|
|||||||||||
|
|||||||||||
|
El Cuerpo de Paz se adapta a un mundo cambianteLauren Monsen
| ||||
|---|---|---|---|---|
Desde que el presidente John F. Kennedy lo fundara en 1961, el Cuerpo de Paz de Estados Unidos ha enviado voluntarios a las naciones en desarrollo no sólo para ayudar con servicios esenciales, sino también para promover una mejor comprensión entre los estadounidenses y los pueblos de otras culturas. Kennedy esperaba que el Cuerpo de Paz impulsara la causa de la paz y la amistad mundial, dijo Ronald Tschetter, actual director de la agencia. Hoy, el Cuerpo de Paz se ha adaptado a un mundo cambiante siendo fiel a su misión, dijo recientemente a los reporteros en Nueva York, en ocasión del 46to. aniversario del Cuerpo. Desde el comienzo, los voluntarios del Cuerpo de Paz han vivido y trabajado junto a los ciudadanos de los países anfitriones, enseñando destrezas capaces de proveer sustento, respetando la cultura local. El Cuerpo de Paz ha prestado servicios en 139 países con proyectos para atender “las necesidades del país anfitrión”, señaló Tschetter. El programa principal del Cuerpo de Paz se refiere a la educación, que incluye la enseñanza del inglés, seguido por programas de salud como la inmunización y la educación en cuestiones de salud. “La mayor area individual de nuestra labor en el campo de la salud es la prevención del VIH/SIDA, primordialmente en Africa”, dijo. Hay también programas para apoyar el desarrollo de las pequeñas empresas, proteger el medio ambiente, promover adelantos en la agricultura y asesoramiento a los jóvenes. La edad media de un voluntario del Cuerpo de Paz es de 27 años, indicó Tschetter, “aunque ahora mismo la voluntaria de mayor edad es una mujer de 81 años que presta servicios en Tailandia”. Sólo hay dos requisitos para tener derecho a unirse al Cuerpo de Paz: el candidato debe tener 18 años como mínimo y ser ciudadano de Estados Unidos. Agregó que la agencia trata de atraer a más personas de la generación que nació entre 1946 y 1964. Los voluntarios que ya han llegado a los 50 años pueden tener 30 años de experiencia profesional y pueden aportar una cantidad tremenda de pericia y destreza a los países donde prestan servicio, explicó.
A los voluntarios se les proporciona un lugar donde vivir en el país anfitrión y una mensualidad para que se mantengan, además de un pequeño estipendio cuando regresan de su asignación de dos años de duración. Mientras están en el Cuerpo de Paz, se les provee transporte y atención médica. Aunque no enriquezca en sentido monetario, el servicio en el Cuerpo de Paz es profundamente gratificante, señaló Tschetter. A menudo, los voluntarios califican su servicio como acontecimiento capaz de cambiar la vida. “Enseñan destrezas a nivel popular, comparten los valores estadounidenses con otras personas de todo el mundo y, puesto que viven entre la gente a la que sirven, se convierten en parte de la infraestructura local”, dijo. Muchos voluntarios prorrogan sus asignaciones por un tercer año, y en ocasiones vuelven al Cuerpo de Paz luego de decenios de ausencia, indicó. Los voluntarios informan con frecuencia que en las cominidades donde viven se sienten totalmente en su casa y seguros, añadió. “Una joven que prestaba servicios en un país predominantemente musulmán dijo que si dejase un par de meses su apartamento en California nadie la echaría de menos, pero si se fuera de su aldea adoptiva un par de horas, la gente llamaría a su puerta preguntando si se encontraba bien”, recordó Tschetter, Tschetter le dijo a un reportero de Camerún que hay ahora en ese país alrededor de 140 voluntarios . En Camerún los programas ambientales del Cuerpo de Paz son importantes debido a la deforestación y la falta de agua potable limpia, explicó. “Estos programas han transformado las aldeas locales”. Agregó que el Cuerpo de Paz va cambiando las cosas en otras partes de Africa, y citó una activa campaña de salud en Botswana que ayuda a ese país a lograr “un buen progreso en la lucha contra el VIH/SIDA”. La agencia se ha adaptado a un mundo que cambia con rapidez, indicó. “El cambio más importante es el cambio tecnológico. Su impacto se percibe incluso en pequeñas aldeas de la India y Africa. Hoy, casi todos nuestros voluntarios tienen teléfonos celulares para facilitar su trabajo y mantenerse en contacto con sus familias”. Pero tales cambios no alteran la misión fundamental del Cuerpo de Paz “y, según alcanzo a divisar, la necesidad de lo que hacemos en las aldeas a nivel popular siempre tendrá futuro”, afirmó. Ucrania es ahora anfitriona del mayor contingente de voluntarios, entre 375 y 400, “pero probablemente lo reduciremos a medida que continúa el desarrollo”, dijo Tschetter. El Cuerpo de Paz tuvo que abandonar Etiopía por la inestabilidad política, pero “recientemente fue invitado a regresar y volveremos en el 2007”, indicó. “Estableceremos allí un programa dedicado exclusivamente al VIH/SIDA y, finalmente podremos extenderlo a otras áreas. Estamos muy interesados en servir otra vez al pueblo de Etiopía”. Los estadounidenses comprenden cada vez más la necesidad de una mayor participación con el mundo exterior, dijo Tschetter, y el Cuerpo de Paz ha venido atrayendo más y más voluntarios. Luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 contra Nueva York y Washington, “nuestras solicitudes de ingreso se han disparado, y siguen”, dijo. Tscheter recalcó que el Cuerpo de Paz se hace presente sólo en los países que lo invitan, y que la agencia no es parte del servicio que atiende la política exterior de Estados Unidos. “No dependemos del Departamento de Estado de Estados Unidos; dependemos directamente de la Casa Blanca”, explicó. “Para nosotros es importante mostrar en los países donde prestamos servicios el verdadero rostro de Estados Unidos de América”. Lauren Monsen es redactora de la Oficina de Programas de Información Internacional. Este artículo apareció originalmente en usinfo.state.gov. |
||||