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M a n u a l     d e      p e r i o d i s m o     i n d e p e n d i e n t e

Í  N  D  I  C  E  
    Introducción
1. ¿Qué es una noticia?
2. Cómo conseguir la historia
3. Cómo contar la historia
4. Edición de la historia
5. Medios electrónicos e Internet
6. Periodismo especializado
7. La ética y la ley
8. Recursos periodísticos
 
(Publicado en julio de 2006)

PERIODISMO ESPECIALIZADO

Muchas organizaciones de noticias asignan a los periodistas áreas específicas, ya sea geográficas o temáticas, conocidas como “fuentes” (beats). En su origen, el término beat (ronda) se aplicaba a la ruta ordinaria de centinelas y policías. El periodista tiene que conocer su territorio y a todas las personas que forman par te de su fuente, y en muchos casos necesita aprender un léxico especial para entender a sus informantes. Esto no significa que use ese vocabulario en sus historias. Por el contrario, el buen reportero de fuente se convierte en traductor e intérprete, pues hace que la información que en otras condiciones resultaría confusa sea accesible para el público en general.

Es raro que se asignen fuentes en las salas de redacción más pequeñas, pues en ellas se espera que cada uno de los reporteros cubra todo tipo de noticias. Pero en las grandes organizaciones de noticias impresas y electrónicas, el periodista puede tener oportunidad de concentrarse en cierto tipo de temas. Algunas fuentes son tradicionales: gobierno, policía, tribunales y empresas, por ejemplo. Otras varían de acuerdo a cada territorio. Según sea la composición de la comunidad, un reportero puede ser asignado para cubrir fuentes tales como el medio ambiente, los ancianos o la educación.

Los reporteros de fuente tienen una responsabilidad básica: estar siempre al tanto de las noticias en el área de su especialidad. Se espera que cubran las historias que surjan en su fuente –reuniones, informes impresos o publicados en Internet y otros eventos de rutina–, pero también están a cargo de buscar noticias fuera de lo común. Los reporteros de fuente elaboran historias gracias a su espíritu emprendedor y cultivando relaciones con informantes que los mantienen al tanto de lo que sucede en realidad, no sólo en público sino también tras bambalinas. Ellos producen gran variedad de historias, desde noticias sensacionales hasta análisis de interés. “Los mejores reporteros de fuente que conozco están bien organizados, son decididos, tienen un claro sentido de su misión y cultivan contactos con gran variedad de informantes”, dice Chip Scanlan, ex reportero de fuente de los periódicos de Knight Ridder que hoy trabaja en el Poynter Institute.

Habilidades del reportero de fuente

Cualquiera que sea la fuente elegida o asignada que un periodista debe cubrir, una habilidad básica es esencial: la capacidad de entender a las instituciones más importantes de su fuente. Averiguar cómo funciona el sistema requiere tiempo y esfuerzo, pero permite escribir historias que los reporteros de otro tipo no pueden igualar. Eric Nalder, el reportero que descubrió la noticia de las balsas salvavidas comentada en el capítulo 2, hace las siguientes preguntas para empezar a reconocer el terreno en una fuente asignada:

  • ¿Quiénes son los protagonistas?
  • ¿Quién está al mando?
  • ¿Quiénes son los reguladores?
  • ¿Cuáles son las reglas?
  • ¿Cómo se hacen las cosas?
  • ¿Dónde se registran los errores?
  • ¿Dónde se registran los gastos?
  • ¿Quién conoce la verdadera historia y cómo puedo obtenerla?

Para responder estas preguntas, el reportero tiene que estudiar mucho y “recorrer la ruta”. Lea todo lo que pueda sobre el tema, consiga los programas y agendas de las reuniones por realizar, suscríbase a publicaciones especializadas y lo más importante: “entre en acción”. El reportero de fuente no puede depender sólo del teléfono: tiene que dedicar tiempo a conocer su territorio, a reunirse con los personajes y hablar con ellos. “Nadie ha conseguido jamás una noticia quedándose sentado en la sala de redacción”, dice el veterano periodista estadounidense Mike Mather, reportero de investigación de la WTKR-TV en Norfolk, Virginia. Hay que estar en contacto con todas las personas que nos puedan ayudar –desde funcionarios hasta empleados– y entregar nuestra tarjeta de visita a toda la gente que conozcamos en la ruta. Hay que hacer una lista de informantes que incluya la mayor cantidad posible de datos sobre todos los contactos que podamos hallar, y mantenernos en comunicación con ellos mediante “verificaciones” regulares de la ruta. Además de cubrir lo relativo a los protagonistas clave de la fuente, un buen reportero de fuente observa también la forma en que los actos de aquéllos afectan a la gente de la comunidad.

