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Acerca de este número
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La Enciclopedia Británica remonta la aplicación de la ayuda exterior a Prusia y otras potencias europeas del siglo XVIII, que la utlizaban para subsidiar a sus aliados militares. La ayuda exterior, como la entendemos hoy – una transferencia de recursos para mejorar el bienestar de la población de la nación beneficiaria – comenzó de un modo serio luego de la Segunda Guerra Mundial, con el Plan Marshall de ayuda económica de Estados Unidos a las naciones de Europa Occidental, y con la creación de instituciones multilaterales como las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Para el siglo XXI, la ayuda exterior total se acercaba a los 70.000 millones de dólares. Según ciertas mediciones, desde 1960 ha totalizado 1,5 billones de dólares. Y, sin embargo, la pobreza, el hambre y el subdesarrollo siguen con nosotros. La pregunta inevitable es ¿por qué? Este número del Periódico Electrónico del Departamento de Estado de Estados Unidos ofrece las explicaciones que proponen importantes pensadores sobre cómo Estados Unidos y otras naciones siguen bregando con esta pregunta. ¿De qué manera ha sido estructurada, condicionada, distribuida la ayuda exterior? ¿Qué se ha tratado, y qué cosa da buenos resultados? ¿Cómo la nueva “diplomacia de transformación” descrita por la secretaria Rice dio forma al modelo de ayuda estadounidense, y cómo ese modelo difiere de otros? Este número perfila también una cantidad de iniciativas estadounidenses – emprendidas por el gobierno de Estados Unidos, ciudadanos particulares y asociaciones entre unos y otros – para ayudar a los necesitados. Desde el Cuerpo de Paz hasta el barco hospital USNS Comfort, y desde los etíopes estadounidenses que unen sus recursos para establecer una clínica médica en Addis Abeba hasta un ciudadano extraordinario que trabaja con líderes locales para construir escuelas para niñas en Pakistán y Afganistán, estos relatos ejemplifican cómo cada uno de nosotros puede encontrar una manera de ayudar. En un ensayo sobre el panorama general, Paul Collier, profesor de la Universidad de Oxford, explica y critica los muchos modelos de distribución que han aplicado las naciones, las organizaciones no gubernamentales y de otro tipo para hacer llegar el dinero a donde se lo necesita. Muchos de estos modelos, sugiere, no han funcionado tan bien como hubiéramos esperado, pero los profesionales especializados en la ayuda parecen aprender de sus experiencias. Collier bosqueja también un modelo alterno potencial para la futura ayuda exterior. Steven Radelet, ex vicesecretario adjunto en el Departamento de Hacienda de Estados Unidos, hace un resumen detallado de los programas estadounidenses de ayuda exterior. Dado que esa ayuda es una variedad de dinero en efectivo, productos básicos y pericia técnica, que se distribuyen a través de fuentes e iniciativas públicas y privadas, no siempre se comprende plenamente el alcance de los esfuerzos estadounidenses en conjunto. Carol Adelman, miembro de número y directora del Centro para la Prosperidad Mundial, en el Instituto Hudson, aborda cómo el capital privado desempeña un papel cada vez más importante en los esfuerzos estadounidenses para ayudar a los pobres del mundo y estimular el desarrollo mundial. Esperamos que este número transmita el sentido de energía, determinación y creatividad puesto en práctica para aliviar y, de hecho, superar algunos de los problemas más difíciles del mundo. Los editores |
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