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Perfil de una joven innovadora: Beth Shapiro

La innovación: Todos podemos participar

ÍNDICE
Acerca de este número
Cómo innovar hoy día
Innovaciones para mejorar la salud
Perfil de un joven innovador: John Wherry
El mundo es realmente diminuto
Perfil de un joven innovador: Michael Wong
Redes sociales
Entrevista con un joven innovador: Matt Flannery
Juegos y deportes del futuro
Perfil de un joven innovador: Luis von Ahn
Los arquitectos observan la naturaleza así como obras de otros arquitectos
Perfil de una joven innovadora: Christina Galitsky
Volvemos a aprender qué es la educación
Perfil de una joven innovadora: Geneva Wiki
Innovaciones en el campo de la música
Perfil de una joven innovadora: Maya del Valle
Viajes del futuro
Perfil de una joven innovadora: Beth Shapiro
Un país de innovadores
Recursos de Internet (en inglés)
Baje la versión Adobe Acrobat (PDF)
PARA SABER MÁS (en inglés)
INNOVATION | Harnessing the power of ideas
 

Beth Shapiro
Beth Shapiro
© Carolyn Djanogly

Si trata de aislar el ADN de un dodo, siga estos pasos: primero, encuentre un hueso de dodo que no se haya fosilizado. Debería ser fácil. Entre los pocos conocidos en el mundo hay un cráneo y una pata izquierda que están guardados en cajas en el segundo piso del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford. Se encuentran en poder de la universidad desde 1683, más o menos la época en que murió el último dodo. No es un museo muy grande, pero si se pierde busque una placa pequeña junto a la entrada al depósito, donde tuvo lugar un debate legendario en 1860 acerca de la teoría de Charles Darwin sobre de la evolución.

Lo difícil, como descubrió la bióloga Beth Shapiro en 2000, será convencer a la administradora de colecciones Malgosia Nowak-Kemp que le permita usar un taladro con este último recurso no renovable. Es cierto que usted no necesita destruir mucho – sólo hace falta un fragmento del tamaño de la uña del dedo meñique – pero tenga la seguridad de que no tendrá una segunda oportunidad. Trate de no sentir la tensión: “aquí tenemos este espécimen tan famoso, un recurso sumamente limitado, y viene una estadounidense bajita que quiere sacarle un pedazo”, dice Shapiro. “Nowak-Kemp no estaba tan asustada como yo, ni mucho menos”.

El paso siguiente es una reacción en cadena de la polimerasa, conocida como PCR. La PCR, que se usa tanto para análisis de paternidad como para clonaciones, entre otras muchas cosas, requiere un laboratorio bien equipado. Antes de entrar, vístase con un uniforme limpio como los que se hay en las fábricas de microfichas para computadoras, a fin de evitar la contaminación de su muestra con ADN moderno.

¿Listo? Bien. Muela el hueso de dodo hasta obtener un polvo fino. Disuélvalo en una solución con base de agua. Mezcle magnesio y polimerasas de ADN, enzimas que ayudan a los genes a hacer copias de ellos mismos. Caliente la mezcla a unos 65,5 grados centígrados (150 grados Fahrenheit) para dividir las cadenas de ADN en dos hebras. Enfríelo, dejando que las polimerasas se adhieran al ADN del dodo y hagan copias del mismo. Repita esta operación por lo menos 30 veces. A la mañana siguiente tendría que tener una probeta con alrededor de un millón de copias de un gen o fragmento de gen de dodo.

Este procedimiento que suena engañosamente simple ha sido una receta de éxito para Shapiro, de 31 años. Cuando llegó a Oxford como becaria Rhodes en 1999, fue aprendiz de Alan Cooper, uno de los pioneros en el nuevo campo de ADN antiguo. En los ocho años transcurridos desde entonces Shapiro ha ascendido a la cima de la pequeña comunidad de investigadores notables y predominantemente jóvenes dedicados al estudio de ADN antiguo.

El estudio de ADN antiguo analiza los genes de plantas y animales muertos desde hace mucho tiempo, permitiendo a los científicos rastrear la evolución y extinción de especies con una precisión inimaginable hace apenas cinco años. Al comparar el ADN del dodo con el de otras cinco especies, por ejemplo, las investigaciones de Shapiro establecieron que este ave no voladora era pariente lejano de la paloma.

Shapiro ha viajado por el mundo en busca de muestras de ADN, antiguo o de otras clases. El verano pasado fue a la isla Mauricio en el océano Índico en busca de huesos de dodo que no se hubieran fosilizado para compararlos con el espécimen de Oxford, pero no los consiguió.

El ADN tiende a estar en lotes de fragmentos pequeños, y sin un animal vivo no hay manera de reconstruir qué genes actuaron en qué etapas del desarrollo del dodo. En otras palabras, sin dodo mamá no hay dodo bebé.

Shapiro espera que sus estudios ayuden a impedir que especies modernas sigan el camino del dodo.

La innovación: Todos podemos participar

Este artículo es un extracto de How to Make A Dodo por Andrew Curry, publicado originalmente en la revista SMITHSONIAN, edición de octubre de 2007. Curry, que vive en Berlín, ha escrito también sobre las pinturas de los monasterios en Rumania en un artículo publicado en el número de junio de la mencionada revista.

Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente los puntos de vista o políticas del gobierno de Estados Unidos.

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