¿QUÉ ES UNA NOTICIA?
La respuesta a la pregunta “¿qué son las noticias?” puede parecer
obvia. Una noticia es lo nuevo, lo que está pasando ahora. Si
busca el término en el diccionario verá que noticia se define
como “comunicación de eventos recientes o información antes
desconocida”. Sin embargo, la mayoría de las cosas que ocurren
en el mundo cada día no son difundidas ni en los periódicos ni en
los noticiarios de radio y televisión.
Bien, pero ¿qué características hacen que una
historia sea lo bastante valiosa como noticia para
ser publicada o difundida? La verdadera respuesta
es que eso depende de varios factores. En términos
generales, noticia es una información de interés
general para la audiencia objetivo. Por lo tanto, lo
que sería una gran noticia en Buenos Aires podría
no serlo en absoluto en Bakú. Para decidir qué
noticias deben cubrir, los periodistas se basan en
muchos de los siguientes “valores noticiosos”:
Oportunidad
¿Pasó algo en fecha reciente o nos acabamos de
enterar de algo? Si es así, tal vez eso valga la pena
como noticia. Claro está que el significado de
“reciente” varía según el medio de que se trate.
Para una revista semanal de noticias, todo lo
que haya ocurrido desde la edición anterior se
puede considerar como material oportuno. En
cambio, para un canal de noticias en televisión por
cable que difunde las 24 horas, las noticias más
oportunas pueden ser las “breaking news”, o sea,
algo que está sucediendo en este momento y que
un reportero puede cubrir en vivo desde el lugar de
los hechos.
Impacto
¿El hecho afectará a muchas personas o sólo a
unas cuantas? La contaminación del sistema de
agua que atiende a los 20.000 habitantes de su
ciudad tiene impacto porque afecta directamente
al auditorio de usted. El reportaje de que 10 niños
murieron por beber agua contaminada en un
campamento de verano de una ciudad distante
también tiene impacto porque tal vez esa historia
provoque una respuesta emocional intensa en la
audiencia. El hecho de que un trabajador corte por
error un cable del servicio público no es una gran
noticia, a menos que ese error haya provocado un
apagón de varias horas en toda la ciudad.
Proximidad
¿Sucedió algo cerca de nuestra localidad o algunas
personas de ella estuvieron involucradas? Un avión
que se estrella en Chad aparecerá en los titulares
de N’Djamena, pero no es probable que salga en
primera plana en las noticias de Chile, a menos que
entre los pasajeros haya habido algunos chilenos.
Controversia
¿Hay desacuerdos entre la gente en torno a esto?
Un rasgo de la naturaleza humana consiste en
interesarse por los casos que implican conflicto,
tensión o debate público. A la gente le gusta tomar
partido y ver que su posición se impone al final. El
conflicto no siempre implica un enfrentamiento de
opiniones de una persona contra otra. Los relatos
de médicos que luchan contra la enfermedad o
de ciudadanos que se oponen a una ley injusta
implican también conflicto.
Prominencia
¿Estuvo involucrada una persona muy conocida?
Las actividades o los infortunios ordinarios pueden
llegar a ser noticia si en ellos participa un personaje
prominente, como un primer ministro o una
estrella de cine. El avión que se estrelló en Chad
aparecerá en los titulares de todo el mundo si uno
de los pasajeros era un famoso músico de rock.
Actualidad
¿Está hablando la gente del lugar acerca de eso? Es
posible que una reunión del gobierno sobre el tema
de la seguridad en los autobuses no atraiga mucho
la atención, a menos que sea convocada poco
después de un terrible accidente de autobús. Un
incidente que ocurre en un partido de fútbol puede
figurar en las noticias durante varios días porque es
el principal tema de conversación en la ciudad.
Extrañeza
¿Es insólito lo que ha ocurrido? Como suele
decirse: “si un perro muerde a un hombre, no es
noticia. Pero si un hombre mordiera a un perro,
¡eso sí que sería noticia!”. Lo extraordinario y lo
inesperado atraen nuestra curiosidad humana
natural.
