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Desde la época de Benjamín Franklin, en la década de 1700, en la que capturó electricidad utilizando una simple cometa y una llave, los estadounidenses han acogido la capacidad de imaginar, la ingenuidad y la creatividad. Cada año Estados Unidos otorga más de 180.000 patentes a científicos, estudiantes, corporaciones y ciudadanos comunes para que puedan proteger y crear según sus ideas y presentarlas ante el mundo. No hay un innovador estadounidense típico. Hay innovadores de todas clases, algunos trabajan en grandes edificios de oficinas, laboratorios, otros en pequeños garajes adosados a sus casas. Lo que tienen en común es que saben que la ruta hacia la innovación puede ser larga y llena de fracasos, pero el éxito les llegará a aquellos que crean en una idea y tengan la pasión para continuar trabajando en ella. Las páginas que siguen a continuación son meramente una muestra de las muchas ideas y personas innovadoras que hacen de este mundo un lugar mejor, donde sea más fácil y más interesante vivir. Lo más fascinante es que las innovaciones pueden afectar a algo tan simple como la forma en la que uno se divierte o a tan complicado como el modo de curar una enfermedad que cada año perjudica a millones de personas y así alterar el curso de la vida. Lo más estimulante es que todos, desde los estudiantes hasta los científicos, pasando por usted, el lector, tienen la capacidad para innovar. Pregúntese: ¿Qué es lo que no me gusta en el mundo? ¿Qué puede funcionar mejor? ¿Por qué no ha pensado nadie en esto? ¿Qué puedo hacer? y entonces anímese y sueñe, construya y cree una innovación. Los editores |
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