecimiento de los movimientos e instituciones democráticas en todos los países y culturas, con el fin último de terminar con la tiranía en nuestro mundo". Estados Unidos colaborará con gobiernos y pueblos de Asia Meridional y Central y practicará lo que la secretaria Rice ha denominado "diplomacia de transformación". Explicó la secretaria que "... la diplomacia de transformación está arraigada en la colaboración y no en el paternalismo. Al hacer las cosas con la gente, no para la gente, procuramos utilizar el poder diplomático de Estados Unidos para ayudar a los ciudadanos de otros países a mejorar sus propias vidas, a construir sus propios países y a transformar sus propios futuros".
Educación, crecimiento y cooperación La educación, particularmente de mujeres y niñas, es la herramienta más poderosa de nuestra política exterior en la región. Es la base para acelerar el desarrollo social, político y económico en todos los ámbitos: reducir la mortalidad infantil y materna y mejorar la atención de la salud, la higiene básica, el alfabetismo, la participación cívica y el crecimiento económico, entre otros. Estados Unidos dedicará recursos considerables a proyectos educativos en la región. Los programas para alentar y estimular el crecimiento económico que impactan extensamente a las poblaciones de la región, desde el desarrollo de la microempresa hasta la facilitación del comercio y las reformas aduaneras, son todos elementos esenciales para crear economías saludables y tener socios comerciales. Gracias a las reformas y oportunidades de exportación, las economías de Pakistán y la India están creciendo más de un ocho por ciento, y la de Afganistán crece a un ritmo del catorce por ciento. Las reformas económicas y los depósitos de hidrocarburos en Kazajstán pronto colocarán a este país entre las primeras filas de exportadores de energía. Es también una prioridad máxima el fomento de una cooperación estrecha en todos los ámbitos, tanto dentro como entre los países de Asia Meridional y Central. Estamos fomentando la asociación natural entre Afganistán y los países de Asia Central y el tremendo potencial que encierra su comercio transfronterizo. Uno de los objetivos importantes es financiar la ampliación de la red eléctrica afgana, con conexiones a fuentes de energía infrautilizadas en Asia Central. Se trata de una solución en la que todos salen ganando, ya que se suministra energía que Afganistán necesita de manera apremiante, y sirve de fuente importante de ingresos futuros para países como Tayikistán y Kirguistán. La consolidación de la estabilidad a través de la cooperación regional en materia de recursos energéticos, comercio y comunicaciones, es un ámbito en el que Estados Unidos puede ofrecer asistencia técnica. Como gobierno, nuestra función no es llevar a cabo proyectos energéticos e infraestructurales de gran escala. Pero sí tenemos enorme interés en utilizar nuestra experiencia, junto con otros socios y donantes multilaterales, para estimular este tipo de actividades. Al fortalecer estos vínculos y ayudar a establecer vínculos nuevos en materia de energía, infraestructura, transporte y otros, se aumentará la estabilidad de toda la región, pero no a expensas de las relaciones vigentes. Continuaremos haciendo hincapié en la participación de los países de Asia Central en instituciones euroatlánticas. Sus conexiones con la OTAN, la Unión Europea, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa y países europeos individuales, han de seguir siendo una parte importante de su futuro. Alianzas estratégicas
Estamos formando una alianza estratégica mundial con la India, la mayor democracia del mundo y, en veinte años, probablemente la nación con mayor población. India y Estados Unidos son democracias multiétnicas, multilingües y plurirreligiosas, cuyos intereses coinciden cada vez más en lo que respecta a las cuestiones más importantes del mundo. Dos de los aspectos en los que colaboramos en la actualidad son la apertura de nuevos ámbitos de cooperación económica y la conclusión de una colaboración nuclear civil. Estamos también examinando ámbitos en los que nuestra alianza pueda fomentar los intereses internacionales de nuestros dos países, entre ellos la agricultura, la consolidación de la democracia, el socorro en casos de desastre, la educación, la ciencia y la tecnología. Continuamos asimismo la larga amistad de Estados Unidos con Pakistán, un aliado clave en la guerra contra el terrorismo. El presidente Musharraf ha tomado la importante decisión de alejar a su país del extremismo y dirigirlo hacia el futuro como una democracia moderna, y nosotros apoyamos plenamente dicho empeño. Estamos trabajando con los partidos políticos, la sociedad civil e instituciones como la comisión electoral para asegurar el éxito de las elecciones parlamentarias de 2007, y seguimos dejando sentado que estamos profundamente comprometidos a ayudar al pueblo pakistaní a recuperarse del devastador terremoto ocurrido en octubre del año pasado.