El hecho de que algo sea noticia depende
también de la composición de los miembros de
la audiencia propuesta y no sólo es cuestión de
dónde viven sino también de quiénes son. Los
diversos grupos de individuos tienen diferentes
estilos de vida y preocupaciones que los hacen
interesarse por distintos tipos de noticias. Un
programa de noticias por radio dirigido a oyentes
jóvenes puede incluir notas sobre estrellas de la
música o del deporte que no serían publicadas
en un periódico de negocios para lectores de más
edad y fortuna. Una revista semanal enfocada en
las noticias médicas informa sobre el ensayo de un
fármaco experimental porque es probable que eso
les interese a los médicos que la leen. En cambio la
mayoría de los periódicos locales de interés general
pasarán por alto esa nota, a menos que se suponga
que el producto será capaz de curar alguna
enfermedad muy conocida. La excepción podrían
ser los periódicos de la comunidad en la cual se
lleva a cabo la investigación.
Las organizaciones de noticias ven su
trabajo como un servicio público, por lo cual
difunden información que la gente necesita saber
para orientar su vida diaria y ser ciudadanos
productivos de una democracia. Pero la mayoría
de las organizaciones de noticias también son
empresas orientadas a la obtención de beneficios
económicos para sobrevivir, por lo cual incluyen
entre las noticias artículos para captar una
audiencia numerosa, es decir, historias que pueden
atraer a la gente sólo porque son interesantes. No
hay razón para que esas dos características estén
en conflicto. De hecho, en un día determinado
varias de las mejores historias son importantes e
interesantes a la vez. Sin embargo, es muy común
que las organizaciones de noticias dividan éstas
en dos categorías básicas: las duras y las blandas,
también llamadas artículos de interés (features).
Tipos de noticias
Las noticias duras son en esencia las noticias
del día. Es lo que aparece en la primera
página del periódico o en la cabeza de la
página Web y lo que se oye al inicio de la
información de un noticiero de radio o TV. Por
ejemplo, la guerra, la política, las empresas y
los delitos son con frecuencia los temas de las
noticias duras. El anuncio de que los conductores
de autobuses de la ciudad se pondrán hoy en
huelga y miles de pasajeros no podrán ir al trabajo
es una noticia dura porque resulta oportuna,
controvertida y produce un vasto impacto en la
localidad. La comunidad necesita esa información
de inmediato porque el hecho afecta la vida diaria
de la gente.
En cambio la historia de un atleta
mundialmente famoso que creció en un orfanato
cabría en la definición de noticia blanda. Es una
historia de interés humano acerca de un personaje
prominente y también un relato insólito que a
la gente le gustará comentar con sus amigos. Sin
embargo, no hay una razón apremiante por la
cual tenga que ser publicada o difundida en una
fecha específica. Eso constituye, por definición,
un artículo de interés. Muchos periódicos y sitios
de noticias en línea tienen secciones por separado
para historias blandas sobre estilos de vida, el
hogar y la familia, las artes y el entretenimiento.
Los grandes periódicos pueden tener incluso
secciones semanales para ciertos tipos de artículos
de interés sobre alimentación, salud, educación y
así por el estilo.
El tema no es lo único que distingue a las
noticias duras de las blandas; en la mayoría de
los casos, unas y otras están escritas en forma
diferente. En general, las historias de noticias duras
se escriben de modo que la audiencia obtenga la
información más importante lo antes posible. Los
escritores de noticias blandas empiezan a menudo
con una anécdota o un ejemplo cuyo propósito
esencial es atraer el interés de la audiencia, por lo
cual el relato puede tardar más en llegar al asunto
central.
En algunas historias se fusionan ambos
métodos. Las historias que no dependen tanto
del factor tiempo sino que se enfocan en temas
significativos se conocen a menudo como “artículos
de noticias” (news features). La historia de la lucha
de una comunidad contra el SIDA, por ejemplo,
es un artículo de ese tipo. La historia de una nueva
posibilidad de tratamiento para los pacientes
del SIDA sería una noticia dura. Los artículos
de noticias son una forma eficaz de explorar
tendencias o problemas sociales complejos,
relatando casos humanos individuales sobre la
forma en que las personas los enfrentan. (En el
capítulo 3, “Cómo contar la historia”, comentaremos
en más detalle esos estilos de redacción.)
