PERIODISMO ESPECIALIZADO
Muchas organizaciones de noticias asignan a los periodistas
áreas específicas, ya sea geográficas o temáticas, conocidas
como “fuentes” (beats). En su origen, el término beat (ronda) se
aplicaba a la ruta ordinaria de centinelas y policías.
El periodista tiene que conocer su territorio y a todas las
personas que forman par te de su fuente, y en muchos casos
necesita aprender un léxico especial para entender
a sus informantes. Esto no significa que use ese
vocabulario en sus historias. Por el contrario, el
buen reportero de fuente se convierte en traductor
e intérprete, pues hace que la información que en
otras condiciones resultaría confusa sea accesible
para el público en general.
Es raro que se asignen fuentes en las salas de
redacción más pequeñas, pues en ellas se espera
que cada uno de los reporteros cubra todo tipo
de noticias. Pero en las grandes organizaciones
de noticias impresas y electrónicas, el periodista
puede tener oportunidad de concentrarse en cierto
tipo de temas. Algunas fuentes son tradicionales:
gobierno, policía, tribunales y empresas, por
ejemplo. Otras varían de acuerdo a cada territorio.
Según sea la composición de la comunidad, un
reportero puede ser asignado para cubrir fuentes
tales como el medio ambiente, los ancianos o la
educación.
Los reporteros de fuente tienen una
responsabilidad básica: estar siempre al tanto de
las noticias en el área de su especialidad. Se espera
que cubran las historias que surjan en su fuente
–reuniones, informes impresos o publicados en
Internet y otros eventos de rutina–, pero también
están a cargo de buscar noticias fuera de lo común.
Los reporteros de fuente elaboran historias gracias
a su espíritu emprendedor y cultivando relaciones
con informantes que los mantienen al tanto de lo
que sucede en realidad, no sólo en público sino
también tras bambalinas. Ellos producen gran
variedad de historias, desde noticias sensacionales
hasta análisis de interés. “Los mejores reporteros
de fuente que conozco están bien organizados,
son decididos, tienen un claro sentido de su
misión y cultivan contactos con gran variedad de
informantes”, dice Chip Scanlan, ex reportero de
fuente de los periódicos de Knight Ridder que hoy
trabaja en el Poynter Institute.
Habilidades del reportero de fuente
Cualquiera que sea la fuente elegida o
asignada que un periodista debe cubrir, una
habilidad básica es esencial: la capacidad de
entender a las instituciones más importantes
de su fuente. Averiguar cómo funciona el sistema
requiere tiempo y esfuerzo, pero permite escribir
historias que los reporteros de otro tipo no pueden
igualar. Eric Nalder, el reportero que descubrió
la noticia de las balsas salvavidas comentada en
el capítulo 2, hace las siguientes preguntas para
empezar a reconocer el terreno en una fuente
asignada:
- ¿Quiénes son los protagonistas?
- ¿Quién está al mando?
- ¿Quiénes son los reguladores?
- ¿Cuáles son las reglas?
- ¿Cómo se hacen las cosas?
- ¿Dónde se registran los errores?
- ¿Dónde se registran los gastos?
- ¿Quién conoce la verdadera historia y cómo puedo obtenerla?
Para responder estas preguntas, el reportero
tiene que estudiar mucho y “recorrer la ruta”.
Lea todo lo que pueda sobre el tema, consiga los
programas y agendas de las reuniones por realizar,
suscríbase a publicaciones especializadas y lo
más importante: “entre en acción”. El reportero
de fuente no puede depender sólo del teléfono:
tiene que dedicar tiempo a conocer su territorio,
a reunirse con los personajes y hablar con
ellos. “Nadie ha conseguido jamás una noticia
quedándose sentado en la sala de redacción”, dice el
veterano periodista estadounidense Mike Mather,
reportero de investigación de la WTKR-TV en
Norfolk, Virginia. Hay que estar en contacto con
todas las personas que nos puedan ayudar –desde
funcionarios hasta empleados– y entregar nuestra
tarjeta de visita a toda la gente que conozcamos
en la ruta. Hay que hacer una lista de informantes
que incluya la mayor cantidad posible de datos
sobre todos los contactos que podamos hallar, y
mantenernos en comunicación con ellos mediante
“verificaciones” regulares de la ruta. Además
de cubrir lo relativo a los protagonistas clave de
la fuente, un buen reportero de fuente observa
también la forma en que los actos de aquéllos
afectan a la gente de la comunidad.