El reportero de fuente requiere grandes habilidades personales y de organización. Para mantenerse organizado, tiene que usar un calendario y estar al tanto de la acción o de las reuniones, audiencias y fechas de vencimiento de los informes. Para eso requiere un sistema fiable y portátil que le permita introducir y recuperar información de sus contactos, sobre todo números telefónicos y direcciones de correo electrónico. Implica también tener un archivo de ideas para historias futuras y listas de actividades diarias para su seguimiento. Hoy es común que los reporteros guarden esa información en sus computadoras, usando programas que facilitan la búsqueda de personas y fechas. Pero como también necesitan esos datos cuando no están en la oficina, acostumbran llevar documentos impresos, una computadora portátil o esos útiles dispositivos manuales que permiten el acceso remoto a la Internet, es decir, un asistente digital personal (PDA). Como la tecnología también puede fallar, es importante que hagan a menudo copias de respaldo de la información.

Cubrir una fuente significa llegar a conocer suficientemente a las personas involucradas y lograr que confíen en usted, pero manteniendo siempre su distancia en plan profesional. Lo más dif ícil para un reportero de fuente, dice Scanlan, es “alternar con informantes a los que tendrá que seguir viendo todos los días aunque a veces escriba historias que no les agradan”.

Gobierno y política

Los reporteros que cubren las noticias del gobierno deben conocer los mecanismos internos del mismo y analizar el impacto de las decisiones gubernamentales. El reportero que al informar sobre el gobierno plantea la pregunta básica, “¿a quién le interesa esto?”, logra localizar a las personas cuyas vidas son afectadas por los actos gubernamentales. Las historias en las que se habla de esas personas son más interesantes para la audiencia.

En virtud de que gran parte de los negocios del gobierno se llevan a cabo en reuniones, el reportero de esa fuente debe prepararse para informar sobre muchas de ellas. Sin embargo una reunión tediosa no justifica una historia aburrida. La audiencia conf ía en que el periodista le contará sólo lo importante, no una lista cronológica de todo lo sucedido. Las mejores historias sobre reuniones no se concentran en lo que pasó en la sala, sino en la gente que será afectada por lo que allí ocurrió.

Es vital que el periodista a cargo de la fuente del gobierno aprenda a leer e interpretar presupuestos y otros estados financieros. “Sigue los pasos del dinero” es un buen consejo para todos los periodistas, en particular para los que cubren los rubros del gobierno y la política. Las historias sobre la financiación del gobierno pueden parecer áridas, pero los impuestos y los egresos afectan directamente a la audiencia y la gente necesita saber adónde va su dinero. En general, los documentos son la sangre vital del gobierno, por lo cual el reportero debe ser capaz de acceder a ellos y entenderlos.

En una democracia, el reportero político tiene una misión fundamental: dar a los ciudadanos la información que necesitan para elegir en forma razonada entre los candidatos a cargos públicos. Para eso el periodista tiene que examinar los antecedentes y los méritos de los candidatos, sus posiciones en los asuntos clave y lo que cada uno declara en sus presentaciones y anuncios de campaña. El reportero que cubre la política examina también a los partidarios de los candidatos, pues los intereses de éstos arrojan a menudo mucha luz sobre lo que cada político hará en caso de ser elegido.

Preguntas que el periodista debe hacer sobre las encuestas

  • ¿Quién realizó la encuesta? ¿Una organización legítima de la especialidad? ¿Para quién más hace encuestas?
  • ¿Quién pagó la encuesta? ¿Cuál es su agenda política?
  • ¿Cuántas personas fueron entrevistadas?
  • ¿Cómo las seleccionaron?
  • ¿Qué tipo de personas fueron entrevistadas?
  • ¿Los resultados se basan en las respuestas de todos los entrevistados o sólo de algunos de ellos?
  • ¿Cuándo se llevó a cabo la encuesta?
  • ¿Cómo se realizó la encuesta?
  • ¿Cuáles fueron las preguntas?
  • ¿Cuál fue el margen de error? ¿Cuáles fueron los números escuetos?
  • ¿Son diferentes estos resultados de los de otras encuestas y, si es así, por qué?
  • ¿Vale la pena informar acerca de esta encuesta?

