eJournal USA: Sociedad y valores estadounidenses

De Europa Central al norte de Ohio

Conversación con Robert Taylor

Los adolescentes de Estados Unidos

CONTENIDO
Acerca de este número
Saludos de la primera dama
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Tocar el alma y la mente
Cómo es la escuela
En sus propias palabras
La escuela en casa
De Europa Central al norte de Ohio
Lecciones aprendidas: conversación con el maestro del año
Anotar puntos joven - como atleta y estudiante
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Ritos de aprendizaje
Bibliografía, en inglés
Recursos en Internet, en inglés
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Louisa Fricke y Arne Schlegelmilch, de Alemania, y Zuzana Oravcova, de Eslovaquia, cursaron su décimo primer año de estudios en una escuela pública de enseñanza secundaria en Amherst, Ohio, con la ayuda de la organización Intercambio Internacional de Estudiantes. Estos estudiantes se reunieron con el autor, Robert Taylor, para hablar sobre sus impresiones y experiencias en cuanto a hacer amigos en un país nuevo, moverse en un ambiente académico diferente y ajustarse a la cultura estadounidense del automóvil y las comidas rápidas, y a sus planes para el futuro

Taylor ha escrito tres novelas (The Innocent, All We Have Is Now, and Whose Eye Is on Which Sparrow?) y es académico afiliado en Oberlin College, Ohio.

Arne Schlegelmilch
Arne Schlegelmilch

El Intercambio Internacional de Estudiantes [www.internationalstudent.com] facilita a los estudiantes en del mundo la asistencia a escuelas en países extranjeros. Durante el año escolar de 2004-2005 tres estudiantes de intercambio vinieron a Amherst, Ohio, al oeste de Cleveland, para cursar su décimo primer año en la escuela secundaria Marion L. Steele. Louisa Fricke y Arne Schlegelmilch vinieron de Alemania, Louisa de Hamburgo y Arne de Bad Saarow, cerca de 50 kilómetros de Berlín. Zuzana Oravcova vino de Okr. Presov, Eslovaquia.

Su permanencia en Estados Unidos fue coordinada por Linda Petkovsek, residente de Amherst y quien ha ayudado en el Intercambio Internacional de Estudiantes durante cinco años. Después de recibir los nombres de los estudiantes de este año, Petkovsek se puso en contacto con el subdirector de la escuela secundaria, Tom Lehman, para matricularlos. Luego buscó una familia apropiada para cada estudiante entre las voluntarias en el área de Amherst que se habían ofrecido albergar temporalmente a estudiantes de intercambio.

Al terminar el año escolar, varias semanas antes de dejar Estados Unidos, Louisa, Zuzana y Arne se reunieron en la biblioteca de la escuela para hablar sobre sus vidas y experiencias.

Cuando se le preguntó a Louisa qué la motivó para venir y estudiar en Estados Unidos, contestó, "Para ver cómo vive la gente aquí y por el inglés, para aprender a hablar mejor el idioma. Quiero ser inspectora de tránsito aéreo y para ello se tiene que hablar inglés muy bien. También, mi hermana y algunos amigos ya habían venido a Estados Unidos por un año y todos tuvieron una buena experiencia".

"Creo que es lo mismo en mi caso", dijo Zuzana, "porque mi hermano vino hace cinco años y más o menos me dijo cómo funcionaba este programa de intercambio. En gran parte vine por el inglés, para aprender a hablarlo mejor, pero también quería tener la experiencia de un tipo de vida completamente diferente, una cultura y un pueblo diferentes".

"Por largo tiempo yo tuve este sueño", dijo Arne. "Empezó quizá durante mi primer año. Tenía una amiga que vino a Estados Unidos como estudiante de intercambio, de manera que me familiaricé con eso muy pronto, pero imagino que quería venir también para tener un nuevo comienzo. Cuando uno viene no conoce a nadie. Se tiene que empezar nuevamente. Eso lo hace interesante, muy interesante".

