Colegios universitarios con filiación religiosaReverendo David M. O'Connell, C.M.
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En medio de lo que se ha convertido en ardua y agresiva competicia para captar estudiantes, los colegios universitarios y las universidades de Estados Unidos deben demostrar a su clientela potencial aquello que las hace únicas y meritorias de atención especial. Aunque cada institución seguramente proclame su "excelencia académica" y de tener el "mejor programa de estudios" en una u otra disciplina, es que ¿hay algo más que pueda "marcar la diferencia"? Las instituciones religiosas, a diferencia de los colegios seculares opinan que esa diferencia es la dimensión de la fe. Un colegio universitario influido directamente por una religión o un credo religioso debe comunicar al mundo académico secular que la institución religiosa, está (1) consciente de sus propias características y diferencias en el contexto académico, y (2) que tiene la convicción de hacer una contribución útil a la educación superior por medio de la fe. La educación ilumina la experiencia humana por medio de la razón. Ilumina la mente. La educación religiosa lo hace de tal manera que identifica la experiencia humana en términos del Dios tanto de la razón y de la fe. Ilumina la mente y el alma. Por medio de la educación religiosa, encontramos la verdad, que es inteligible a la mente racional pero accesible en un nivel más profundo y significativo en los corazones y almas creyentes. Una vez leí que "la religión no es primariamente una cuestión de datos sino una cuestión de significados". Los colegios universitarios religiosos intentan presentar a la razón y la fe no por separado sino como dos componentes distintos aunque relacionados en una verdad integrada. Es interesante observar que algunas de las instituciones de enseñanza superior con más logros y amplio reconocimiento en Estados Unidos trazan sus orígenes a un credo religioso. Sin embargo, por alguna razón, con el paso del tiempo la afiliación religiosa perdió importancia para participación en la empresa académica y se desarrollaron dos modelos y enfoques diferentes de educación superior: el modelo de orientación puramente secular y el modelo de orientación religiosa.
Cuando un estudiante y sus padres eligen un colegio universitario o una universidad religiosa, eligen una institución con identidad diferente y una misión arraigada en una tradición religiosa diferente. Esa tradición debe calar en las operaciones y las actividades de la institución. Debe ser evidente tanto en el aula como en la vida estudiantil en el campus universitario. El personal docente y administrativo debe cumplir esa misión y no meramente tolerarla como algo de escasa aportación real a la empresa académica. Si una institución docente es verdaderamente religiosa, lo debe ser evidente para todos, dentro como fuera del campus universitario, mostrar que hay un "valor agregado" en la educación superior y en la misión de una institución religiosa, que ese valor agregado interesa a la gente y la atrae a la institución para que perciba que esa institución proporciona ese algo que la gente realmente desea. Ello marcará una diferencia en su educación y su vida. La habilidad de los colegios universitarios para comercializar su excelencia académica y formación religiosa a un público que busca lo que ofrecen esos colegios es lo que asegurará tanto su supervivencia a largo plazo, como su capacidad para cumplir su misión que, en definitiva, servirá para impulsar la verdadera diversidad que es la característica de la educación superior en Estados Unidos. Esta es ciertamente la filosofía en acción en The Catholic University of America, con sede en Washington, D.C., la universidad nacional de la iglesia católica en Estados Unidos.
Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente los puntos de vista o políticas del gobierno de Estados Unidos.
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