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Del árabe al inglés

Alan Pimm-Smith

El  inglés, un idioma dinámico

ÍNDICE
Acerca de este número
El cambiar hace bien
Desentrañar los misterios: recursos para descodificar las jergas
El lenguaje del blogging
El idioma de los jóvenes
¡En juego! Los modismos deportivos en Estados Unidos
¿Qué hay de nuevo? El efecto de la cultura hip-hop en el inglés cotidiano
Espanglés: Speaking la lengua loca
Del árabe al inglés
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El inglés, un idioma dinámico
El árabe en la montura
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The Blue Mosque in Istanbul.
Aunque la palabra mezquita es de origen árabe, actualmente esa palabra, como las propias mezquitas, pueden estar en muchos lugares que no son árabes, como ser la hermosa Mezquita Azul en Estanbul, en Turquía.
Cortesía Robin L. Yeager

Centenares de palabras inglesas derivan del idioma árabe. El autor se remonta a los orígenes de muchos de estos vocablos técnicos, como así también de uso común. Alan Pimm-Smith es un periodista que trabaja por cuenta propia; durante muchos años trabajó como maestro y periodista en Arabia Saudita y los países del Golfo. Ahora vive en Turquía

¿Cuántas palabras del idioma inglés cree usted que derivan del árabe? La respuesta inmediata sería “bastantes”: mezquita y minarete, beduíno y jeque, califa y sultán, para citar algunas. No importa que uno sepa o no el árabe, es prudente presumir que estas palabras proceden del árabe porque se refieren a cosas árabes tal como, por supuesto, ocurre con las palabras camello, wadi y dhow.

En algunos casos la versión inglesa del vocablo .es idéntica al original árabe, aunque otros difieren en sonido o significado. Mezquita no suena parecida a “masjid”, y aunque podamos usar “beduíno” en singular, de hecho procede de “bidwan”, un plural de “bedawi”. “Dhow” proviene de “dawa”, aunque, si se le pregunta a algún amigo que hable árabe, se descubrirá que no conoce el término, porque ya no es de uso corriente.

Hasta aquí, no hay sorpresas. Todas las palabras mencionadas se refieren a aspectos de la vida árabe o islámica, de modo que es natural que se las diga en árabe. Pero puede resultar una sorpresa enterarse de que cosas más familiares, tales ciertas frutas y hortalizas comunes, fueron alguna vez igualmente exóticas. Frutas como los albaricoques, las naranjas, los limones y las limas, y hortalizas como las alcachofas, las espinacas y las berenjenas, todas llevan nombres árabes, aunque ya no tienen sabor ni suenen como extranjeras. Los limones, por ejemplo, pasaron del inglés medieval al francés medio, y antes de eso del latín medio – con muy poco cambio de pronunciación a lo largo del proceso desde el árabe “lavmun”. Alcachofa, en cambio, apenas si se la puede reconocer como procedente del italiano, vía el árabe “al-khurshuf”.

De hecho, hay centenares de palabras árabes que el ingles tomó prestadas, aunque pocas de ellas han llegado directamente. En su mayor parte han venido disfrazadas de vocablos franceses, españoles, italianos o latinos. En los últimos mil años el inglés se ha mostrado voraz en su apropiación de elementos extranjeros, y actualmente las palabras de origen francés o latino representan casi la mitad del vocabulario del inglés moderno. El francés fue el idioma de la corte, la nobleza y el parlamento inglés los casi 300 años que siguieron a la conquista normanda en 1066, y siguió siendo hasta 1731 el idioma judicial en Inglaterra.

Dhow comes from the Arabic dawa
Dhow proviene del vocablo árabe dawa.
© AP Images/Karel Prinsloo

En la época medieval, por lo tanto, fue mayormente a través del francés que las palabras árabes entraron en el inglés. Y, quizás, lo más notable de estas palabras es que, en su mayoría, son términos técnicos relacionados en particular con las matemáticas, la astronomía y la química. La palabra “alquimia”, que entró en el inglés hacia el siglo XIV, procede casi sin cambios del árabe “al-kimia” que, a su vez, proviene del griego. Alcali, algoritmo, alambique y almanaque entraron en el vocabulario inglés alrededor de esa época. La sílaba “al-“ que precede a estas palabras viene del artículo definido “al” (el) en árabe. Por ejemplo, álcali se deriva de “al-gili”, que se define como “las cenizas del almajo”. Un alambique es un aparato usado antiguamente para destilar, y procede del árabe “al-inbig””, el destilador.

