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Montañista de Estados Unidos construye escuelas en Pakistán y Afganistán

La evolución de la ayuda exterior de Estados Unidos

ÍNDICE
Acerca de este número
El renovado aspecto de la ayuda exterior de Estados Unidos
La gama que cubre la ayuda exterior de Estados Unidos
Nuevo panorama en la ayuda exterior de Estados Unidos
Transformando la diplomacia y las vidas
Heart Fund salva la vida a niños con problemas cardíacos congénitos
Reseña fotográfica: photo icon
Reseña fotográfica: la conexión guatemalteca
Estados Unidos lidera fondo público-privado de ayuda a mujeres y niños refugiados
Filtro para eliminar el arsénico del agua es una esperanza para millones
La diáspora etíope apoya los servicios de salud en su país natal
Niños panameños se benefician con visita de un buque hospital de Estados Unidos
El Cuerpo de Paz se adapta a un mundo cambiante
Montañista de Estados Unidos construye escuelas en Pakistán y Afganistán
Recursos en la Internet (en inglés)
 

El éxito de librería “Tres tazas de té”, relata cómo trabajó Greg Mortenson con los líderes locales para construir la primera escuela en la aldea pakistaní de Korphe. Su Instituto del Asia Central ha construido docenas de escuelas en Pakistán y Afganistán.
El éxito de librería “Tres tazas de té”, relata cómo trabajó Greg Mortenson con los líderes locales para construir la primera escuela en la aldea pakistaní de Korphe. Su Instituto del Asia Central ha construido docenas de escuelas en Pakistán y Afganistán.
Cortesía de Greg Mortenson

Un alpinista de Estados Unidos, a quién los aldeanos de las montañas Karacorum, en Pakistán, le salvaron la vida durante un intento fallido de escalar el pico que, por su altura, es el segundo en todo el mundo, ahora construye escuelas en el norte de Pakistán y el nordeste de Afganistán para corresponder a la bondad que recibió.

En 1993 Greg Mortenson vagaba hambriento y extraviado por el glaciar Baltoro, luego de fracasar en su intento de alcanzar la cima del monte Godwin-Austen o K2, de 8.611 metros de altura, la segunda montaña más elevada de la tierra.

Lo encontraron los pobladores de la aldea de Korphe y lo cuidaron para que volviera a la vida. Durante la expedición a la cumbre, el equipo de doce alpinistas perdió cinco miembros durante el descenso. Dos llegaron a la cumbre, pero Mortenson tuvo que regresar estando a 600 metros de la cima. Debido a su fuerte pendiente, el monte Godwin-Austen es más difícil de subir que el monte Everest, el más alto del mundo.

Mientras se recuperaba en Korphe, Mortenson notó que la aldea carecía de escuela y que los niños escribían sus lecciones con ramitas en la arena de una serranía. El maestro dividía su tiempo entre Korphe y una aldea vecina, porque los residentes de esta población no podían permitirse pagar su salario, equivalente a un dólar diario.

Luego de recobrar su salud, Mortenson la dijo al jefe de la aldea que volvería a Korphe algún día, y que construiría una escuela para los niños. Cumplió su promesa en 1996, y ha seguido construyendo 54 escuelas más en el norte de Pakistán y el nordeste de Afganistán, que emplean a 527 maestros y cuentan con más 22.000 alumnos.

Luego del masivo terremoto que golpeó la región de Cachemira en octubre de 2005, Mortenson ha ayudado a construir más de 30 escuelas instaladas en carpas. Las 55 escuelas que Mortenson había construido anteriormente no se vieron afectadas por el terremoto.

La historia de Mortenson y el alpinismo, su roce con la muerte y su filantropía educativa se relatan en su libro “Three Cups of Tea” (Tres tazas de té), que se ha convertido en un éxito de librería en Estados Unidos.

Mortenson es un ex enfermero militar estadounidense que prestó servicios en Alemania, y es hijo de misioneros cristianos que trabajaron en Tanzania. La primera contribución para la escuela de Korphe, 100 dólares, provino del ex periodista de televisión Tom Brokaw, que, como Mortenson, asistió a la Universidad de Dakota del Sur y jugó allí al fútbol americano con el mismo entrenador que Mortenson. Un segundo donativo lo hicieron estudiantes de una escuela primaria de Wisconsin, donde la madre de Mortenson era directora. Contribuyeron con 623,45 dólares en una íniciativa de “Centavos para Pakistán”.