Extractado con autorización de 20 Questions a Journalist Should Ask About Poll Results, 3a edición, por Sheldon R. Gawisher, Ph.D. y G. Evans Witt. (http://www.ncpp.org)

Las encuestas de opinión pública son un elemento obligado en la cobertura de campañas electorales, pero el periodista las debe examinar con cuidado antes de decidir si vale la pena publicar sus resultados (vea el apartado: “Preguntas que el periodista debe hacer sobre las encuestas” en la pág. 53). Las encuestas tipo “carrera de caballos” o de “rastreo” que indican el porcentaje de votantes que apoyan a cada candidato tienen valor limitado, salvo como una vista instantánea de la carrera en un día determinado. Algunos periodistas creen que las encuestas de votantes pueden inclinar en realidad a la gente a favor del candidato que vaya en primer lugar porque a la mayoría le gusta apoyar al ganador. Sin embargo, algunos investigadores han descubierto en Estados Unidos que los votantes que prestan atención a las encuestas son también los que están más enterados de los temas a discusión en las campañas. Los investigadores aconsejan a los periodistas que se limiten a informar sobre los resultados de las encuestas legítimas de “rastreo” durante toda la campaña, pero que no hagan de ellas el centro focal de la cobertura.

En cuanto a los temas de las campañas, el periodista no sólo debe prestar atención a las palabras de los candidatos, sino también a lo que los votantes desean saber. Muchas organizaciones de noticias realizan “encuestas temáticas” para ver cuáles son las cuestiones de mayor interés para el público en el año de elecciones. A veces los candidatos pueden tratar de eludir ciertos asuntos controvertidos que son de importancia crucial para los votantes. En ese caso, el periodista debe plantear las preguntas que el público desea hacer. Un buen reportero de política no sólo señala la posición de los candidatos ante los distintos temas, sino investiga también qué ha hecho cada uno en torno a esas cuestiones en cargos públicos anteriores o en otros puestos que haya podido desempeñar. Para hacer más amenas esas cuestiones, el reportero busca gente cuya historia personal ilustre por qué son importantes esos temas y qué diferencia habría si uno u otro de los candidatos ganara la elección.

Negocios y economía

El tema de los negocios afecta la vida de casi toda la gente. El desempleo, el costo de alimentos y combustibles, el ahorro personal y la inversión son temas que, en conjunto, no sólo interesan a los dirigentes de empresas sino también a trabajadores y consumidores. La cobertura de la fuente de negocios locales requiere informar sobre empleadores y trabajadores, la construcción, la venta de bienes raíces y los sectores de la empresa que mantienen la economía local en marcha, ya sea agricultura, manufacturas, minería o servicios de salud. En el nivel nacional, los reporteros del mundo de la empresa cubren otros temas más abstrusos, como los mercados de bienes y acciones, las tasas de interés y la deuda institucional.

El reportero que cubre la fuente de negocios y economía debe hacer que sus historias sean accesibles para el público en general. Tiene que entender los conceptos y los términos de la economía y ser capaz de definirlos o replantearlos en lenguaje llano. Esta práctica es conveniente aun para los reporteros que trabajan en publicaciones o noticiarios especializados, en cuyo caso cabe esperar que la audiencia ya esté familiarizada con ese léxico. En Estados Unidos, por ejemplo, aun cuando The Wall Street Journal se dirige a lectores que saben de negocios, en sus páginas se explica el significado de términos tan comunes como “producto nacional bruto”, es decir, el valor total de la producción de bienes y servicios de un país. Con el tiempo, los reporteros de negocios desarrollan su propia lista de definiciones concisas que pueden insertar en sus historias. La audiencia agradece una definición clara de lo que significa “conversión de la deuda”, “devaluación de la moneda”, “privatización” y otros términos de economía. Le agradan también las historias en las que se explica cuál es la importancia de esos conceptos tanto para el individuo como para las corporaciones y los gobiernos.

El reportero de negocios debe saber interpretar y entender estados financieros, balances generales e informes anuales. Con frecuencia encuentra historias que contar al observar los cambios registrados en los ingresos o los gastos de un año a otro. Para eso compara unas compañías con otras de la misma industria o de la misma región. Por ejemplo, cuando una empresa cierra o fracasa, el reportero no sólo pregunta cuántas personas perdieron el empleo sino también cuál será el impacto del cierre sobre la comunidad. Para responder esa pregunta tan amplia tiene que saber si la compañía era una de las grandes empleadoras de la región, si otras firmas locales proveen el mismo producto o servicio, cuál es la tasa de desempleo en la localidad, y así por el estilo.

