EL NUEVO TRATO Y LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
 Fila de espera para la sopa durante la Depresión de la década de 1930. (The American History Slide Collection, © Instructional Resources Corporation ) |
 El presidente
Franklin D. Roosevelt firma lo que fue quizá la legislación de más largo alcance del Nuevo Trato: la Ley de Seguridad Social de 1935. En la actualidad, la Seguridad Social, uno de los
más grandes programas del gobierno de Estados Unidos, provee pensiones de jubilación e
ingresos a trabajadores incapacitados a millones de estadounidenses. (© AP Images) |
A principios de la década de 1930, el presidente Franklin
Roosevelt propuso un “Nuevo Trato”, es decir, un plan
ideado para sacar a los estadounidenses de la Gran
Depresión lo más pronto posible. Él observó que la democracia
había desaparecido en otros países en esa época, no porque la
gente se opusiera a ella, sino porque ya estaban hartos de la falta de
empleos y la inseguridad.
Bajo su liderazgo se estableció una corporación federal para
garantizar los depósitos en los bancos de ahorro. Se impusieron
reglamentos a la venta de acciones. Fueron aprobadas leyes para
garantizar el derecho de los trabajadores a ser representados
por sindicatos. Los granjeros recibieron subsidios por ciertas
cosechas y ayuda para prevenir la erosión del suelo. El Cuerpo
Civil de Conservación empleó a varones jóvenes para plantar
árboles, limpiar cauces acuáticos y mejorar las instalaciones de los
parques nacionales. La Administración de Obras Públicas contrató
trabajadores capacitados para proyectos en gran escala, como
la construcción de presas y puentes. La Autoridad del Valle del
Tennessee proveyó de energía eléctrica y sistemas para controlar
inundaciones, a esa región empobrecida. Además, la Administración
Federal de Ayuda de Emergencia distribuyó asistencia, a menudo en
forma de pagos directos.
En una segunda ronda de programas se empleó a trabajadores
para la construcción de carreteras, aeropuertos y escuelas; fueron
contratados artistas, actores, músicos y escritores; y se dio empleo
de tiempo parcial a personas jóvenes. Se estableció entonces
el sistema de Seguridad Social para ayudar a los pobres, los
discapacitados y los ancianos.
En general, a los estadounidenses les parecía incómoda la
idea de tener un gobierno grande, pero querían que su gobierno
asumiera una mayor responsabilidad por el bienestar de la gente
ordinaria. Y aun cuando el Nuevo Trato aportó ayuda tangible
a millones de estadounidenses, nunca logró restablecer la
prosperidad. Después vendrían tiempos mejores, pero eso no
ocurrió sino hasta después de que otra guerra mundial involucró a
este país en su derrotero.
 La Segunda Guerra Mundial en el Pacífico se caracterizó por batallas navales y aéreas en gran
escala. Aquí un avión japonés se desploma envuelto en llamas durante un ataque contra una
flota de portaaviones de EE.UU. en las Islas Marianas en junio de 1944. (The National Archives) |
Estados Unidos trató de permanecer neutral mientras los
regímenes totalitarios de Alemania, Italia y Japón expandían su
control sobre las naciones vecinas. El debate se intensificó cuando
Alemania invadió Francia y empezó a bombardear Gran Bretaña.
A pesar del fuerte sentimiento de aislacionismo, el Congreso votó
a favor de la conscripción de soldados y el fortalecimiento de las
fuerzas militares.
La mayoría de la gente enfocaba su atención en lo que
ocurría en Europa, cuando Japón amenazó con apoderarse de las
fuentes de materias primas que la industria occidental utilizaba.
La respuesta de Estados Unidos consistió en imponer un embargo
al único producto que Japón necesitaba más que cualquier otro
–el petróleo– y exigió que esa nación se retirara de los territorios
que había conquistado. Japón se negó y el 7 de diciembre de 1941
lanzó un ataque devastador contra la flota de EE.UU. en el Pacífico,
en Pearl Harbor, Hawai. Estados Unidos le declaró la guerra a Japón.
Alemania e Italia, que entonces eran aliados de Japón, le declararon
la guerra a Estados Unidos.
La industria y la agricultura estadounidenses fueron utilizadas
para la guerra. La producción de equipo militar fue asombrosa:
300.000 aviones, 5.000 barcos de carga, 60.000 naves de
desembarco y 86.000 tanques en menos de cuatro años. Gran parte
del trabajo fue realizado por mujeres, las cuales laboraron en las
fábricas mientras los hombres estaban en el frente.
 El general Dwight
Eisenhower,
comandante
supremo en
Europa, habla
con paracaidistas
poco antes de
la invasión de
Normandía el 6 de
junio de 1944. (U.S. Army) |
 Línea de montaje
de aviones
de combate
Lightning P-
38 durante la
Segunda Guerra
Mundial. Con
su producción
masiva de
material de
guerra, Estados
Unidos llegó a ser,
según las palabras
del presidente
Roosevelt, “el
arsenal de la
democracia”. (Lockheed) |
Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética se aliaron
para contener la amenaza de los nazis y decidieron que sus
principales tareas militares debían concentrarse en Europa.
Estaban decididos a romper el dominio alemán e italiano sobre el
Mediterráneo e impedir la caída de Moscú. Después liberarían Roma
y París, y por último Berlín.
Desde la ocupación alemana de Polonia en 1939 hasta su
rendición en 1945, la guerra en Europa cobró la vida de millones
de personas, soldados y civiles por igual. Otros millones fueron
exterminados en el Holocausto, la política de genocidio sistemático
de la Alemania nazi contra los judíos y otros grupos.
La guerra en Asia fue en gran parte una serie de batallas navales
y asaltos anfibios para romper el dominio japonés sobre las islas del
océano Pacífico. Los combates continuaron allí cuando la lucha en
Europa ya había terminado. Las batallas finales figuraron entre las
más sangrientas de la guerra. La mayoría de los estadounidenses,
entre ellos el presidente Harry Truman, creían que una invasión a
Japón sería aún peor. Truman estaba dispuesto a usar la bomba
atómica, recién desarrollada, para poner final conflicto. Cuando
Japón se negó a rendirse, Truman ordenó que las bombas fueran
arrojadas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.
El plan dio resultado: Japón se rindió y la Segunda Guerra
Mundial concluyó por fin en agosto de 1945. Sólo más tarde
comprendería la gente todas las implicaciones del pavoroso poder
destructivo de las armas nucleares.
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