El primer gran avance del financiamiento se produjo cuando el científico y filántropo suizo-norteamericano Jean Hoerni dio 12.000 dólares. Hoerni, un pionero en los primeros años de la tecnología de la información y ávido alpinista en las cadenas del Himalaya y el Karakorum, legó al morir en 1997 un millón de dólares a una organización sin fines de lucro, el Instituto del Asia Central. Hoerni estableció el instituto y hoy Mortenson lo administra.

Un artículo de portada sobre la obra educativa de Mortenson en la revista “Parade” ayudó a recaudar más de un millón de dólares entre los lectores de la publicación y a favor del Instituto del Asia Central. Estos fondos pusieron en plena marcha los proyectos de la escuela, y el instituto contrató personal local en la región

El Instituto del Asia Central se cuenta entre los muchos grupos públicos y privados que respondieron al terremoto de octubre del 2005 en Cachemira.
El Instituto del Asia Central se cuenta entre los muchos grupos públicos y privados que respondieron al terremoto de octubre del 2005 en Cachemira.
Cortesía de Greg Mortenson

Las escuelas del Instituto del Asia Central, tales como la escuela comunitaria de Khanday, en las montañas del Karacorum, en el norte de Pakistán, son a menudo las primeras en haberse establecido en aldeas remotas, privadas de educación y alfabetización.
Las escuelas del Instituto del Asia Central, tales como la escuela comunitaria de Khanday, en las montañas del Karacorum, en el norte de Pakistán, son a menudo las primeras en haberse establecido en aldeas remotas, privadas de educación y alfabetización.
Cortesía de Greg Mortenson

Mortenson se ha convertido en un héroe en Baltistán donde los aldeanos lo llaman doctor porque a menudo utiliza sus conocimientos de enfermero para atender a los enfermos. Luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, las mujeres de la aldea le llevaron un regalo precioso: montones de huevos, y le pidieron que se los llevara a sus hermanas de la “aldea” de Nueva York.

A pesar de sus esfuerzos para construir escuelas, Mortenson no ha sido bien recibido por todos.

En una ocasión, un clérigo shiíta de una aldea de Baltistán emitió una fatwa, o edicto religioso, estigmatizando a Mortenson como infiel, indigno de enseñar a los niños, especialmente a las niñas. Pero un alto clérigo shíita de otra aldea intervino enviando la fatwa a una revisión final en Qom, el centro de una institución de erudición shiíta en Irán.

Varios meses después llegó la respuesta, en una caja de terciopelo rojo. Cuando un consejo de cléritos shiiítas de Baltistán la abrió, el rollo de pergamino proclamó que Qom no veía nada malo en que Mortenson ofreciera educación a los niños, inclusive a las niñas. La proclama decía que el Islam alienta la educación, tanto de muchachos como de niñas, y que el Corán no prohíbe que alguien que no es musulmán ofrezca tan noble ayuda.

Desde entonces, Mortenson dijo que se ha sentido enteramente a salvo y bienvenido en la región. Se ha aventurado más lejos, en el remoto corredor afgano de Wakhán, en la provincia de Badakhshán, en el nordeste, donde ha construido ocho escuelas.

Aunque la embajada estadounidense le advirtió que era peligroso viajar en esas regiones luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2011, Mortenson ha visitado regularmente la zona desde la sede central del Instituto del Asia Central en Bozeman, Montana. Incluso su mujer y su joven hija lo acompañaron en una ocasión hasta Korphe, donde las aldeanas les dieron tratamiento de “reina””y “princesa”, recordó.

Actualmente, Mortenson recorre Estados Unidos promoviendo “Three Cups of Tea” El título deriva de una conversación que mantuvo con un jefe de aldea, hace varios años.

“La primera vez que uno comparte té (té verde con sal y mantequilla de yak) con un Balti, usted es un forastero. La segunda vez que usted toma té, usted es un huésped de honor. La tercera vez que usted comparte una taza de té, usted se ha convertido en parte de la famlilia”, recuerda Mortenson que le dijo el aldeano.

Afzal Khan es correponsal especial de la Oficina de Programas de Información Internacional. Este artículo apareció originalmente en usinfo.state.gov.

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