La fuente de negocios requiere un conocimiento más profundo de matemáticas y estadística que casi todas las demás áreas temáticas. Pero esos reporteros deben usar los números con parquedad en sus reportajes porque el exceso de cifras hace que una historia se vuelva árida y aburrida. Las historias más atractivas sobre negocios muestran el significado de los sucesos describiéndolos en términos humanos para mostrar cuáles serán o han sido sus efectos sobre la gente.

Salud, ciencia y medio ambiente

Las historias sobre la salud y el medio ambiente tienen un impacto directo sobre la vida de las personas. Los reporteros que cubren el SIDA saben que la ignorancia puede ser un asesino casi tan grande como la propia enfermedad y que sus relatos pueden educar a la gente para que se proteja a sí misma. Los periodistas que escriben sobre salud, ciencia y medio ambiente pueden informar acerca de todo, desde la gripe aviar hasta la cartograf ía del genoma humano y los efectos de represar los ríos. Pero en cada uno de esos temas subyacen problemas complejos y la tarea del periodista es explicarlos con claridad.

Para abordar ese tipo de temas, el periodista debe familiarizarse con el léxico de los científicos y los investigadores médicos, el cual puede ser confuso para los legos. No se deje intimidar por él, dice el reportero Dennis Bueckert de la agencia de noticias Canadian Press, pero tampoco lo use en sus reportajes. Igual que los reporteros de negocios, los que escriben sobre ciencia crean sus propias listas de definiciones y explicaciones de términos complicados y eso les permite escribir historias comprensibles para el público en general.

El reportero que cubre temas de ciencia tiene que entender el método científico y fundamentos de matemáticas y estadística pues sólo así puede comprobar la validez de los resultados de los estudios de investigación. Al mismo tiempo, debe resistir la tentación de ver en cada nuevo adelanto un avance revolucionario o presionar para obtener respuestas en términos de “sí” o “no”, en lugar de aceptar simples probabilidades. Tal vez así sus historias no parecerán tan espectaculares, pero sin duda serán más precisas.

Los periodistas que están capacitados para presentar todas las opiniones en torno a una noticia quedan a menudo entrampados cuando tratan sobre temas de ciencia. El hecho de dar la misma cobertura a distintas opiniones científicas puede desorientar en realidad a la audiencia. Por ejemplo, la inmensa mayoría de los científicos creen que la exposición al plomo puede dañar el nivel de inteligencia de los niños y sólo unos cuantos investigadores objetan tal relación. El reportero podría mencionar ambos puntos de vista, pero teniendo cuidado de no insinuar que no hay consenso científico en torno al tema.

Carol Rogers, una profesora de periodismo de la Universidad de Maryland que ha publicado libros de redacción científica, hace dos sugerencias útiles a los reporteros de esa fuente. Primera: es importante identificar a los personajes. Con frecuencia el periodista omite datos importantes sobre los expertos a los que cita, pero la audiencia merece saber por qué ha decidido citar las palabras de esas personas. Por ejemplo, en una historia sobre una conferencia internacional acerca del cambio de clima fueron citadas algunas palabras del jefe de la Oficina de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca, pero no se aclaró que éste es un respetado científico del clima. La inclusión de ese dato habría permitido que el público apreciara mejor la validez de sus comentarios.

La segunda sugerencia de Rogers es tomar en cuenta que la audiencia dista mucho de poseer la información previa que el periodistas tiene acerca de cualquier tipo de reportaje, sobre todo si éste es complicado. Por eso si usted cubre una conferencia de ciencia, por ejemplo, no dé por hecho que su público oyó o leyó su historia de ayer o que leerá la de mañana. Incluya para ellos los antecedentes que necesitan para entender la cuestión como si esa historia fuera lo único que van a leer u oír jamás sobre el tema. Es muy posible que así sea.

Policía y tribunales

El reportero que cubre los temas de delitos y tribunales tiene que saber cómo funciona el sistema. Pocos reporteros se han capacitado en justicia penal, pero los veteranos de la fuente de policía recomiendan que se tome al menos un curso sobre esa materia. Es notable la reticencia de los oficiales de policía a proveer información a los periodistas, pero si usted conoce las reglas, reglamentos y procedimientos, puede formular mejor sus preguntas y aumentar sus posibilidades de averiguar lo que desea saber.