El reportero de fuente requiere grandes
habilidades personales y de organización. Para
mantenerse organizado, tiene que usar un
calendario y estar al tanto de la acción o de las
reuniones, audiencias y fechas de vencimiento de
los informes. Para eso requiere un sistema fiable
y portátil que le permita introducir y recuperar
información de sus contactos, sobre todo números
telefónicos y direcciones de correo electrónico.
Implica también tener un archivo de ideas para
historias futuras y listas de actividades diarias para
su seguimiento. Hoy es común que los reporteros
guarden esa información en sus computadoras,
usando programas que facilitan la búsqueda de
personas y fechas. Pero como también necesitan
esos datos cuando no están en la oficina,
acostumbran llevar documentos impresos, una
computadora portátil o esos útiles dispositivos
manuales que permiten el acceso remoto a la
Internet, es decir, un asistente digital personal
(PDA). Como la tecnología también puede fallar,
es importante que hagan a menudo copias de
respaldo de la información.
Cubrir una fuente significa llegar a conocer
suficientemente a las personas involucradas y
lograr que confíen en usted, pero manteniendo
siempre su distancia en plan profesional. Lo más
dif ícil para un reportero de fuente, dice Scanlan,
es “alternar con informantes a los que tendrá que
seguir viendo todos los días aunque a veces escriba
historias que no les agradan”.
Gobierno y política
Los reporteros que cubren las noticias del
gobierno deben conocer los mecanismos
internos del mismo y analizar el impacto de
las decisiones gubernamentales. El reportero
que al informar sobre el gobierno plantea la
pregunta básica, “¿a quién le interesa esto?”, logra
localizar a las personas cuyas vidas son afectadas
por los actos gubernamentales. Las historias en las
que se habla de esas personas son más interesantes
para la audiencia.
En virtud de que gran parte de los negocios
del gobierno se llevan a cabo en reuniones, el
reportero de esa fuente debe prepararse para
informar sobre muchas de ellas. Sin embargo una
reunión tediosa no justifica una historia aburrida.
La audiencia conf ía en que el periodista le contará
sólo lo importante, no una lista cronológica de
todo lo sucedido. Las mejores historias sobre
reuniones no se concentran en lo que pasó en la
sala, sino en la gente que será afectada por lo que
allí ocurrió.
Es vital que el periodista a cargo de la
fuente del gobierno aprenda a leer e interpretar
presupuestos y otros estados financieros. “Sigue
los pasos del dinero” es un buen consejo para
todos los periodistas, en particular para los que
cubren los rubros del gobierno y la política. Las
historias sobre la financiación del gobierno pueden
parecer áridas, pero los impuestos y los egresos
afectan directamente a la audiencia y la gente
necesita saber adónde va su dinero. En general, los
documentos son la sangre vital del gobierno, por lo
cual el reportero debe ser capaz de acceder a ellos y
entenderlos.
En una democracia, el reportero político
tiene una misión fundamental: dar a los
ciudadanos la información que necesitan para
elegir en forma razonada entre los candidatos a
cargos públicos. Para eso el periodista tiene que
examinar los antecedentes y los méritos de los
candidatos, sus posiciones en los asuntos clave y
lo que cada uno declara en sus presentaciones y
anuncios de campaña. El reportero que cubre la
política examina también a los partidarios de los
candidatos, pues los intereses de éstos arrojan a
menudo mucha luz sobre lo que cada político hará
en caso de ser elegido.
Preguntas que el periodista debe hacer sobre las encuestas
- ¿Quién realizó la encuesta? ¿Una organización
legítima de la especialidad? ¿Para quién más hace
encuestas?
- ¿Quién pagó la encuesta? ¿Cuál es su agenda
política?
- ¿Cuántas personas fueron entrevistadas?
- ¿Cómo las seleccionaron?
- ¿Qué tipo de personas fueron entrevistadas?
- ¿Los resultados se basan en las respuestas de
todos los entrevistados o sólo de algunos de
ellos?
- ¿Cuándo se llevó a cabo la encuesta?
- ¿Cómo se realizó la encuesta?
- ¿Cuáles fueron las preguntas?
- ¿Cuál fue el margen de error? ¿Cuáles fueron los
números escuetos?
- ¿Son diferentes estos resultados de los de otras
encuestas y, si es así, por qué?
- ¿Vale la pena informar acerca de esta encuesta?
Extractado con autorización de
20 Questions a Journalist Should Ask About Poll
Results, 3a edición, por Sheldon R. Gawisher,
Ph.D. y G. Evans Witt.
