En sus propias palabrasEscuelas diferentes
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En mi clase hay 53 estudiantes. A lo largo de los años, hemos ganado algunos y perdido a otros, pero la mayoría de nosotros hemos ido a la escuela juntos desde el jardín de infantes. En la clase, uno conoce a todos realmente bien - los puede llamar por su nombre - y puede muy bien hacer lo mismo con toda la escuela secundaria y la mayoría de la gente del pueblo. Los que asisten a las escuelas más grandes probablemente piensan que en una escuela pequeña no tenemos tantas oportunidades como ellos, pero no creo que eso sea verdad. En realidad, menos estudiantes significa más oportunidades para todos nosotros que estamos aquí. Uno puede involucrarse en muchas más actividades, porque en todas se necesita gente. De modo que si uno quiere participar en un equipo deportivo, una pieza teatral escolar, en grupos musicales o en lo que sea, uno tiene una muy buena probabilidad de ejecutar o actuar.
En el aspecto académico, podremos no tener tantos cursos como algunas de las escuelas grandes, pero creo que nuestra escuela hace un trabajo realmente bueno. Si no tenemos un curso de nivel superior que se necesita, la escuela nos ayuda a seguirlo en el colegio de la comunidad o en la ICN [una red de telecomunicaciones intercativa que cubre el estado y vincula a todas las escuelas]. Una de las cosas que me encantan al ir a una escuela pequeña como la nuestra, con estas poblaciones pequeñas y todas las granjas, es que la escuela es lo que las vincula entre sí. Es un centro focal de la vida aquí. En una escuela pequeña, los encuentros deportivos son algo importante. Los partidos de fútbol, voleibol, baloncesto atraen multitudes de centenares de personas, pero lo que realmente me gusta es que a los espectáculos musicales y teatrales asiste tanta gente como a los juegos de pelota. Este ha sido un buen lugar donde crecer. Y cuando camino por la calle en el pueblo, todos saben cómo me llamo. Me gusta eso. Anna Peterson, 17 años de edad, 11vo. Grado, Escuela Secundaria Prairie Valley High School, Gowrie, Iowa [http://www.gowrie.k12.ia.us] Actualmente estoy en mi último año en una escuela de tamaño mediano en una comunidad suburbana de Minnesota. La escuela, Centenial High School, tiene en promedio alrededor de 550 personas por clase, y recibe estudiantes de unas cuantas poblaciones pequeñas cercanas. La escuela secundaria es en nuestra comunidad una fuente de vida, tanto para los jóvenes como para los adultos. El apoyo que nuestra comunidad le ofrece a nuestra escuela puede apreciarse por la asistencia de gente de todas las clases sociales a un juego de fútbol estadounidense un viernes por la noche. En la multitud hay familias que ven jugar a sus hijos, entusiastas locales del deporte, y el ocasional ciudadano de mayor edad que nos habla de los primeros tiempos del equipo. El mejor ejemplo de esto se da generalmente en el otoño, cuando la escuela celebra el partido anual dedicado a los que "vuelven a casa". Los ex alumnos "vuelven a casa" para ver el principal encuentro de fútbol estadounidense de la temporada regular. Antes del partido, los estudiantes llevan a cabo un desfile, se pintan la cara con los colores de la escuela y exhiben una cantidad increíble de espíritu escolar. La Centennial High School ofrece clases que son un reto hasta para los estudiantes más brillantes. Los cursos cubren una diversidad de temas, desde aprender cómo confeccionar galletitas hasta aprender ciencias y matemáticas a nivel de colegio universitario. Consejeros, entrenadores y maestros, todos ellos ayudan a preparar a los estudiantes para el camino que tienen por delante. Un estudiante asiste a cuatro clases diarias, cada una en un aula diferente. Durante el día hay un recreo-almuerzo de media hora. La escuela suburbana de las ciudades gemelas de Minneapolis-St.Paul es el centro de la vida de los adolescentes y parte de lo que todos somos. David Lucas, 18 años de edad, 12vo. Grado, Centennial High School, Circle Pines, Minnesota [http://www.centennial.k12.mn.us/chs] Mi escuela, que es privada, cuenta con alrededor de 650 niñas, desde el jardín de infantes hasta el 12mo. Grado. Está situada en la parte norte del Lado Este de Manhattan, en la ciudad de Nueva York. Amo a mi escuela. ¡Hay tantas oportunidades culturales y educativas! Por ejemplo, el Museo Metropolitano de Arte está a cinco cuadras, y a menudo vamos hasta allí para experimentar en la realidad las cosas que hemos estudiado en clase. Otra cosa que me gusta de mi escuela es que es relativamente pequeña y muy unida, y que todas nosotras formamos una comunidad unida. Yo participé en actividades de la comunidad y en deportes, incluso el softbol y el voleibol. De hecho, el año pasado fuimos campeonas de voleibol del estado de Nueva York. Mi escuela realiza también una labor excelente al prepararnos académicamente para el colegio universitario. El otoño próximo me matricularé en una universidad de Pennsylvania. Lo único negativo que le encuentro a mi escuela es que tengo que hacer un largo viaje de ida y vuelta para llegar a ella. Vivo en el Bronx, y tomo el tranvía subterráneo y un autobús para ir hasta mi escuela. Me lleva de 45 minutos a una hora cada viaje en una sola dirección. Denise Bailey-Castro, 18 años de edad, 12vo. Grado, The Chapin School, Nueva York, Nueva York [http://www.chapin.edu]
Este es un lugar magnífico para ir a la escuela secundaria porque esta comunidad es muy unida y, probablemente, lo que más apoya es la escuela. La gente se ha mudado aquí desde todas partes, para trabajar en las minas o en las fincas ganaderas, para cazar y pescar y vivir al aire libre. De modo que continuamente llega gente nueva, y Big Timber es lo bastante pequeño como para que sea realmente fácil convertirse en parte de la comunidad. Los amigos que se hacen en la escuela por lo común van a las casas de los otros - especialmente a la casa de cualquiera que tenga una mesa de billar o de ping-pong. Mucha gente - recién llegados y los que han vivido en esta área durante generaciones - llega a conocerse entre sí asistiendo a los eventos escolares. Yo diría que la mitad del pueblo y una cantidad de gente de la zona rural va a nuestros partidos de fútbol. No tantos van a los juegos de baloncesto, pero por lo común alcanzamos a llenar el gimnasio. Y lo mismo ocurre con los conciertos. Los juegos, los partidos y los otros eventos escolares son el lugar donde todos se reúnen. He sido muy afortunado al estar donde estoy. Estoy seguro de conocer a todos los que estaban en la clase de último año el año pasado, y a todos los que estarán este año en las tres clases más avanzadas. Podría haber algunos estudiantes de primer año que no conozco aún, pero los conoceré antes de que pase mucho tiempo. A veces pienso en eso - en lo bueno que es conocer a todos los que van a la escuela con uno. En las escuelas grandes, probablemente uno encuentra cada día gente nueva en su propia clase. David Foster, 17 años de edad, 11vo. Grado, Escuela Secundaria Sweet Grass County, Big Timber, Montana [http://www.sweetgrasscounty.com/sghs] Entendimiento intercultural >>>>
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