La vida en Estados Unidos

Louisa Fricke
Louisa Fricke

En cuanto a cómo ha sido su vida en Estados Unidos, Louisa observó: "He estado muy ocupada todo el tiempo. Hice amigos bastante rápidamente, primero porque jugaba fútbol y luego porque nadaba. Fuera de eso, los días se han repetido bastante. Uno llega a la casa, hace las tareas, come y duerme. Al día siguiente es la misma cosa otra vez".

Zuzana tuvo una experiencia diferente al principio. "En el comienzo, cuando llegue no hacía nada realmente fuera de asistir a las clases. No practicaba ningún deporte, pero luego, comencé a tomar parte en el club de arte y en el club de ajedrez y eso me mantuvo ocupada. También en el invierno fui miembro del club de ski. Ahora que conozco más personas disfruto ir con amigos a los conciertos o el cine, pero no es tan fácil hacerlo aquí como lo es en mi país. En Eslovaquia usted puede tomar su bicicleta o un bus o un tren para ir a cualquier parte, pero aquí, si quiero ir a alguna parte tengo que asegurarme de que alguien me va a llevar o a recoger y eso complica las cosas", dice.

Arne, un joven sociable que se expresa claramente, sorprendió al grupo diciendo: "El hecho es que al principio yo tuve algún problema en hacer amigos. Soy realmente extrovertido, pero eso parece incomodar a mucha gente aquí, así que tuve problema en hacer amigos. Tenía mucha gente con quien hablaba, pero no realmente con quien salir después de la escuela. Simplemente toma tiempo. La gente aquí es abierta, le hablan a uno pero no es cosa de pasar ratos con uno inmediatamente. Luego, durante el invierno, jugué fútbol bajo techo y así es como comencé a hacer amistades. Ya ahora tengo muchos amigos. Realmente".

Gustos y aversiones

Zuzana Oravcova
Zuzana Oravcova

Cuando se le preguntó a Louisa qué le gusto más de su permanencia en Estados Unidos, respondió: "En el otoño me gustó ir a los encuentros de fútbol estadounidense, porque sencillamente no lo tenemos en mi país. No tenemos esa cosa enorme de "lealtad al equipo de la escuela", y realmente lo disfruté. Disfruté también la forma como son los maestros aquí. Todos son divertidos. Nuestra escuela es mucho más dura en Alemania, diría yo. Nuestros maestros son todavía un poquito estrictos".

"Para mi la vida parece más sencilla aquí de lo que es en mi país", comentó Zuzana. 'La gente aquí no parece tener problemas. No se ve que realmente tengan tensiones. Realmente no. Todo el mundo ve todo tan simple y está lleno de entusiasmo. Y los maestros hacen la enseñanza más divertida. Hacen que a uno le guste la clase y tratan de hacer todo más fácil para uno. Quizá sea mejor, algunas veces, si uno tiene un maestro más estricto, con todo, me gustó esa parte".

"Creo que mi reacción es un poquito diferente", dijo Arne, en cuanto a las clases "divertidas". Todas las mías fueren realmente duras. Mi escuela en mi país me exigía que tomara todas esas clases de asignación avanzada, así que tomé inglés avanzado el primer semestre y eso me mantuvo realmente ocupado. Tuve que trabajar duro en la clase todo el tiempo. Lo que más me gustó fue hacer cosas durante los fines de semana. Aquí la vida en su totalidad tiene lugar durante los fines de semana. Los viernes, tan pronto como termina la escuela, todos comienzan a ser ellos mismos. Fuera de la escuela uno ciertamente logra conocer a las personas. Dentro de la escuela hay mucho de "querer ser", creo yo. Hay mucho enmascaramiento".

