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Acerca de este número

El  inglés, un idioma dinámico

ÍNDICE
Acerca de este número
El cambiar hace bien
Desentrañar los misterios: recursos para descodificar las jergas
El lenguaje del blogging
El idioma de los jóvenes
¡En juego! Los modismos deportivos en Estados Unidos
¿Qué hay de nuevo? El efecto de la cultura hip-hop en el inglés cotidiano
Espanglés: Speaking la lengua loca
Del árabe al inglés
Video en línea Video en línea icon
El inglés, un idioma dinámico
El árabe en la montura
Recursos adicionales
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“Ginormous es una de las casi cien palabras nuevas que se agregarán en la próxima edición del  Merriam-Webster's Collegiate Dictionary
“Ginormous” es una de las casi cien palabras nuevas que se agregarán en la próxima edición delMerriam-Webster's Collegiate Dictionary.
© AP Images/Charles Krupa

En su artículo titulado “Change Is Gonna Do Ya Good” (El cambiar hace bien), Ilan Stavans señala que la dificultad que enfrentan los diccionarios y quienes los producen radica en que tan pronto se prepara una lista de cada palabra posible y de sus significados, esa lista y esos significados ya empiezan a ser anticuados. La misma dificultad existe cuando se describen las fuerzas que influyen un idioma y cuando se ilustran los tipos de cambios y se describe el proceso. Hemos titulado este periódico “El inglés, un idioma dinámico” porque explora la forma en que el idioma más extensamente hablado en el mundo evoluciona en el siglo XXI, sometido a las presiones de la tecnología, la globalización y la inmigración.

La mayoría de las personas se encuentra todos los días con lo menos con una palabra nueva o con un uso nuevo de una palabra, especialmente quienes consultan los medios informativos populares o pasan su tiempo leyendo blogs y otros sitios en la Web. Los estadounidenses que viven en otros países se percatan especialmente de los cambios que ocurren en nuestro idioma. Tanto que, al encontrarnos con estadounidenses en el exterior o al regresar a Estados Unidos después de una estadía en otro país, nos sorprenden las palabras y las frases nuevas y su uso difundido, a pesar de que apenas acabamos de encontrarnos con ellas. Cuando por primera vez escuché la expresión “24/7” era ya casi de uso universal para indicar asuntos, servicios o programas vigentes las veinticuatro horas del día, siete días de la semana. Tampoco olvido mi sobresalto cuando, al conversar con un estudiante universitario éste, al escuchar algo que lo sorprendió, exclamó “shut-up” (cierra la boca). El hecho de que a sus maestros y coestudiantes no les pareciera extraña esta conversación fue una señal de que la expresión tenía un uso diferente a lo que a mí se me había enseñado, de que era una expresión torpe y de poca cortesía. Aparentemente la expresión adquirió un significado similar a “No way!” (¡Ni modo!) o “You’re kidding!” (¡Estás bromeando!).

Todas las lenguas vivas evolucionan, y la lengua inglesa parece cambiar más rápidamente que algunas otras. El lingüista Seth Lerer examina en su obra “Inventing English: A Portable History of the Language” las modificaciones ocurridas en el idioma inglés a través de los tiempos, desde el poema épico “Beowulf” hasta Chaucer y los esfuerzos de Webster en crear nuevas pronunciaciones y usos en el inglés de Estados Unidos diferentes a las formas inglesas, hasta los cambios actuales en el idioma. Seth atribuye a Shakespeare haber inventado cerca de 6.000 palabras nuevas. Pero este fenómeno no es una novedad en lo que respecta a la versión estadounidense del idioma. La cadena televisora Sistema de Radiodifusión Pública (PBS), que produjo una serie de programas titulados “Do You Speak American?” (¿Habla usted americano? atribuye a Thomas Jefferson haber sido el presidente estadounidense que agregó la mayor cantidad de palabras nuevas (hasta el momento). En el sitio web del programa de PBS se explica la relación entre el idioma y la cultura de esta manera: el idioma siembra sus propias semillas de cambio; el suelo fértil en que éstas crecen y se propagan les da su contexto social.

¿Pero son buenos estos cambios? Los creadores de la serie de PBS preguntaron, “¿Somos menos cultos que lo que solíamos ser? ¿Es que el correo electrónico está arruinando el idioma”? En su colección de ensayos publicado en 2001, titulado “The Way We Talk Now” (La manera en que hoy hablamos), Geoffrey Nunberg destaca que “el inglés de Estados Unidos se ha mostrado siempre dispuesto a tomar prestadas palabras de otros idiomas”. En su opinión la mezcla de elementos de diferentes culturas, ya sea en idiomas o alimentos, puede producir resultados nuevos, interesantes y satisfactorios. Nunberg encuentra que hay más razones para criticar a los expertos que reclaman por los cambios en el idioma, seguros de ser más inteligentes que el idioma (o sus usuarios), que a quienes crean y propagan palabras y usos nuevos. Lerer concuerda con la mayoría de nuestros colaboradores y escribe “No debemos considerar nuestro idioma como corrompido. La historia del inglés es una historia de invención: de encontrar nuevas palabras y nuevos nosotros, de inventar frases que podrían encontrar aceptación en un mercado lingüístico”.

Tal como escribe Nunberg en la presentación a una colección de sus ensayos publicada en 2004, los cambios en el idioma pueden ser indicios de cambios importantes en la sociedad misma. La lista de las características y valores que definen a la cultura estadounidense incluye palabras como cambio, innovación, crisol, practicidad, franqueza. Tal vez entonces no deba sorprender que el inglés hablado en Estados Unidos cambie constantemente y que esos cambios reflejen otros cambios en la cultura.

Robin L. Yeager

El  inglés, un idioma dinámico

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El título de este número ,“Inglés, idioma dinámico” quiere describir nuestro asunto principal: el cambiante estado del inglés estadounidense moderno. Esta publicación no tiene contacto con ningún programa, impresión o producto asociado con las palabras “inglés dinámico”.

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