Wei Jingsheng
Wei Jingsheng (1950- ), un electricista que creció en Beijing, es hijo de dos miembros del partido comunista. Wei surgió a la fama a fines de los años 70, cuando escribió artículos en los que criticó el programa de modernización de su gobierno, que sólo se enfocaba en las reformas económicas y excluía las reformas democráticas. En marzo de 1979, una semana después de haber colocado su último artículo en el Muro de la Democracia, en Beijing, Wei fue arrestado y sentenciado a 15 años de prisión. Al ser liberado inesperadamente, en septiembre de 1993, reanudó de inmediato su tarea. A principios de 1994 fue detenido una vez más y el 13 de diciembre de 1995 lo sentenciaron
a 14 años de prisión, bajo cargos que el gobierno describió como el intento “de trazar un plan de acción y crear una organización para recaudar fondos y patrocinar actividades del movimiento democrático”. Wei obtuvo la libertad condicional por causas de salud en noviembre de 1997 y fue enviado a Estados Unidos, donde sigue abogando por la causa de la democracia para el pueblo chino con escritos y discursos.
...¿Qué es la verdadera democracia? Su significado es el derecho de las personas a escoger representantes, para que actúen de acuerdo con la voluntad del grupo y a favor de los intereses del mismo. Sólo a eso se le puede llamar democracia. Además, la gente también debe tener el poder necesario para destituir a sus representantes en cualquier momento, de modo que éstos no puedan engañar a otros en nombre del pueblo....
¿Habrá mayor desorden en la Tierra y serán impugnadas las leyes humanas y divinas cuando la gente disfrute de la democracia? ¿Acaso los periódicos recientes no nos muestran que justamente por la falta de democracia los dictadores, grandes y pequeños, han desafiado las leyes humanas y divinas? El problema de mantener el orden democrático en el interior debe ser resuelto por los pueblos mismos, sin necesidad de que los jefes supremos tengan que preocuparse al respecto. Por lo tanto, si juzgamos por la historia del pasado, un sistema social democrático es la premisa o prerrequisito principal de cualquier desarrollo... o modernización. Sin esta premisa o prerrequisito esencial no sólo sería imposible lograr un mayor desarrollo, sino también conservar los frutos del estado de desarrollo actual. La experiencia de nuestra gran patria en los últimos 30 años nos ha aportado la mejor evidencia.
¿Por qué tiene que emprender la historia humana el camino de la prosperidad o la modernización? La razón es que los seres humanos necesitan una sociedad próspera que produzca frutos realistas y les brinde la máxima oportunidad de luchar por la meta primordial de la felicidad, es decir, la libertad. La democracia implica la máxima libertad asequible que haya conocido el ser humano hasta hoy. Es obvio que la democracia se ha convertido en la meta de las luchas humanas contemporáneas....
Tomado de su ensayo “La quinta modernización”, escrito durante la “primavera de la democracia” en 1978-1979

Elie Wiesel
Eliezer (Elie) Wiesel (1928- ), es un autor estadounidense que nació y pasó la primera parte de su vida en una pequeña comunidad hasídica en Sighet, Rumania. En 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, Wiesel fue enviado junto con su familia y con los demás judíos del poblado al campo de concentración de Auschwitz y después al de Buchenwald. Él logró sobrevivir. Al final de la guerra, Wiesel trabajó en Francia como periodista, en diarios franceses e israelíes. En 1956 se trasladó a Estados Unidos, donde ha dedicado su vida a escribir y hablar de los horrores que presenció durante el Holocausto y a ayudar a las víctimas
de la opresión y el racismo en todas las latitudes. En reconocimiento a sus esfuerzos por denunciar la violencia y el odio, Wiesel fue honrado con el Premio Nobel de la Paz en 1986.
...Cuando recorra el Museo [Conmemorativo] del Holocausto [en Estados Unidos] y se asome a los ojos de los asesinos y de las víctimas, hágase esta pregunta: ¿cómo fue posible que los asesinos siguieran viviendo después de hacer lo que hicieron? ¿Por qué fue alentado Berlín en su creencia de que podía decretar impunemente la humillación, persecución y exterminio
de un pueblo entero? ¿Por qué los aviones de los Aliados no bombardearon los ferrocarriles que se dirigían a Birkenau? ¿Por qué no hubo ni gritos de protesta ni indignación pública?
Otra pregunta: ¿de dónde sacaron los luchadores mal armados de los guetos y los bosques todo el valor necesario para enfrentarse a las legiones más poderosas de Europa?
Y la pregunta más dolorosa de todas: ¿por qué el silencio del hombre fue emulado por el [silencio] de Dios?
De hecho, las preguntas son interminables y se quedarán siempre sin respuesta. En realidad, si se encuentra una respuesta para el Holocausto, tiene que ser por definición una respuesta errónea. El Museo tampoco es la respuesta; es tan sólo un signo de interrogación.
Todos los sucesos relacionados con ese periodo son un desafío para el entendimiento humano. No es que usted no lo entienda porque yo no puedo explicarlo, sino que me es imposible explicarlo porque usted no lo entiende.
La esencia de esta tragedia es que jamás será posible comunicarla plenamente....
Y, sin embargo, el deber nos obliga a intentarlo. No hacerlo así significaría olvidar. El olvido sería tanto como matar a las víctimas por segunda vez. No nos es posible impedir su primera muerte, pero no debemos permitir que se desvanezcan de nuevo. La memoria no sólo es una victoria sobre el tiempo, sino también un triunfo sobre la injusticia.
Esa es una de las lecciones que hemos aprendido, pero también hay otras. Hemos aprendido que si bien el Holocausto fue una tragedia
principalmente judía, sus repercusiones son universales. Aunque no todas las víctimas eran judías, todos los judíos fueron víctimas. Hemos aprendido que, a fin de cuentas, lo que le pasa a una comunidad afecta a todas las comunidades.... Hemos aprendido que aunque cada ser humano tiene derecho de ser diferente, nadie tiene derecho de ser indiferente ante el sufrimiento....
Tomado de su ensayo “Por los muertos y por los vivos”, The New Leader, mayo de 1993.
Reproducido con autorización de The New Leader, 17-31 de mayo de 1993.
Copyright © 1993 The American Labor Conference for International Affairs, Inc.