Maitreyi Doshi
| ||||
|---|---|---|---|---|
Cuando tenía dieciséis años, en 1998, me subí por primera vez a un avión, volé desde India, mi país natal, rumbo a Boston, Massachusetts, en Estados Unidos, para asistir a un evento auspiciado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Entonces no lo sabía, pero ahora, mirando al pasado, me doy cuenta de que la oportunidad de participar en esa cumbre juvenil del MIT cambió mi vida y me señaló el camino para descubrir más cosas acerca de la tecnología informática, las comunidades en línea, y los viajes internacionales. La cumbre juvenil reunió a cien jóvenes procedentes de 54 países para discutir el modo en que la tecnología podría solucionar los problemas de los niños del mundo. Discutimos estos temas durante seis meses en nuestra propia comunidad en línea, y esa fue mi primera experiencia en conocer gente e intercambiar ideas por medio de Internet. Después de la cumbre juvenil, me uní a la comunidad en línea creada por TakingITGlobal (TIG), lugar nuevo y muy interesante, muy diferente del mundo que yo conocía. Conocí en línea gente extraordinaria que me inspiró a obrar con el fin de dejar una huella significativa en mi comunidad. Me di cuenta de que la vida era mucho más que estudiar y terminar el colegio. Es verdad que éramos jóvenes idealistas que tratábamos de trabajar en proyectos que algunas veces eran improbables, pero en nuestra propia y modesta medida hemos marcado una diferencia en nuestra comunidad. TIG fue, y sigue siendo, una comunidad extendida y reunirla no fue empresa fácil. Recuerdo claramente despertarme a las dos de la mañana para concurrir a una reunión del directorio sostenida en el mensajero instantáneo. Tiene que haber alguien despierto en medio de la noche cuando gentes en todos los husos horarios de la tierra tratan de organizar una reunión. Recuerdo haber llorado y estar deprimida durante días cuando uno de nuestros queridos proyectos fracasó. Recuerdo lo encantada que estuve cuando conocí por primera vez en mi vida a una de las personas cuya amistad hice en línea. Recuerdo lo inspirada que me sentí al ver el modo en que mis amigos podían obrar y realizar algo significativo en sus comunidades, y al darme cuenta que yo también podía hacerlo.
La comunidad en línea que yo misma he creado en el curso de los últimos nueve años ha desempeñado un papel importante en mi vida personal y ha dado forma a mi actual vida profesional. Me ha ayudado a ser una persona mejor, a pensar independientemente y, más que nada, me ha inspirado a obrar en beneficio de mi comunidad. Gracias a esta comunidad, inicié en junio de 2007 mi maestría en artes comunitarias en el Colegio Universitario de Arte del Instituto Maryland. Con este título, espero poder comprender mejor el modo en que se puede utilizar el arte como medio para efectuar un cambio positivo en la sociedad. Deseo unir mi activismo y mi pasión por el arte para desarrollar una carrera profesional única y estimulante que satisfaga mis necesidades como artista y que beneficie también a la comunidad. Estaré siempre agradecida por haber tenido esta oportunidad de formar parte de la comunidad en línea, y por haberla aprovechado cuando se me presentó. Algunas veces me pregunto cómo hubiera sido mi vida de no haber participado en la cumbre juvenil, y me asusta pensar en ello. Maitreyi tiene 23 años. En 2006 completó sus estudios en la Universidad Concord, en Athens, West Virginia, y trabaja en Washington, D.C. como diseñadora gráfica y encargada adjunta de publicaciones de la Federación General de Clubes Femeninos.
Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente los puntos de vista ni las políticas del gobierno de Estados Unidos. |
||||