(http://www.ncpp.org)
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Las encuestas de opinión pública son un
elemento obligado en la cobertura de campañas
electorales, pero el periodista las debe examinar
con cuidado antes de decidir si vale la pena
publicar sus resultados (vea el apartado: “Preguntas
que el periodista debe hacer sobre las encuestas”
en la pág. 53). Las encuestas tipo “carrera de
caballos” o de “rastreo” que indican el porcentaje
de votantes que apoyan a cada candidato tienen
valor limitado, salvo como una vista instantánea
de la carrera en un día determinado. Algunos
periodistas creen que las encuestas de votantes
pueden inclinar en realidad a la gente a favor del
candidato que vaya en primer lugar porque a la
mayoría le gusta apoyar al ganador. Sin embargo,
algunos investigadores han descubierto en Estados
Unidos que los votantes que prestan atención a las
encuestas son también los que están más enterados
de los temas a discusión en las campañas. Los
investigadores aconsejan a los periodistas que
se limiten a informar sobre los resultados de las
encuestas legítimas de “rastreo” durante toda la
campaña, pero que no hagan de ellas el centro focal
de la cobertura.
En cuanto a los temas de las campañas, el
periodista no sólo debe prestar atención a las
palabras de los candidatos, sino también a lo que
los votantes desean saber. Muchas organizaciones
de noticias realizan “encuestas temáticas” para
ver cuáles son las cuestiones de mayor interés
para el público en el año de elecciones. A veces
los candidatos pueden tratar de eludir ciertos
asuntos controvertidos que son de importancia
crucial para los votantes. En ese caso, el periodista
debe plantear las preguntas que el público desea
hacer. Un buen reportero de política no sólo señala
la posición de los candidatos ante los distintos
temas, sino investiga también qué ha hecho
cada uno en torno a esas cuestiones en cargos
públicos anteriores o en otros puestos que haya
podido desempeñar. Para hacer más amenas esas
cuestiones, el reportero busca gente cuya historia
personal ilustre por qué son importantes esos
temas y qué diferencia habría si uno u otro de los
candidatos ganara la elección.
Negocios y economía
El tema de los negocios afecta la vida de casi
toda la gente. El desempleo, el costo de
alimentos y combustibles, el ahorro personal
y la inversión son temas que, en conjunto,
no sólo interesan a los dirigentes de empresas
sino también a trabajadores y consumidores. La
cobertura de la fuente de negocios locales requiere
informar sobre empleadores y trabajadores,
la construcción, la venta de bienes raíces y los
sectores de la empresa que mantienen la economía
local en marcha, ya sea agricultura, manufacturas,
minería o servicios de salud. En el nivel nacional,
los reporteros del mundo de la empresa cubren
otros temas más abstrusos, como los mercados de
bienes y acciones, las tasas de interés y la deuda
institucional.
El reportero que cubre la fuente de negocios
y economía debe hacer que sus historias sean
accesibles para el público en general. Tiene que
entender los conceptos y los términos de la
economía y ser capaz de definirlos o replantearlos
en lenguaje llano. Esta práctica es conveniente aun
para los reporteros que trabajan en publicaciones
o noticiarios especializados, en cuyo caso cabe
esperar que la audiencia ya esté familiarizada
con ese léxico. En Estados Unidos, por ejemplo,
aun cuando The Wall Street Journal se dirige a
lectores que saben de negocios, en sus páginas se
explica el significado de términos tan comunes
como “producto nacional bruto”, es decir, el valor
total de la producción de bienes y servicios de un
país. Con el tiempo, los reporteros de negocios
desarrollan su propia lista de definiciones
concisas que pueden insertar en sus historias. La
audiencia agradece una definición clara de lo que
significa “conversión de la deuda”, “devaluación
de la moneda”, “privatización” y otros términos de
economía. Le agradan también las historias en
las que se explica cuál es la importancia de esos
conceptos tanto para el individuo como para las
corporaciones y los gobiernos.
El reportero de negocios debe saber interpretar
y entender estados financieros, balances generales
e informes anuales. Con frecuencia encuentra
historias que contar al observar los cambios
registrados en los ingresos o los gastos de un
año a otro. Para eso compara unas compañías
con otras de la misma industria o de la misma
región. Por ejemplo, cuando una empresa cierra
o fracasa, el reportero no sólo pregunta cuántas
personas perdieron el empleo sino también cuál
será el impacto del cierre sobre la comunidad. Para
responder esa pregunta tan amplia tiene que saber
si la compañía era una de las grandes empleadoras
de la región, si otras firmas locales proveen el
mismo producto o servicio, cuál es la tasa de
desempleo en la localidad, y así por el estilo.