La civilización árabe-islámica estuvo en su apogeo en la Edad Media, y durante unos 500 años el árabe fue el idioma de la enseñanza, la cultura y el progreso intelectual. La mayoría de los tratados científicos y filosóficos griegos fueron traducidos al árabe en el siglo IX. A partir de esos trabajos iniciales los eruditos, científicos, médicos y matemáticos árabes hicieron grandes avances en esos estudios, que pasaron luego a Europa Occidental a través de las universidades islámicas de España. Por ejemplo, a los matemáticos árabes les debemos el sistema de computación decimal que se basa en el concepto indio del cero – una palabra que, como su homónimo cifra, procede del árabe “sifr”, que significa vacío.

Los estudios árabes se difundieron ampliamente en la Inglaterra medieval desde el siglo XI hasta el XIII y, de hecho, aún más allá. Abelardo de Bath, en aquel entonces uno de los eruditos más destacados de Europa, tradujo a comienzos del siglo XI del árabe al latín las tablas astronómicas de al-Khwarizmi. Dos términos matemáticos comunes entraron al inglés de esta manera: algebra y algoritmo. El segundo ha sido tomado del nombre de al-Khwarizmi, en tanto que álgebra proviene de “al- jabr”, que significa “la reunión de las partes rotas”; es un vocablo que aparece en uno de los tratados matemáticos de al-Khwarzmi, “Hisab al-Jabr w’ al-Muqabala”. De modo bastante curioso, tanto el término árabe “al-jabr”como el inglés álgebra se refieren también al tratamiento quirúrgico de las fracturas óseas, la recompostura de huesos. El Diccionario Inglés de Oxford, que cita las definiciones de acuerdo con su uso histórico, ofrece el primer significado de álgebra como “el tratamiento quirúrgico de fracturas” y menciona una cita de 1565, “Esta palabra árabe álgebra significaba tanto las fracturas óseas, etc., como la restauración de las mismas”.

Terms for many spices and textiles and the word
Los nombres de muchas especias y tejidos y la palabra “café” son de origen árabe.
© AP Images/Seth Wenig (spice image)
© AP Images (textile image)
© AP Images/Fabian Bimmer (coffee image)

Una de las principales contribuciones de los estudiosos árabes a la ampliación del conocimiento fue su desarrollo de la ciencia astronómica. Si se observa un mapa estelar moderno se encontrarán cientos de estrellas cuyos nombres derivan del árabe. Altaír, Aldebarán, Betelgeuse, Vega, Rígel y Algol,, para no citar sino unas pocas. El origen de la última de estas es intrigante: procede del árabe “al-ghul”, que significa demonio, y de ella deriva la palabra inglesa “ghoul” (demonio que se alimenta de cadáveres) y el adjetivo “ghoulish”. Algol fue bautizada demonio por los árabes por su aspecto fantasmagórico ya que, al ser una estrella binaria eclipsante, tiene un aspecto brumoso y varía en brillo cada dos días. Aparte de los nombres de estrellas, muchos términos astronómicos, entre ellos cenit, nadir y azimut también proceden del árabe.
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Las palabras “talismán” y “elixir” tienen su origen en la alquimia árabe, y almanaque (al-manakh) procede de la astronomía árabe. Otros términos técnicos incluyen a calibrador, calibre, anilina, marcasita y alcanfor. Calculamos el peso de las piedras preciosas en quilates y medimos el papel en resmas, gracias al árabe: “girat” es una pequeña unidad de peso, y “rizmah es un bulto o paca. Otras dos palabras interesantes en esta categoría son media y alcohol. Media, la palabra que empleamos para denominar un concepto matemático de uso común, deriva, de hecho, del vocablo árabe “awariya”, que significa mercancía dañada. Esto resultó del hecho de que los costos relativos a las mercancías dañadas en el mar tenían que promediarse entre las partes que participaban en la transacción.

En cuanto a alcohol, deriva de “al-kohol”, el polvo negro y fino que se usa en el Medio Oriente como una especie de sombra medicinal para los párpados. La relación entre el polvo negro y el alcohol tal como lo conocemos no es nada evidente, pero es posible apreciar la conexión si se piensa que el polvo – de modo típico sulfuro de antimonio – es la esencia o el espíritu puro de una sustancia. Incluso en fecha tan tardía como el siglo XIX el poeta Samuel Coleridge, en uno de sus ensayos sobre Shakespeare, describía al malvado Yago como “el alcohol mismo del egotismo”.

