LA GUERRA FRÍA, EL CONFLICTO DE COREA Y VIETNAM
 El presidente Harry S.
Truman muestra un
periódico que anunció
por error su derrota a
manos del candidato
republicano Thomas
Dewey en la elección
de 1948. (© Bettmann/CORBIS) |
 Fuego de la
infantería de
EE.UU. contra
las fuerzas
norcoreanas que
invadieron Corea
del Sur en 1951,
en un conflicto
que duró tres
dolorosos años. (U.S. Army) |
Estados Unidos desempeñó un papel protagónico en los
asuntos mundiales durante los años inmediatamente
posteriores a la Segunda Guerra Mundial, sobre todo
por su influencia en las recién formadas Naciones Unidas y en la
Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El problema
político y diplomático más importante a principios de la postguerra
fue la Guerra Fría. Ésta surgió de antiguos desacuerdos entre
Estados Unidos y la Unión Soviética acerca de qué tipo de gobierno
y sistema económico producía más libertad, igualdad y prosperidad.
Ante la perspectiva de un mundo de postguerra envuelto
en guerras civiles e imperios en desintegración, Estados
Unidos esperaba proveer la estabilidad necesaria para que una
reconstrucción pacífica fuera posible. Abogó por la democracia
y el comercio abierto y comprometió 17.000 millones de dólares,
bajo el “Plan Marshall”, para reconstruir Europa occidental. La
Unión Soviética deseaba asegurar sus fronteras a toda costa. Utilizó
la fuerza militar como ayuda para elevar al poder a gobiernos
comunistas en Europa central y oriental.
Estados Unidos se propuso contener el expansionismo
soviético. Exigió y obtuvo la retirada total de la URSS de Irán.
Apoyó a Turquía contra los intentos soviéticos de controlar las rutas
marítimas. Proveyó de ayuda económica y militar a Grecia para
combatir a una poderosa insurgencia comunista. Además, encabezó
los esfuerzos para el transporte aéreo de millones de toneladas de
suministros a Berlín cuando la Unión Soviética bloqueó esa ciudad
dividida.
Cuando la mayor parte de la ayuda estadounidense transitaba
por el Atlántico, poco podía hacerse para impedir que las fuerzas
comunistas de Mao Zedong asumieran el control de China en 1949.
Al año siguiente, cuando Corea del Norte –con el apoyo de China y
la Unión Soviética– invadió Corea del Sur, Estados Unidos obtuvo el
respaldo de la ONU para una intervención militar. Los norcoreanos
terminaron por retroceder y fue firmada una tregua, pero las
tensiones siguieron siendo intensas y las tropas estadounidenses
permanecieron allí varios decenios.
A mediados de la década de 1960, Estados Unidos envió tropas
para defender a Vietnam del Sur contra una insurgencia comunista
establecida en Vietnam del Norte. La participación estadounidense
aumentó enormemente, pero no fue suficiente para impedir que
el sur se derrumbara en 1975. La guerra costó cientos de miles de
vidas. Provocó también amargas divisiones internas e hizo que los
estadounidenses vieran con recelo cualquier futura intervención en
el exterior.
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