En sus propias palabrasExperiencia laboral
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Yo obtuve mi primer empleo por casualidad. Mi hermano acababa de ser admitido a los Boy Scouts y necesitaba un uniforme. Mientras mis padres se lo compraban en la tienda de pertrechos para los Boy Scouts, yo los esperaba en la puerta. Al cabo de unos minutos, el encargado de la tienda se acercó a mí y me preguntó si me interesaría trabajar allí. Entonces, mis únicos ingresos me los proporcionaban algunos trabajos ocasionales por cuidar niños, así que acepté y fui entrevistada y contratada en el acto. A partir de entonces, todos los jueves y los sábados mi madre me lleva a la tienda donde trabajo como dependienta. Cobro a los clientes, pongo sus compras en bolsas, les doy su recibo y los despido. Además de encargarse de la caja, un dependiente tiene que redactar informes que permiten a los Boy Scouts ascender de categoría, tomar pedidos por teléfono y ayudar a los padres de los "cachorros" Boy Scouts (los de cinco a diez años) a comprar el primer uniforme de sus hijos. No es fácil. A principios de septiembre, cuando se incorpora a los Boy Scouts un gran número de "cachorros", la tienda está abarrotada de padres que vienen por primera vez, están confusos, y necesitan que alguien los lleve de la mano, paso a paso, a través de todo el ritual. En cambio, en otras épocas del año no hay tanto ajetreo en la tienda y puedo tomarme un refresco que compro en las máquinas vendedoras, hacer mis tareas del colegio o charlar con mis compañeros. Aunque ya no tengo tanto tiempo como antes, estoy contenta con mi trabajo. Las personas con las que trabajo, incluido mi jefe, son amables, serviciales y me divierte hablar con ellas; además, como en su mayoría son adultos, hablar con ellas me da una perspectiva única de la vida en el "mundo real". Finalmente, también estoy ganando mi propio dinero, por lo que ya no tengo que pedirles prestado a mis padres cada vez que quiero comprar algo. Tengo un grado de independencia que no tenía antes. Recibir un cheque con regularidad me ha enseñado a administrar prudentemente mi dinero, decidir cuánto ahorrar y cuánto gastar, y a apreciar cuánto cuestan algunas de las cosas que siempre había tomado por descontado; por ejemplo, no tenía idea de lo caros que son los zapatos hasta que me compré un par con mi propio dinero. Además, mi trabajo me ha permitido perfeccionar mis dotes de comunicación; he aprendido a expresarme como profesional, a comprender qué es lo que buscan los clientes sólo con observarlos, e incluso a calmar a un pequeño que grita desesperadamente. Aunque me deja menos tiempo libre, no cambiaría mi trabajo ni lo que me ha enseñado por nada del mundo. Laura Voss, 16 años de edad, 11vo. grado. Thomas S. Wootton High School, Rockville, Maryland (http://www.mcps.k12.md.us/schools/woottonhs) Aunque de momento no tengo ningún tipo de trabajo, hago muchas cosas después de salir del colegio. Una de las cosas que hago al terminar las clases es ocuparme de todas mis tareas, porque yo crío conejos y cerdos para exhibirlos en el club local "Four-H" al que pertenezco. Four-H es una organización nacional que ayuda a los jóvenes de zonas rurales a desarrollar determinadas aptitudes. Es un lugar donde se puede conocer a mucha gente nueva, hacer muchos amigos y pasarlo estupendamente en el verano. También ayudo a cuidar a mi hermano pequeño durante el verano y después del colegio. Me gusta estar con mis amigos todo el tiempo que puedo. También trabajo en casa de mis abuelos, donde siego el césped en el jardín y arranco las malas hierbas. Me gusta trabajar, es muy divertido y me hace sentirme responsable. La lección práctica que he aprendido es que uno tiene que trabajar por lo que quiere. Danielle Burdine, 17 años de edad, 11vo. Grado, McCutcheon High School, Lafayette, Indiana (http://www.wvec.k12.in.us/McCutcheon) El colegio, los estudios, las actividades extraescolares, la religión, las películas y… el trabajo, tantas cosas que hacer y tan poco tiempo. Pero el trabajo puede tener ventajas e inconvenientes. Algunas de las ventajas son que tienes más dinero para gastar y la experiencia que da un ambiente de trabajo. Otra ventaja es que un trabajo te hace más independiente, porque puedes satisfacer algunas de tus propias necesidades. También puedes decidir ahorrar para costearte estudios universitarios o para otros planes futuros. Algunos adolescentes también contribuyen a sufragar los gastos familiares. Un inconveniente es que los adolescentes pueden no darse cuenta del significado del trabajo, porque casi ninguno de ellos tiene que pagar recibos, sino que la gran mayoría gasta su dinero en lujos caros. Por eso, pueden creer que el dinero sólo es para gastarlo y pueden que no aprendan a ahorrar. Los estudiantes que trabajan también pueden dedicarse menos a los estudios por falta de tiempo o por impedírselo otras actividades como las relaciones sociales con la familia o los amigos. Tirza Sevilla, 15 años de edad, 10mo. Grado, Wakefiel High School, Raleigh, Carolina del Norte (http://wakefieldhs). Yo empecé a trabajar en Hecht's [cadena de comercios establecida en varios estados de la zona este de Estados Unidos] el verano pasado, a causa de mis estudios en el colegio. Estoy en una clase llamada Comercio III, uno de cuyos requisitos es que los alumnos obtengan un empleo. Tenemos que trabajar un total de 396 horas, lo que nos da un segundo crédito escolar. Este requisito me hizo empezar a trabajar en Hecht's el 12 del pasado mes de julio, en la sección de ropa de jóvenes, lo que es difícil para mí porque procuro no gastar todo mi dinero en ropa, pero es divertido y he aprendido mucho. Yo soy una persona relativamente tímida, pero como estoy en la caja, tengo que hablar con los clientes, mantener una conversación con ellos y controlar mis emociones. Kristen Grymes, 17 años de edad, 12vo. grado, James Monroe High School, Fredericksburg, Virginia Influencia de la religión >>>>
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