La preponderancia de términos técnicos y científicos entre los que entraron en el inglés desde el árabe durante la Edad Media sugiere, de modo bastante certero, la superioridad general de la civilización árabe-islámica en el terreno de lo logros científicos en ese periodo. También es revelador el hecho de que la categoría amplia de vocablos árabes que le sigue en importancia a la anterior da a entender una ventaja en términos de lujo y confort y, en consecuencia, un nivel de vida más elevado.

Para la época de la reina Isabel I (1533-1603) los marinos mercantes ingleses descubrían el mundo que quedaba del otro lado de los límites de Europa y traían consigo objetos ricos y exóticos, materiales y costumbres del Medio Oriente y más allá. De modo significativo, muchas de las palabras árabes que los viajeros trajeron de vuelta con ellos en esta época dan entender un estilo de vida placentero, incluso lujoso. El azúcar, el jarabe, el julepe, los sorbetes y el mazapán son todos de origen árabe, aunque ninguno de ellos podría haber figurado en la lista de compras de comestibles de un ama de casa isabelina. El café deriva del árabe “gahwah”, originario del Yemen, y moca de la ciudad portuaria yemení del mismo nombre. Añádase las especias fragantes como la alcaravea, el azafrán y el comino, todas las cuales llevan nombres árabes.

Hay una riqueza paralela sugerida por los nombres de atavíos exóticos como ceñidores, chales, lentejuelas, muselina, mohair, damasco y algodón. De estos, la muselina toma su nombre de Mosul, en Irak, donde se la tejía, en tanto que ceñidor es una variante del término árabe.para la muselina, “shash”. Incluso la palabra “atigrado”, que hoy aplicamos a los gatos de un cierto pelaje, tiene su origen en un tafetán de seda a rayas que se confeccionaba en el distrito de al-Tavivva, en Bagdad. La palabra lentejuela o sequín procede del árabe “sikkah”, una matriz para acuñar monedas.

Sofá, alcoba, jarra, garrafa, cada uno de los cuales sugiere una forma de vida cómoda, también han sido tomados del árabe: sofá procede de “suffah” (un banco largo); alcoba, de “al-gubbah” (el arco); jarra viene de “jarrah” (vasija de barro para contener agua); garrafa de “gharrafah” (botella). Nuestro vocabulario se ha enriquecido también con los colores carmesí, carmín, azul y lila, todos los cuales derivan del árabe. Y en lo que se refiere a las actividades recreativas, hay vocablos como raqueta, la raqueta de tenis, que proviene del árabe, “raha”, la palma de la mano.

The words camel, saffron (from crocus flowers), and jar all have Arabic origins
Las palabras camello, azafrán (que se extrae de las flores de crocus) y jarra, todas tienen origen árabe.
© AP Images (crocus image)
© AP Images/Gustavo Ferrari (camel image)
Courtesy Robin L. Yeager (jar image)

Los árabes han sido siempre un pueblo marino y comerciante, de modo que no debe sorprendernos encontrar palabras relativas a estas actividades en el acerbo de los vocablos tomados en préstamo a los árabes. Los marinos hablan de palos de mesana porque en árabe “mazzan” quiere decir mástil. Almirante – de un modo bastante curioso – proviene de “amir al”, una forma truncada de “amir al-bahr” (príncipe del mar). Arsenal procede de “dar as-sina’ah” (casa de manufactura o taller) y antes de eso de “sina’ah” que significa “arte, artesanía, habilidad”, en tanto que almacén proviene de “makhzan” (depósito). La palabra arancel, en su relación con el comercio, es también de origen árabe.

Hay muchas otras palabras interesantes – adobe, arpillera, genio y parlanchín, por ejemplo —, todas ellas versiones más o menos seleccionadas de entre vocablos árabes. Incluso la misma palabra seleccionada se remonta al árabe, al provenir de “gharbala”, que significa “tamizar o seleccionar” en lo que se refiere a las especias que están en venta, y cambiar o sustituir lleva su significado desde allí a la idea de de mezclar o confundir. Pero, seleccionadas o no, el acervo de palabras derivadas del árabe ha enriquecido grandemente el idioma inglés.

El  inglÈs, un idioma din·mico

Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente,los puntos de vista o políticas del gobierno de Estados Unidos.

Este artículo se reimprimió con autorización de Saudi Aramco World, marzo-abril del 2007

[ http://www.saudiaramcoworld.com/issue/200702/from.arabic.to.english.htm ].

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