La revolución digitalSteven Ascher
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La historia de la industria cinematográfica guarda momentos decisivos en los que una nueva tecnología ha alterado radicalmente su curso. En 1927, la primera película hablada The Jazz Singer (El cantante de jazz) marcó el inicio de la era del cine sonoro. De repente, se dejaba a un lado a las personalidades estelares del cine mudo y se imponía como moda un nuevo tipo de protagonista y de narrativa en la cinematografía que se dejó sentir en los guiones, la filmación y la proyección de las películas. Hoy día, la tecnología digital da impulso a una revolución que será mucho más trascendental. A los jóvenes que han crecido en la era de Internet les es imposible darse cuenta de la magnitud de los cambios. Las películas, y en realidad todos los medios de comunicación, nunca volverán a ser como antes. La palabra digital se refiere a la técnica de convertir imágenes y sonidos a datos en lenguaje numérico (0 y 1) que se pueden almacenar, trabajar y transmitir por computadora. Una vez en formato digital, se abre todo un abanico de posibilidades. Una nueva realidad
La era digital del cine se inicia en los años ochenta, pero no fue hasta la siguiente década que cobró más impulso. Desde sus comienzos, la tecnología digital se ha utilizado para crear nuevos tipos de imágenes. En este campo, la empresa Industrial Light and Magic, propiedad del cineasta George Lucas, fue una de las pioneras en la creación de sorprendentes efectos visuales que presentaron con asombroso realismo su fantástica historia en los espacios siderales. Hoy día, con programas como Photoshop, es posible alterar digitalmente las imágenesdigamos, borrar a una persona o insertar un edificiode manera que ha cambiado nuestra percepción de la realidad que se reproduce por fotografía. En la era digital, se pone en duda la validez de declaraciones como "las imágenes no mienten" y "ver es creer". Los sistemas de edición digital han contribuido a la evolución de técnicas y estilos cinematográficos, como son las tomas cortas, los gráficos que vuelan por la pantalla y los objetos que adoptan otras formas (se transforman). De hecho, el aspecto de la mayoría de la publicidad que se transmite hoy por televisión no sería posible sin herramientas digitales. La década de los noventa trajo consigo el auge de los vídeos digitales y el acceso a la ya muy conocida mini videocámara digital. Esta mini cámara hace posible que los aficionados puedan filmar y editar vídeos cortos de muy buena calidad, y a un precio muy bajo. Los directores independientes comenzaron a hacer buen uso de la cámara digital para grabar películas que pronto se estaban transmitiendo por televisión o proyectándose en prestigiosos festivales de cine. En el modelo convencional de rodaje de películas, y el preferido por Hollywood, se realiza la grabación con grandes cámaras de 35 mm y la ayuda de un nutrido personal técnico que las manipula. Si bien no se puede decir que la videocámara digital graba con la misma calidad que la cámara de 35 mm, son lo bastante buenas y baratas para hacer viable toda una amplia gama de proyectos de ficción y de documentales que antes resultaban imposibles de filmar y costear.
Por otra parte, la creciente popularidad de los vídeos digitales estuvo acompañada del uso incrementado de la web. Al principio, Hollywood no sabía qué hacer con ella. Ahora se reconoce que fue la película de horror The Blair Witch Project, realizada a un costo muy bajo en 1999 con una vídeocámara de pequeño formato, la primera en sacar provecho del poder comercializador de Internet. Al publicar mensajes en la web que aludían a la veracidad de los hechos de la película, sus productores provocaron intensas discusiones que ayudaron a disparar las ganancias en taquilla en todo el mundo hasta alcanzar 248 millones de dólares. Hoy, las páginas web, las bitácoras y las reseñas en Internet, así como las conversaciones en sitios electrónicos como MySpace.com, son elementos indispensables de las campañas para generar mucha expectativa por el estreno de una película. La web abre la puerta a un nuevo modelo de hacer cine y de distribuir las películas. La mayoría de las películas son un producto creado y distribuido por grandes empresas, como estudios cinematográficos, emisoras de televisión o importantes empresas de distribución. Sin embargo, la web hace posible producciones cinematográficas para un público específico, y la venta directa de los DVD excluye a intermediarios que probablemente hubiesen objetado al proyecto por considerarlo falto de interés para un público mayoritario. Sobre este tema, el experto en distribución Peter Broderick ha observado que Reversal, un drama sobre lucha libre en una escuela secundaria, nunca se ha proyectado en salas de cine o en la televisión, ni se ha vendido en tiendas de vídeo; no obstante, su venta en DVD y a través de la web ha generado millones de dólares. En su libro The Long Tail: Why the Future of Business Is Selling Less of More, Chris Anderson describe cómo la web contribuye a que productores y distribuidores de películas encuentren un público determinado para aquellos productos que no generan un volumen elevado de ventas a través de los medios tradicionales de comercialización. La capacidad de obtener ganancias de producciones menos grandiosas y fuera de lo usual es mejor cuando se deja atrás la venta o alquiler de objetos físicos, como lo es un DVD, y se avanza hacia la descarga de archivos informáticos. Entrega por vía digital Mientras tanto, los recientes avances en la televisión de alta definición (HDTV) han impulsado un gran salto adelante en lo relativo a la calidad de la imagen y el sonido. Si ha visitado últimamente una tienda de productos electrónicos, ya ha observado la claridad, el realismo y el enorme tamaño de las imágenes de las nuevas pantallas planas. Cada cuadro de un vídeo digital está formado de pequeñas unidades o puntitos de luz llamados píxeles; cuantos más puntitos, mejor definición y claridad de imagen, especialmente cuando se proyecta en una pantalla grande. La definición de un vídeo normal es de unos 345.000 píxeles por fotograma; los sistemas más avanzados de alta definición utilizan casi dos millones de estas unidades de luz. Una vez que ha visto una película de alta definición en pantalla grande, ya no querrá volver a las desfasadas imágenes de la definición estándar.
