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El auge del cine independiente

Kenneth Turan

La industria cinematográfica estadounidense

ÍNDICE
Acerca de este número
¿Qué tienen de estadounidense las películas de Estados Unidos?
Campos de sueños: los deportes en las películas estadounidenses
Bienvenidos a Estados Unidos
Festivales de cine en Estados Unidos
Galería de fotos de jóvenes talentos
El auge del cine independiente
Sundance apoya a cineastas independientes de todo el mundo
Un festival de cine en casa
La revolución digital
La cara ambientalista de Hollywood
Vídeo Vídeo icon
La industria cinematográfica estadounidense
Bibliografía (en inglés)
Bibliografía (en inglés)
Recursos en la Internet (en inglés)
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La aerolínea Delta Airlines patrocinó en 2004 un festival de cine que animó a miles de estudiantes de ocho instituciones de educación superior de Georgia a iniciarse como cineastas. Sarah Whitmarsh realizó una película sobre una organización estudiantil de la Universidad de Georgia de la que es miembro. La aerolínea Delta Airlines patrocinó en 2004 un festival de cine que animó a miles de estudiantes de ocho instituciones de educación superior de Georgia a iniciarse como cineastas. Sarah Whitmarsh realizó una película sobre una organización estudiantil de la Universidad de Georgia de la que es miembro. © AP Images/John Bazemore

La industria de cine independiente en Estados Unidos se inició cuando unos pocos realizadores decidieron invertir su propio dinero en la producción de películas que no interesaban a los grandes estudios cinematográficos de Hollywood. Estas películas, generalmente de bajo presupuesto y alta calidad, se han ganado el aprecio del público espectador, lo cual ha impulsado el desarrollo de este sector de la industria del cine. Kenneth Turan es crítico de cine del diario Los Angeles Times y del programa de radio Morning Edition de National Public Radio. Es autor de varios libros, entre ellos Now in Theaters Everywhere: A Celebration of a Certain Kind of Blockbuster (2006) y Sundance to Sarajevo: Film Festivals and the World They Made (2002).

La mayoría de los países se consideran afortunados si cuentan con su propia industria del cine. Aunque en algunas regiones del mundo esta industria es muy prolífica -India y Hong Kong vienen a la mente como ejemplos más notables-, Estados Unidos tiene el privilegio de tener no una, sino dos industrias cinematográficas viables.

La primera de ellas, que se conoce en cualquier lugar donde se proyecten películas, es la de los grandes estudios de Hollywood. De aquí salen las grandes superproducciones como El hombre araña y Los piratas del Caribe, películas cuyo costo asciende a millones de dólares y que generan miles de millones de dólares de ingresos de taquilla, y motivan asimismo un número casi interminable de secuelas.

Pero en los últimos 20 años se ha observado el desarrollo y auge de una industria cinematográfica paralela a la anterior, la del cine independiente. Cuenta con su propio festival anual (en la localidad de Sundance, en Park City, Utah) y su propia versión de los Oscar (los premios Independent Spirit, que se otorgan unos días antes de la ceremonia de la Academia). Existen incluso salas de cine que sólo proyectan películas independientes de realizadores y actores que trabajan mayormente en este tipo de proyectos.

No obstante lo anterior, existe una relación simbiótica entre ambos componentes de la industria cinematográfica estadounidense, y es muy estrecha. En algunas ocasiones, las grandes estrellas de Hollywood son bien aclamadas por su interpretación en una película independiente, tal como hizo Tom Cruise en Magnolia dirigida por Paul Thomas Anderson. En otras, son las estrellas independientes quienes aparecen en una superproducción de Hollywood, como ha sido el caso de uno de los consagrados del cine independiente, Steve Buscemi, quien actuó en Armagedon y La isla. Los independientes también se han convertido en contrincantes fuertes en la ceremonia más emblemática de Hollywood, los Oscar.

Sin embargo, dos factores clave diferencian las películas de Hollywood de las independientes. Uno de ellos es el presupuesto, es decir, lo que cuesta rodar una película. El otro es la temática y el enfoque de la película, aquello de lo que trata la película. Como suele suceder en la industria del cine, ambos están vinculados.

Énfasis en el aspecto artístico

El escritor y director John Sayles. El escritor y director John Sayles
© AP Images/Krista Niles

Cuando el costo de una película supera los 100 millones de dólares, como suele ocurrir con cualquier película de estudio, es necesario que cautive al mayor número de cinéfilos posible, no solo en Estados Unidos sino en todo el mundo, para recuperar la inversión. Por ese motivo se hace hincapié en la acción, que es el único elemento al que responde el público de todas partes, y a otras cualidades que atraen a los menores de 25 años que integran el público más asiduo de las salas de cine.

A diferencia de las películas de los grandes estudios, las del cine independiente son más económicas: el costo del rodaje oscila entre unos cuantos miles de dólares hasta quince ó veinte millones de dólares. Aunque estas últimas cifras parezcan muy elevadas, según normas de Hollywood son bastante bajas. Es precisamente su bajo costo lo que permite a estas películas crear ambientes más íntimos, más idiosincrásicos y hacer hincapié en los personajes y la historia. Estas películas prestan más atención a la expresión artística, y menos a las consideraciones sobre su recaudación en taquilla, que es una de las razones por las que suelen recibir más galardones en los Oscar que las películas que generan muchos ingresos.

El actor y director John Cassevetes. El actor y director John Cassevetes.
© AP Images/HO

Si un cinéfilo estadounidense intentara buscar una experiencia similar en las películas rodadas hace cuarenta ó cincuenta años, tendría que limitarse al cine extranjero, motivo por el cual en los años cincuenta y sesenta se registró un aumento en el público espectador de películas de Francia, Italia, Japón, los países escandinavos y otros.