Para que haya paz y estabilidad en la región y más allá de ella, es esencial que exista una relación estable y amistosa entre la India y Pakistán. Nos alienta el progreso del diálogo conjunto entre la India y Pakistán. Las medidas de fomento de la confianza, como la apertura de los enlaces ferroviarios y de autobuses, contribuyen a establecer en ambos países un electorado en pro de la paz. Continuaremos alentando los esfuerzos en favor de la paz entre los dos países, incluidas las gestiones que tienen por objeto resolver la cuestión de Cachemira. En el centro de esta región se encuentra Afganistán, que puede ser un puente de unión entre Asia Meridional y Central, en lugar de una barrera divisoria. La estabilidad, la democracia y el desarrollo económico de Afganistán siguen siendo las prioridades principales de Estados Unidos y también de nuestros socios. El Pacto con Afganistán y los documentos de la Estrategia Interina para el Desarrollo Nacional Afgano, que se dieron a conocer en enero durante la Conferencia sobre Afganistán celebrada en Londres, trazan los parámetros específicos para la seguridad, el gobierno y el desarrollo durante los próximos cinco años; nuestro respaldo es vital para el logro de estos objetivos importantes. Hemos de seguir afrontando de manera firme los vestigios violentos de al-Qaida, el talibán y otros insurrectos que siguen prófugos. El enorme cultivo del opio en Afganistán plantea una seria amenaza a Asia, Europa y Estados Unidos, y tiene potencial para estimular insurgencias, destruir economías y corromper gobiernos. A través de un enfoque que se sostiene en cinco pilares, a saber: la información, las alternativas de ingresos, la erradicación, la ejecución e interceptación, y la aplicación justa de la ley, Afganistán está actuando contra el tráfico de la droga y nosotros estamos ayudando. Trabajamos también para eliminar los conflictos y fomentar la estabilidad en otros lugares de la región. En Sri Lanka, seguimos colaborando con nuestros asociados internacionales para preservar un frágil proceso de paz y resolver la violenta lucha que los separatistas Tamil libran contra el gobierno. Nepal también encara una situación difícil. Las manifestaciones populares obligaron al rey Gyanendra a restituir el parlamento y a reconocer la soberanía del pueblo, pero el país enfrenta todavía muchos desafíos para restaurar la democracia, la paz y el desarrollo, entre ellos la insurrección permanente de los maoístas. Si bien Estados Unidos se muestra cautelosamente optimista, éste es el comienzo de un proceso de afianzamiento de la democracia en Nepal, y será importante el fuerte apoyo de Estados Unidos y de otros países para garantizar el éxito del nuevo gobierno. En Bangladesh, democracia de musulmanes moderados que se ha visto amenazada en fechas recientes por la violencia política y el extremismo, aguardamos con interés las elecciones parlamentarias del año próximo, que esperamos que sean libres e imparciales y que tengan participación plena y activa de todos los partidos. Los países de Asia Central encaran desafíos similares en lo que respecta a luchar contra el terrorismo, crear un crecimiento sostenible y satisfacer las exigencias de sus pueblos que piden oportunidades económicas y políticas. Algunos dirigentes, como aquellos en Turkmenistán y Uzbekistán, han respondido en forma negativa y debemos gestionar nuestras relaciones en consecuencia. Sin embargo, Asia Central es también una región que encierra enorme promesa. La producción de petróleo y gas en la cuenca del Mar Caspio, sobre todo en Kazajstán y Turkmenistán, podrían contribuir en forma significativa a la seguridad energética mundial. Kazajstán podría surgir como propulsor regional del crecimiento y la reforma económicos. Kirguistán se está esforzando por consolidar los adelantos democráticos y mantener encarriladas las reformas. Conclusión En toda la región, tradiciones de tolerancia religiosa y aprendizaje científico, que se remontan un milenio atrás, protegen contra las presiones importadas del extremismo violento. Conforme ayudamos a los gobiernos y pueblos de la región a fortalecer sus instituciones para promover el crecimiento, la paz y la estabilidad, procuramos también alentar a aquellos miembros de la sociedad que han empezado a reformar, a promover el cambio, a abrir sus economías y a cooperar con sus vecinos. Asia Meridional y Central, con casi una cuarta parte de la población del mundo, abundantes recursos y una generación joven con ideales sin precedentes, tiene el potencial de ser una fuerza mundial en favor del cambio positivo. Estados Unidos ha de contribuir a fomentar ese cambio en el que puedan participar todos en la región.
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