La alta definición está transformando las películas de Hollywood y los programas de televisión (grabados con cámaras que utilizan la tecnología inventada por George Lucas). Muchos proyectos que antes se grababan en rollos de película ahora se filman en alta definición para ahorrar tiempo y dinero. Su calidad ya es tan adecuada que el público no siempre distingue la diferencia. Hoy día, casi todas las películas pasan por una etapa digital en algún momento de su proceso de producción. La Iniciativa de Cine Digital fue establecida por un grupo de estudios cinematográficos interesados en llevar la tecnología digital a las salas de cine. En la actualidad, cuando uno acude a una sala de cine, lo más probable es que la película se enseñe utilizando un proyector. Los nuevos proyectores cinematográficos digitales 4K utilizan casi nueve millones de píxeles y muestran imágenes magníficas que nunca se rallan o ensucian. Las salas de cine han resistido hacer la inversión en estas costosas máquinas, pero con el ahorro de millones de dólares que ello supondrá para los estudios al no tener que fabricar y enviar las películas en pesados contenedores, es posible que con el tiempo decidan subsidiar el equipo. Por otra parte, a Hollywood le aterroriza el potencial de piratería de sus estrenos en formato digital. La piratería es un problema de enormes proporciones. Cuando se estrenó la última película de James Bond en las salas del extranjero, ya en la calle circulaban las copias piratas del DVD. Sin embargo, así como los teatros están destinados a avanzar hacia la era digital, también se han multiplicado las opciones de los espectadores que pueden ver películas en enormes pantallas planas en sus hogares, en pequeñas pantallas de computadora en su escritorio, o en las diminutas pantallas iPod o de sus teléfonos móviles. La televisión digitaldisponible ya a través de canales de alta definición y definición estándarreemplazará la tradicional televisión análoga en Estados Unidos el 17 de febrero de 2009. Con los vídeos por demanda, las descargas, el TiVO y las transmisiones electrónicas por Internet, dentro de poco será posible ver cualquier cosa, en cualquier parte y en cualquier momento. ¿Significa entonces que desaparecerá una de las grandes tradiciones del mundola de ir al cine a ver una película rodeado de un público que ríe y llora junto al espectador?
De nuevo habremos de recurrir a George Lucas para que marque tendencia. Debido al elevado costo y riesgo que supone el estreno de una película en una sala de cine, los estudios han optado por hacer grandes éxitos de taquilla dirigidas a un público amplio (o dependiendo como se mire, con un denominador común bajo). Con todo ello, muchas películas pierden dinero en los cines. Lucas, el hombre con más éxitos de taquilla, dijo a la revista Daily Variety: "No queremos hacer películas. Estamos a punto de entrar en la televisión". En lugar de gastar 100 millones de dólares para hacer una sola película y otros 100 millones para distribuirla a los cines, Lucas dice que puede realizar entre 50 y 60 películas para la televisión o distribución vía Internet. Sobre la probabilidad de que el público siga asistiendo en el futuro al cine, Lucas opinó: "Creo que dejará de ser un hábito". Cuando se considera que la tecnología digital es, en el fondo, simplemente una manera de convertir las películas en una secuencia de ceros y unos, impresiona y asombra ver los cambios que ha efectuado en el modo de hacer las películas, en las historias que narran, en los lugares donde se proyectan, en su costo y en el espectador que va a verlas. Estén atentos para ver nuevos cambios.
Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente el punto de vista ni la política del gobierno de Estados Unidos. |
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