La fuente de negocios requiere un
conocimiento más profundo de matemáticas
y estadística que casi todas las demás áreas
temáticas. Pero esos reporteros deben usar los
números con parquedad en sus reportajes porque
el exceso de cifras hace que una historia se vuelva
árida y aburrida. Las historias más atractivas sobre
negocios muestran el significado de los sucesos
describiéndolos en términos humanos para
mostrar cuáles serán o han sido sus efectos sobre
la gente.
Salud, ciencia y medio ambiente
Las historias sobre la salud y el medio
ambiente tienen un impacto directo sobre
la vida de las personas. Los reporteros que
cubren el SIDA saben que la ignorancia
puede ser un asesino casi tan grande como la
propia enfermedad y que sus relatos pueden
educar a la gente para que se proteja a sí misma.
Los periodistas que escriben sobre salud, ciencia y
medio ambiente pueden informar acerca de todo,
desde la gripe aviar hasta la cartograf ía del genoma
humano y los efectos de represar los ríos. Pero
en cada uno de esos temas subyacen problemas
complejos y la tarea del periodista es explicarlos
con claridad.
Para abordar ese tipo de temas, el periodista
debe familiarizarse con el léxico de los científicos
y los investigadores médicos, el cual puede ser
confuso para los legos. No se deje intimidar por
él, dice el reportero Dennis Bueckert de la agencia
de noticias Canadian Press, pero tampoco lo use
en sus reportajes. Igual que los reporteros de
negocios, los que escriben sobre ciencia crean sus
propias listas de definiciones y explicaciones de
términos complicados y eso les permite escribir
historias comprensibles para el público en general.
El reportero que cubre temas de ciencia tiene
que entender el método científico y fundamentos
de matemáticas y estadística pues sólo así puede
comprobar la validez de los resultados de los
estudios de investigación. Al mismo tiempo, debe
resistir la tentación de ver en cada nuevo adelanto
un avance revolucionario o presionar para obtener
respuestas en términos de “sí” o “no”, en lugar de
aceptar simples probabilidades. Tal vez así sus
historias no parecerán tan espectaculares, pero sin
duda serán más precisas.
Los periodistas que están capacitados para
presentar todas las opiniones en torno a una
noticia quedan a menudo entrampados cuando
tratan sobre temas de ciencia. El hecho de dar la
misma cobertura a distintas opiniones científicas
puede desorientar en realidad a la audiencia. Por
ejemplo, la inmensa mayoría de los científicos
creen que la exposición al plomo puede dañar
el nivel de inteligencia de los niños y sólo unos
cuantos investigadores objetan tal relación. El
reportero podría mencionar ambos puntos de
vista, pero teniendo cuidado de no insinuar que no
hay consenso científico en torno al tema.
Carol Rogers, una profesora de periodismo
de la Universidad de Maryland que ha publicado
libros de redacción científica, hace dos sugerencias
útiles a los reporteros de esa fuente. Primera:
es importante identificar a los personajes. Con
frecuencia el periodista omite datos importantes
sobre los expertos a los que cita, pero la audiencia
merece saber por qué ha decidido citar las palabras
de esas personas. Por ejemplo, en una historia
sobre una conferencia internacional acerca del
cambio de clima fueron citadas algunas palabras
del jefe de la Oficina de Ciencia y Tecnología de
la Casa Blanca, pero no se aclaró que éste es un
respetado científico del clima. La inclusión de ese
dato habría permitido que el público apreciara
mejor la validez de sus comentarios.
La segunda sugerencia de Rogers es tomar en
cuenta que la audiencia dista mucho de poseer la
información previa que el periodistas tiene acerca
de cualquier tipo de reportaje, sobre todo si éste es
complicado. Por eso si usted cubre una conferencia
de ciencia, por ejemplo, no dé por hecho que su
público oyó o leyó su historia de ayer o que leerá la
de mañana. Incluya para ellos los antecedentes que
necesitan para entender la cuestión como si esa
historia fuera lo único que van a leer u oír jamás
sobre el tema. Es muy posible que así sea.
Policía y tribunales
El reportero que cubre los temas de delitos y
tribunales tiene que saber cómo funciona el
sistema. Pocos reporteros se han capacitado
en justicia penal, pero los veteranos de la
fuente de policía recomiendan que se tome al
menos un curso sobre esa materia. Es notable
la reticencia de los oficiales de policía a proveer
información a los periodistas, pero si usted conoce
las reglas, reglamentos y procedimientos, puede
formular mejor sus preguntas y aumentar sus
posibilidades de averiguar lo que desea saber.