De dónde vienen las noticias
Los periodistas encuentran noticias en sitios
de toda índole, pero la mayoría de ellas se
originan en alguna de estas tres formas
básicas:
- sucesos que ocurren en forma natural, como desastres y accidentes;
- actividades planeadas, como reuniones y conferencias de noticias;
- hallazgos resultantes del esfuerzo personal de los reporteros.
Los eventos no planeados se convierten a
menudo en las noticias más importantes. Un
transbordador que se hunde, la caída de un avión,
un tsunami o una avalancha de lodo valen a
menudo como noticia no sólo en el momento en
que ocurren, sino durante los días y las semanas
siguientes. La amplitud de la cobertura depende,
en parte, de la proximidad y de quién haya sido
afectado. Un accidente automovilístico mortal
en París puede no ser gran noticia en un día
cualquiera, pero un accidente ocurrido en esa
ciudad en 1997 fue una gran noticia, no sólo en
Francia sino en todo el mundo, porque una de las
víctimas era la princesa Diana de Gran Bretaña.
Es frecuente que los ciudadanos que presencian
un desastre se pongan en contacto con alguna
organización de noticias. Los periodistas se enteran
también de esos eventos por las personas a cargo
de atenderlos: policías, bomberos u oficiales de
rescate. En algunos países las organizaciones
de noticias tienen la posibilidad de captar las
comunicaciones de esas autoridades en casos
de emergencia y pueden enviar de inmediato a
sus reporteros a la escena para que presencien el
desarrollo de la historia.
En muchas salas de redacción, la fuente más
obvia de noticias es el programa diario de eventos
oficiales de la ciudad, el cual incluye reuniones
de gobierno, inauguraciones de empresas o actos
de la comunidad. Esa lista de actividades, que a
menudo se llama “libro del día”, no tiene valor de
noticia por sí misma, pero es un buen punto de
partida para que los reporteros busquen la noticia.
Entre éstos, los que cubren con regularidad ciertos
tipos de asuntos o instituciones, llamados también
reporteros de “fuente” dicen que muchas veces
encuentran ideas para sus historias al examinar las
agendas de las próximas reuniones.
Los comunicados de prensa pueden ser otra
fuente de noticias, pero también en ese caso sólo
son un punto de partida. Todos los días llegan a
las salas de redacción docenas de comunicados
de prensa por correo, por fax o incluso por vídeo
vía satélite. Los funcionarios y las agencias de
gobierno generan muchos de ellos, pero otras
organizaciones grandes, como algunas empresas
privadas y grupos que trabajan sin fines de lucro,
emiten también comunicados de prensa para
que los medios de noticias se enteren de sus
actividades. Un comunicado de prensa se puede
asemejar a una historia de noticias, pero en
virtud de que lo redacta gente que tiene intereses
creados en el tema, no es probable que muestre
el cuadro completo. Aun cuando los datos que
esos comunicados contienen sean correctos,
sólo suelen incluir lo que proyecta una imagen
positiva de la persona u organización que los
emite. Incluso si un comunicado de prensa parece
digno de figurar como noticia, es preciso que un
periodista profesional compruebe su autenticidad
y haga una serie de preguntas para averiguar la
historia verdadera antes de decidir si vale la pena
publicarlo.
También los actos previamente planeados,
como las manifestaciones, pueden ser noticia,
pero el periodista debe tener cuidado de no ser
manipulado por los organizadores, ya que éstos
desean presentar sólo su versión unilateral de
los hechos. Los políticos se han vuelto afectos a
organizar eventos y aprovechar las “oportunidades
de salir en la foto” para atraer la atención de la
prensa, aunque en realidad el acto no tenga valor
de noticia. Esto no significa que el periodista deba
pasar por alto esos eventos, sino sólo que necesita
realizar una labor adicional de reportero para
conocer la historia completa.
