El árabe en la monturaGary Paul Nabhan
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Los términos del idioma árabe que se utilizan para denominar a caballos y jinetes y las relaciones que los vinculan entre sí han encontrado un nuevo hogar en el desierto del sudoeste de Estados Unidos, a medio mundo de distancia del sitio donde se originaron. Estos términos llegaron al español procedentes del árabe, y luego pasaron al inglés estadounidense cuando las tradiciones españolas y anglosajonas se asimilaron. A principios del siglo VIII, un ejército musulmán de árabes y berberiscos del norte de Africa conquistó gran parte de la península ibérica. En su parte sur, una región que los árabes llamaron al-Andalus, un príncipe sirio umayadí, cuya dinastía había sido reemplazada por los abasíes, estableció, alrededor del año 750, un reino y una floreciente civilización. En 1492 ocurrieron dos importantes eventos: el descubrimiento del Nuevo Mundo – lo que abrió todo un nuevo hemisferio a la colonización española y portuguesa – y la expulsión final de musulmanes y judíos de España, quienes dejaron una huella cultural profunda y permanente en el pueblo español. A medida que colonizaban el Nuevo Mundo, los españoles, que incluían a refugiados árabes y berberiscos, llevaron consigo sus caballos y las palabras de origen árabe que usaban para manejarlos están ahora profundamente alojadas en el “argot vaquero”, el idioma vernáculo inglés y mexicano. El español de los desiertos fronterizos entre Estados Unidos y México Comencé a escuchar el argot vaquero después de mudarme en 1975 a una de las grandes y antiguas comunidades rancheras en la frontera entre Estados Unidos y México. Ahora mi mujer y yo criamos caballos, ovejas y pavos, y mantenemos frecuentes contactos con trabajadores vaqueros, rancheros y veterinarios de grandes animales, todos los cuales usan palabras derivadas del árabe, introducidas en la región hace más de cuatro siglos y medio, de un modo tan casual y despreocupado como mis hijos usan el argot de la informática. Por ejemplo, se refieren a un jinete de destreza excepcional como “un maldito y excepcional jinete”, término que en una ocasión aludió a un estilo fluido de cabalgar, desarrollado en el norte de Africa para los campos de batalla, y que ahora se refiere al jinete mismo. La palabra procede del español “xinete”, usada en el estado mexicano de Sonora que, a su vez, se deriva del andaluz “zanati”, que evoca el nombre de la tribu zanatah, en lo que hoy es Argelia. Los vaqueros de Sonora y los jinetes con los que he trabajado todavía le llaman a sus sillas un “albardón”, derivado del vocablo ibérico “albarda”, que ahora significa enjalma o basto, y procede del árabe “al-barda’a”. Entre los otros objetos que usan esos vaqueros figura un cinturón de cuero que llaman “ación”, del árabe “ás-syur”. A un rebencazo le llaman un azote, del árabe “as-suf”. A los anillos de la montura les llaman argollas, del árabe “allgulla. Tal vez mi vocablo favorito entre los derivados del árabe es una palabra ampliamente usada para designar un cabestro: hackamore. Proviene directamente del andaluz “jáquima”, que recuerda al árabe “sakima”, una cosa que se usa en la cabeza. Hay también muchos términos para el pelaje de los animales que pueden remontarse a orígenes árabes. Debido a que no les presto atención a los colores, me llevó algún tiempo empezar escuchar los términos que usan los vaqueros para el pelo de los caballos, el ganado e incluso las ovejas. Pero, por cierto, pude distinguir un almagre, un padrillo de pelo color herrumbre, y supe que el término procedía del árabe “al-magra”, tierra roja.
Pero el color que más me intrigó fue el uso del nombre Alice-Ann para distinguir un alazán, un caballo que es pardo rojizo desde el hocico hasta la cola. Necesité algún tiempo para comprender que provenía del árabe “al-azan”, una madera rojiza, a través del español “alazán”. Recientemente leí un chiste hecho por un individuo llamado Jac, que hacía un juego de palabras con el doble sentido de “Alice-Ann”: En la frontera a la chica favorita de un vaquero la llamaban Alice Ann, y no Sal. Naturalmente, el chiste está en que su amigo era un caballo. Por lo tanto, Alice podría ser un amigo masculino. Gary Paul Nabhan es autor de 20 libros, entre ellos Why Some Like It Hot (Island Press, 2004), que se refiere a la evolución conjunta de las comunidades y sus comidas nativas, y una próxima colección de ensayos de la University of Arizona Press, What Flows Between Dry Worlds: Culture, Agriculture and Cuisine in Arabian and American Deserts. Es posible comunicarse con él en gary.nabhan@nau.edu.
Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente los puntos de vista o políticas del gobierno de Estados Unidos. |
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