CONFLICTO SECTORIAL
 Henry Clay de Kentucky,
aunque nunca llegó a la
presidencia, fue uno de los
políticos estadounidenses
más influyentes de
la primera mitad del
siglo XIX. (Library of Congress) |
En 1850 Estados Unidos era una inmensa nación bordeada
por dos océanos. Había obvias diferencias geográficas, de
recursos naturales y de desarrollo entre una y otra región.
Los estados de Nueva Inglaterra y el Atlántico Medio eran los
principales centros de las finanzas, el comercio y las manufacturas.
Sus principales productos eran textiles y ropa, maderas y
maquinaria. El comercio marítimo floreció. Los estados del Sur eran
eminentemente agrícolas y producían tabaco, azúcar y algodón con
mano de obra esclava. Los estados del Oeste Medio también eran
agricultores, pero sus productos de cereal y carne provenían del
trabajo de hombres y mujeres libres.
Missouri solicitó la categoría de estado en 1819. Los norteños
se opusieron porque en ese territorio había 10.000 esclavos. El
congresista Henry Clay de Kentucky propuso un compromiso:
Missouri se incorporaría a la Unión y seguiría permitiendo la
esclavitud, pero Maine sería aceptado como estado libre.
Las posiciones regionales en torno a esa cuestión se
endurecieron en las primeras décadas después del Compromiso de
Missouri. En el norte del país, el movimiento para abolir la esclavitud
fue muy activo y se volvió cada día más poderoso. En el sur, la
creencia en la supremacía blanca y el afán de mantener el statu quo
económico fueron igualmente dinámicos y poderosos. Aun cuando
miles de esclavos huyeron al norte a través de una red de rutas
secretas conocidas como el Ferrocarril Subterráneo, los esclavos
representaban todavía un tercio de la población de los estados
esclavistas en la época del censo de 1860.
La mayoría de los norteños no querían impugnar la existencia
de la esclavitud en el sur, pero muchos se oponían a que ésta se
expandiera a los territorios del oeste. Los sureños sostenían con el
mismo vigor que los territorios mismos tenían derecho de decidir su
situación. Un político joven de Illinois, Abraham Lincoln, estimó que
el problema era de carácter nacional, no local. “Una casa dividida
contra sí misma no puede prevalecer”, declaró. “Creo que este
gobierno no puede permanecer en forma permanente siendo mitad
esclavo y mitad libre. No espero que la Unión se disuelva... lo que sí
espero es que deje de estar dividida”.
En 1860 el Partido Republicano nombró a Lincoln su candidato
a la presidencia con una plataforma antiesclavista. En una contienda
entre cuatro hombres, él obtuvo sólo el 39 por ciento del voto
popular, pero ganó por clara mayoría de votos en el Colegio
Electoral. Dicho órgano es el grupo de ciudadanos que elige
directamente al presidente de Estados Unidos, de acuerdo con el
voto popular.
La tormenta que se venía gestando desde hacía decenios
estaba a punto de desatarse con fuerza brutal. Los estados del sur
habían lanzado la amenaza de separarse de la Unión si Lincoln era
elegido; las declaraciones de secesión empezaron desde antes que
él tomara posesión del cargo. Al nuevo presidente correspondería
tratar de mantener la integridad de la Unión.
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