El reportero de asuntos policiales necesita conocer con precisión cómo se definen los delitos en la comunidad sobre la cual informa. En Estados Unidos, por ejemplo, un “burglary” (robo con allanamiento de morada) y un “robbery” (atraco) no son lo mismo. El primero implica entrar ilegalmente a un recinto para cometer un delito; el segundo es el hurto de dinero o bienes por la fuerza. La elaboración de un glosario de términos esenciales le puede evitar errores embarazosos. Un comunicado de prensa de la policía puede incluir los datos básicos en torno de un delito, pero un buen reportero profundiza más: va a la escena del crimen en busca de detalles y habla con vecinos o testigos siempre que le es posible.

El reportero de asuntos jurídicos debe entender el proceso judicial de principio a fin. Tiene que estar enterado de lo que ocurre cuando un sospechoso es arrestado, acusado, presentado ante el juez, juzgado y sentenciado o liberado. Los reporteros con experiencia dicen que la mejor manera de aprender el proceso es pasar algún tiempo en tribunales. Comience con los secretarios, que son quienes están a cargo de la lista de litigios (el orden del día) y del calendario. Averigüe cómo obtener copias del sumario judicial, los archivos y testimonios. Lea los expedientes –incluso las mociones y los alegatos previos al juicio– y manténgase al tanto de lo que se dice acerca del caso si no puede ir al tribunal todos los días, lo cual ocurre a menudo.

Los abogados defensores figuran entre las mejores fuentes de información para el periodista de asuntos judiciales. Con frecuencia están mejor dispuestos que los fiscales a hablar con los reporteros sobre los casos en los que trabajan. Esfuércese al máximo por entender la terminología legal, pero absténgase de usarla en sus historias. “A los abogados se les aconseja usar palabras dif íciles para confundir a los periodistas”, dice S. L. Alexander, autora de Covering the Courts: A Handbook for Journalists. “Si no conoce el significado de un término, pida a su entrevistado que se lo explique”, recomienda ella.

Deportes

Los reporteros de deportes figuran entre los periodistas que escriben mejor. Por su propia naturaleza, sus relatos tienen rasgos dramáticos, emociones y personajes desmesurados, dice el ex reportero de deportes por TV Bill Schwanbeck, quien ahora es maestro de la Universidad de Quinnipiac en Connecticut. El buen escritor de deportes hace mucho más que informar el resultado de un partido o una competición atlética. Claro está que consigna los datos básicos, pero también muestra la perspectiva y un contexto que la audiencia no podría obtener asistiendo al juego o mirándolo por televisión. El escritor de deportes explica el cómo y el por qué de lo que ocurrió, no sólo el quién y el qué. También informa acerca del negocio de los deportes y escribe historias de interés sobre atletas, dueños de equipos y aficionados.

Pero el reportero de deportes tiene que empezar por lo fundamental. Debe tener conocimientos de todos los deportes, entender las reglas del juego o deporte que le toque cubrir y saber cómo se lleva la cuenta de los tantos. Trabaja con plazos muy estrictos, sobre todo cuando cubre juegos nocturnos. Tiene que llevar el marcador y tomar notas al mismo tiempo, lo cual no es tarea fácil durante un juego que avanza con rapidez. Lo más importante es que necesita encontrar un tema para cada historia y acomodar los detalles en torno a él.

En muchos casos la mejor historia no sucede en el terreno. El escritor de deportes sondea lo que está pasando detrás del escenario, el ambiente en el vestuario o la tensión entre dos jugadores que podría afectar a todo el equipo. Trata con respeto a los deportistas y a los directivos, pero no los ve como héroes. Con frecuencia disfruta los deportes que le gusta cubrir, pero no es fanático ni partidario de ningún equipo. Como todos los periodistas, debe ser un observador imparcial e independiente de las historias que cubre.

Así como los reporteros de negocios y los de ciencia evitan la terminología de los negocios y la economía, el escritor de deportes no debe usar los términos que sólo el fanático o entrenador más enterado suele entender. “No lo complique”, dice el ex reportero de deportes Mike Reilley, quien ahora publica el sitio en línea The Journalist’s ToolBox. “No escriba con afectación”. Además, advierte a los jóvenes periodistas que no se extrañen si algunos atletas y entrenadores se muestran agresivos, sobre todo después de una derrota. Muchos atletas profesionales son expertos en intimidar a la gente, agrega Reilley, así que prepárense para defender su posición.
 

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