El reportero de asuntos policiales necesita
conocer con precisión cómo se definen los delitos
en la comunidad sobre la cual informa. En Estados
Unidos, por ejemplo, un “burglary” (robo con
allanamiento de morada) y un “robbery” (atraco)
no son lo mismo. El primero implica entrar
ilegalmente a un recinto para cometer un delito;
el segundo es el hurto de dinero o bienes por la
fuerza. La elaboración de un glosario de términos
esenciales le puede evitar errores embarazosos. Un
comunicado de prensa de la policía puede incluir
los datos básicos en torno de un delito, pero un
buen reportero profundiza más: va a la escena del
crimen en busca de detalles y habla con vecinos o
testigos siempre que le es posible.
El reportero de asuntos jurídicos debe
entender el proceso judicial de principio a fin.
Tiene que estar enterado de lo que ocurre cuando
un sospechoso es arrestado, acusado, presentado
ante el juez, juzgado y sentenciado o liberado.
Los reporteros con experiencia dicen que la
mejor manera de aprender el proceso es pasar
algún tiempo en tribunales. Comience con los
secretarios, que son quienes están a cargo de la
lista de litigios (el orden del día) y del calendario.
Averigüe cómo obtener copias del sumario judicial,
los archivos y testimonios. Lea los expedientes
–incluso las mociones y los alegatos previos al
juicio– y manténgase al tanto de lo que se dice
acerca del caso si no puede ir al tribunal todos los
días, lo cual ocurre a menudo.
Los abogados defensores figuran entre las
mejores fuentes de información para el periodista
de asuntos judiciales. Con frecuencia están
mejor dispuestos que los fiscales a hablar con los
reporteros sobre los casos en los que trabajan.
Esfuércese al máximo por entender la terminología
legal, pero absténgase de usarla en sus historias.
“A los abogados se les aconseja usar palabras
dif íciles para confundir a los periodistas”, dice S.
L. Alexander, autora de Covering the Courts:
A Handbook for Journalists. “Si no conoce el
significado de un término, pida a su entrevistado
que se lo explique”, recomienda ella.
Deportes
Los reporteros de deportes figuran entre
los periodistas que escriben mejor. Por
su propia naturaleza, sus relatos tienen
rasgos dramáticos, emociones y personajes
desmesurados, dice el ex reportero de deportes
por TV Bill Schwanbeck, quien ahora es maestro
de la Universidad de Quinnipiac en Connecticut.
El buen escritor de deportes hace mucho más
que informar el resultado de un partido o una
competición atlética. Claro está que consigna los
datos básicos, pero también muestra la perspectiva
y un contexto que la audiencia no podría obtener
asistiendo al juego o mirándolo por televisión. El
escritor de deportes explica el cómo y el por qué de
lo que ocurrió, no sólo el quién y el qué. También
informa acerca del negocio de los deportes y
escribe historias de interés sobre atletas, dueños de
equipos y aficionados.
Pero el reportero de deportes tiene que
empezar por lo fundamental. Debe tener
conocimientos de todos los deportes, entender
las reglas del juego o deporte que le toque cubrir y
saber cómo se lleva la cuenta de los tantos. Trabaja
con plazos muy estrictos, sobre todo cuando cubre
juegos nocturnos. Tiene que llevar el marcador y
tomar notas al mismo tiempo, lo cual no es tarea
fácil durante un juego que avanza con rapidez. Lo
más importante es que necesita encontrar un tema
para cada historia y acomodar los detalles en torno
a él.
En muchos casos la mejor historia no sucede
en el terreno. El escritor de deportes sondea lo
que está pasando detrás del escenario, el ambiente
en el vestuario o la tensión entre dos jugadores
que podría afectar a todo el equipo. Trata con
respeto a los deportistas y a los directivos, pero no
los ve como héroes. Con frecuencia disfruta los
deportes que le gusta cubrir, pero no es fanático
ni partidario de ningún equipo. Como todos los
periodistas, debe ser un observador imparcial e
independiente de las historias que cubre.
Así como los reporteros de negocios y los de
ciencia evitan la terminología de los negocios y la
economía, el escritor de deportes no debe usar los
términos que sólo el fanático o entrenador más
enterado suele entender. “No lo complique”, dice el
ex reportero de deportes Mike Reilley, quien ahora
publica el sitio en línea The Journalist’s ToolBox.
“No escriba con afectación”. Además, advierte a los
jóvenes periodistas que no se extrañen si algunos
atletas y entrenadores se muestran agresivos, sobre
todo después de una derrota. Muchos atletas
profesionales son expertos en intimidar a la gente,
agrega Reilley, así que prepárense para defender su
posición.
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