|
Conversación con el doctor Mark Hutter
El doctor Mark Hutter, catedrático de sociología de la Universidad de Rowan, en Glassboro, Nueva Jersey, ha estudiado ampliamente la familia y la vida en las zonas urbanas, en particular, la evolución de la familia, las familias migrantes y de diversas procedencias étnicas, la familia y la comunidad y la psicología social de la vida en la ciudad. Recientemente habló de sus conclusiones.
Pregunta : Si dejamos de lado, de momento, el espectacular aumento del número de familias en las que los dos cónyuges ejercen un trabajo remunerado, ¿cuál es el cambio más importante que se ha producido en la familia en los últimos veinte años? Hutter : Son varios. Uno de ellos es el envejecimiento de la población, que ha dado por resultado que la familia esté ahora integrada, no por tres, sino por cuatro generaciones. Cuando pienso en esa unidad -- con bisabuelos, abuelos, padres e hijos -- me preocupan y me interesan concretamente las relaciones que existen entre la generación más anciana y sus hijos, quienes, a su vez, pueden ser abuelos. En particular, a menudo las hijas no sólo tienen que encargarse del cuidado de sus hijos y nietos, sino también del de sus padres. El segundo cambio digno de mención es que los jóvenes postergan el matrimonio y el tener hijos. Esta tendencia refleja, en gran parte, los cambios económicos y las oportunidades económicas que se presentan a los jóvenes, para los que el matrimonio no es la única opción como adultos. Pueden escoger entre diversas posibilidades de educación y carrera y una mayor variedad de estilos de vida, aparte de la vida de familia. Pregunta : Si la familia todavía es esencial, ¿por qué tienen que estar las familias dispersas por todo el país? Hutter : Este cambio se debe a factores económicos y sociales. La sociedad contemporánea a menudo requiere un grupo de trabajadores sumamente móviles que vaya dondequiera que haya trabajo. Este deseo de aprovechar al máximo las oportunidades económicas con frecuencia da por resultado la ruptura de viejas relaciones de parentesco. Además, el interés en el adelanto individual a veces tiene precedencia sobre el interés en los lazos y obligaciones de la familia extensa. Pregunta : En lo que respecta a la familia y la comunidad, ¿cree usted que las comunidades hacen lo suficiente para apoyar y fomentar la vida de familia? Hutter : La tendencia parece reflejar un mayor hincapié en el retiro del individuo y la familia nuclear de su participación en la comunidad. Se podría decir que ésta tendencia encuentra su mejor símbolo en el cambio de vivir en una casa con portal en la entrada a vivir en una casa con patio trasero vallado. Pregunta : Háblenos de los padres sin pareja en Estados Unidos. Hutter : Existen dos grupos principales. Uno está integrado por personas anteriormente casadas, que se han quedado sin pareja a consecuencia del divorcio o la separación. El segundo grupo consiste en personas que nunca han estado casadas, una gran proporción de las cuales son adolescentes solteras o mujeres adultas jóvenes, en muchos casos, en los tramos inferiores de la escala económica. En ambos casos, el éxito de la familia que tiene sólo al padre o la madre depende de la índole de los lazos que unen al progenitor y al hijo o los hijos y, con frecuencia, del grado de participación de los abuelos u otros parientes en la crianza de estos niños. Los organismos comunitarios y estatales -- como las guarderías -- también pueden afectar la situación de estas familias. Pregunta : ¿Cree usted que los niños criados en hogares donde existe sólo la madre o sólo el padre carecen de apoyo psicológico o emotivo? Hutter : No creo que sea así -- siempre que estos niños reciban el apoyo, la atención y la orientación de sus padres, y de la familia extensa y las instituciones locales y sociales. Muchas veces suponemos, equivocadamente, que la única persona que cría al niño es el padre o la madre sin pareja que vive en aislamiento. Eso usualmente no sucede. Pregunta : ¿Existe una correlación entre la solidez de la familia y su situación económica? Hutter : El dinero puede aliviar muchas de las tensiones de la vida cotidiana de la familia, sin duda. Pero no es el remedio universal para que una familia funcione bien. Se debe atender también a las necesidades emocionales del niño, prestarle apoyo, controlarle y orientarle. Los padres en situación económica acomodada que descuidan a sus hijos no pueden compensar ese descuido con dinero. Pregunta : ¿Cuáles son, a su juicio, los principios fundamentales para que una familia funcione bien, es decir, para que una familia produzca jóvenes adultos emocionalmente maduros, bien ajustados, y padres emocionalmente satisfechos? Hutter : Con frecuencia, el éxito como padres o como hijos depende del entendimiento de las distintas posiciones y perspectivas que ambos mantienen. Los padres y los hijos deben ser sensibles a sus intereses respectivos. En este aspecto también, debe existir un ambiente de comprensión y participación. Los miembros de la familia deben aceptar el hecho de que cada uno de ellos tiene una vida que se extiende más allá de las relaciones familiares. Esta vida externa también se debe tomar en consideración en sus relaciones mutuas. ---------- Mark Hutter es autor de The Changing Family y The Family Experience. Esta conversación se ha resumido de un diálogo por línea electrónica que tuvo lugar en abcnews.com
Periódicos electrónicos del IIP | Sociedad y valores estadounidenses -- Enero 2001 | Página principal del IIP en español |