El cine independiente, que dio al espectador estadounidense este tipo de experiencia en su propio idioma inglés, no surgió de la nada. El difunto actor y director John Cassavetes (único cineasta que da nombre a uno de los premios concedidos en la ceremonia de premios Independent Spirit) ya dirigía este tipo de películas desde fecha tan temprana como 1957, cuando rodó la legendaria película Shadows (Sombras).

Muchas personas también consideran que la película The Return of the Secaucus Seven, realizada por John Sayles en 1980, inició el movimiento moderno de cine independiente. Los costos de rodaje de 60.000 dólares fueron subsidiado por el propio Sayles con ingresos de su trabajo como corrector de guiones para estudios cinematográficos. La película obtuvo ingresos de taquilla de dos millones de dólares. Por primera vez quedaba demostrado que existía dinero y fuerza creativa al margen del sistema de los grandes estudios.

El sistema de estudios independientes

Otras dos películas, ambas distribuidas por el gigante de las productoras independientes Miramax, nombre que corresponde a los progenitores de sus fundadores, los hermanos Harvey y Bob Weinstein, también dejaron sentado que las películas independientes no eran una moda pasajera. En 1989 la película sex, lies, and videotape de Steven Soderbergh fue galardonada con el Premio del Gran Jurado del Festival de Sundance y se llevó la Palma de Oro en Cannes, lo que dio reconocimiento internacional al cine independiente estadounidense.

La otra película, Pulp Fiction de Quentin Tarantino, también puso su grano de arena, pues no sólo ganó la Palma de Oro en Cannes en 1994, sino que también se convirtió en la primera película independiente en recaudar más de 100 millones de dólares en ingresos de taquilla. Estas cifras explican la movida astuta de los estudios Disney, que al año siguiente compraron Miramax.

Una vez que los grandes estudios de Hollywood cayeron en la cuenta de lo imposible que les sería a sus equipos de producción rodar películas independientes, se dieron a la tarea de establecer divisiones de películas independientes. En la actualidad estas divisiones especializadas (como se las conoce en la industria) incluyen a Fox Searchlight, Warner Independent Pictures, Universal Focus y la venerable Sony Pictures Classics.

Las películas de estas divisiones encabezan los carteles del cine independiente, pues cuentan con el presupuesto más alto y las estrellas más reconocidas. En este sentido, pueden parecerse a las demás películas de Hollywood, pero la realidad es que Hollywood ya no se dedica a rodar este tipo de película. Ejemplo concreto de ello es la película Pequeña Miss Sunshine. Aunque fue candidata a la mejor película del año en 2007 y se llevó el Oscar al mejor guión, había sido rechazada en muchas ocasiones por los principales estudios cinematográficos.

Aparte de su enfoque diferente, las películas independientes presentan a personajes de diversos sectores de la sociedad y narran distintos tipos de historias. Puesto que las películas independientes no tienen que costar una fortuna, en el mundo del cine independiente directores afroamericanos como Spike Lee y directores homosexuales como Gregg Araki han podido hacer películas sobre personajes marginados pero que se han compenetrado con un público amplio.

El efecto digital

El tema del costo también ha sido un factor en el auge de los documentales independientes. Vivimos en un tiempo en que se realizan cada vez más documentales que llegan a un público cada vez más numeroso. Son varias las razones que explican este fenómeno, pero la verdadera clave es que el reducido costo de rodar una película con equipo digital ha puesto los medios de producción en manos de los cineastas.

La tecnología para realizar y hacer el montaje de películas ha cambiado, como lo demuestran los nuevos equipos que se exponen en una feria electrónica de Las Vegas. La tecnología para realizar y hacer el montaje de películas ha cambiado, como lo demuestran los nuevos equipos que se exponen en una feria electrónica de Las Vegas. © AP Images/Damian Dovarganes

Directores realizan pruebas con el equipo en una catedral de Luisiana. Están filmando un documental titulado New Orleans Story que trata sobre el huracán Katrina. Directores realizan pruebas con el equipo en una catedral de Luisiana. Están filmando un documental titulado New Orleans Story que trata sobre el huracán Katrina. © AP Images/Steve Helber

Scott Hamilton Kennedy, director de videos musicales y anuncios publicitarios, es un ejemplo de este fenómeno. Nunca le hubiera sido posible rodar el éxito de la crítica OT: Our Town si no hubiera conocido a la profesora de secundaria en California que estaba poniendo en escena la obra del dramaturgo Thornton Wilder. Cuando la mujer le habló acerca de su proyecto, Kennedy enseguida supo que tenía que grabar la experiencia como fuera. "Nunca intenté recaudar fondos ni reunir a un equipo", dijo el director. "Sabía que si perdía el tiempo en hacer todo eso, el momento pasaría sin que pudiese grabarlo".

Así que Kennedy se presentó en la escuela secundaria con una cámara tan ordinaria y corriente que parecía un modelo de los que se puede comprar en Circuit City, una cadena de tiendas de productos electrónicos para el consumidor. Sin embargo, fue el uso de esta cámara poco intimidatoria lo que hizo posible que los estudiantes se sintieran relajados cuando él estaba presente, hecho que ayudó a crear un entorno íntimo y de confianza que son los puntos más fuertes de la película. La independencia de financiación ha derivado en la independencia de pensamiento, lo cual ha resultado en los mejores trabajos de cine que Estados Unidos ha visto en muchos años.

La industria cinematográfica estadounidense

Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente el punto de vista ni la política del gobierno de Estados Unidos.

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