Lo que menos le gustó a Louisa fue "la falta de libertad. En Alemania no tengo toque de queda. Aquí los fines de semana tengo que estar de regreso en casa a las 12, pero en Alemania algunas veces llego a la casa a las 4 de la mañana, porque se nos permite. Creo que nuestros padres confían más en nosotros".

"Lo que me molestó aquí", observa Arne, "es que no siempre se puede contar con la gente. Lo digo en serio. La gente dice: 'Lo podemos recoger por hay a las 5 o 5:30', y uno los llama a las 6 y dicen: 'Todavía estamos en este otro sitio, pero vamos a pasar a recogerlo'. Y lo hacen, eventualmente. De manera que imagino que realmente lo que menos me gustó es no haber podido conducir yo mismo. Eso fue un problema verdadero. Todo el mundo aquí tiene automóvil, de manera que todo el tiempo van a lugares a los que nosotros no podemos ir, a menos que encontremos quien nos lleve".

"Lo que no me gustó", dijo Zuzana, "fue el entusiasmo por las comidas rápidas preparadas de antemano. Me costó mucho trabajo acostumbrarme a ellas cuando llegué".

"Aumenté 16 kilos de peso", dijo Arne.

"Yo subí de peso también", dijo Louisa. "No quiero pensar en números, pero aumenté mucho".

"Aunque afortunadamente pude perderlos casi todos", agregó Arne, "finalmente"

Planes futuros

En cuanto a sus planes para el futuro Louisa comentó: "Como quiero ser inspectora de tránsito aéreo, creo que quizá quiera ir a una universidad aquí en Estados Unidos. Lo que he oído decir de quienes ya están en una universidad aquí es que no es difícil".

"Espero ser periodista", dijo Zuzana, "o quizá por la radio. Por esa razón quise venir, para aprender a hablar inglés bien, pero probablemente vaya a una universidad en Eslovaquia. Después quizá vaya a alguna otra parte a vivir, pero no creo que sería en Estados Unidos. Realmente me gusta Europa mucho. Por ejemplo, vivo cerca de Polonia y si me alejo un par de kilómetros me encuentro en un país completamente diferente, con un idioma diferente y una cultura diferente. Allá uno tiene que saber otros idiomas.. Eso es lo que lo hace más interesante".

"Durante mi permanencia aquí he estado pensando qué me gustaría hacer", dijo Arne, "y de hecho he reducido mucho las opciones. Me gustaría o bien ingresar a la diplomacia o en algún tipo de negocio internacional. Imagino que podría ir a la universidad aquí en Estados Unidos, pero también hablo francés, así que es posible que quiera ir allá por un tiempo, para estudiar y disfrutar la cultura francesa; porque eso realmente abre muchas puertas, hablar otros idiomas.

Visitas de amigos

A la pregunta de si era posible que sus amigos en Estados Unidos la visitaran en Alemania, Louisa contestó: "Sé que uno de ellos lo hará".

"Si", dijo Arne. "Su novio aquí viajará con ella a su regreso. Ya tiene el boleto. Ella lo sabe con seguridad".

"Y yo estoy segura de que la familia que me acogió aquí irá a Europa", dijo Zuzana. "Tienen familiares en Macedonia y van a visitarlos. De manera que vamos a tratar de encontrarnos en Europa. También, hay una amiga que le gustaría visitarme. Ya está en la universidad y tiene un buen empleo, así que puede venir y pasar algún tiempo conmigo, como dos semanas. No es tan costoso mi país, en absoluto. Viajar a Alemania, por ejemplo, es todavía costoso, pero viajar a mi país es muy barato para todo el mundo. Lo es. Eso podría ayudar a la gente que quiere ir porque no tendrá que gastar esa cantidad de dinero".

"Sé que mis padres anfitriones van a visitarme", dijo Arne. "Han estado en Alemania antes y mi mejor amigo aquí piensa hacerlo después de su graduación, vendrá a Alemania. Espero realmente que sea así. Sería tan bueno".

Suena la campana para la próxima clase y todos se levantan para irse.

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