La mayoría de los reporteros dicen que
las mejores historias son fruto de su esfuerzo
personal. A veces las historias son sugeridas por
desconocidos que visitan, telefonean o contactan
por correo electrónico la sala de redacción para
exponer sus quejas o preocupaciones. Algunas
organizaciones de noticias piden activamente
ideas a la gente que vive en las comunidades a las
que informan, y dan un número telefónico o su
dirección de correo electrónico para que les envíen
sugerencias. Los periodistas dedican mucho
tiempo a cultivar relaciones con las personas que
les pueden brindar esa información. (Hablaremos
más sobre el cultivo de fuentes en el capítulo 2,
“Cómo conseguir la historia”.)
Es frecuente que a un periodista le baste
observar a su alrededor y oír las conversaciones
de la gente para encontrar noticias. Lo que se
oye en un evento deportivo o en las colas de la
oficina de correos se puede convertir en el tema de
una noticia. Cuando usted no esté cubriendo un
reportaje, pregunte a las personas con quienes se
encuentre qué ocurre en sus vidas o en sus barrios
y tal vez obtenga la pista de una noticia que nadie
más ha cubierto.
Otra forma de conseguir noticias es
preguntar qué ha sucedido como secuela de una
historia publicada en los periódicos o difundida
electrónicamente. El seguimiento conduce a
menudo a descubrimientos sorprendentes que
tienen aún más valor como noticia que el reportaje
original. Por ejemplo, una historia sobre lo que
ocurre al día siguiente de un incendio puede
revelar cuántas personas murieron y el grado de
daños que sufrió la propiedad. Pero varias semanas
más tarde, en la labor de seguimiento, se podría
descubrir que la falla de un sistema de radio
impidió a los bomberos responder con la prontitud
necesaria para salvar más vidas.
También los documentos, los datos y los
registros públicos pueden conducir a historias
increíbles. Los reporteros las pueden usar para
buscar tendencias o detectar irregularidades.
Este tipo de trabajo requiere más esfuerzo, pero
los resultados casi siempre compensan el trabajo.
Por supuesto, es mucho más sencillo cuando los
datos se pueden obtener por medios electrónicos
y se ha sabido que los reporteros introducen
datos de registros de prensa en bases de datos
de computadora para localizar con facilidad la
información más significativa entre un montón de
estadísticas. Por ejemplo, una lista de personas que
han sido multadas por exceso de velocidad puede
ser la base de una historia si está clasificada por
nombres y no por fechas. Así fue como la reportera
de televisión Nancy Amons descubrió que aunque
un conductor de su ciudad acumuló una docena de
infracciones de tráfico en tres años y provocó un
accidente en el que murió otro conductor, nunca
le fue retirada la licencia de automovilista. Cuando
ella investigó el caso, los funcionarios de la ciudad
admitieron que no habían hecho bien su trabajo.
El papel del periodista
Las nuevas tecnologías han hecho posible
que, con la ayuda de una computadora,
cualquier persona disemine información
con tanta amplitud como las más grandes
organizaciones de noticias. Pero un sitio bien
diseñado de Internet, no importa cuán bien escrito
esté o con qué frecuencia se actualice, no siempre
es una fuente fidedigna de noticias. La verdad es
que en un mundo complejo donde la información
ya no es un producto escaso, el papel del periodista
se ha vuelto más importante que nunca.
A diferencia de un propagandista o un
divulgador de chismes, el periodista selecciona
sus noticias entre la información disponible y
determina en qué medida son valiosas y fiables,
antes de darlas a conocer al público. Las historias
de noticias, ya sea duras o blandas, deben ser
precisas. El periodista no sólo tiene que recopilar
la información que necesita para narrar la historia,
sino también verificar esa información antes de
usarla. Conf ía lo más posible en sus observaciones
de primera mano y consulta muchas fuentes
para cerciorarse de que la información recabada
sea digna de confianza. Sólo en raras ocasiones
identifica sus fuentes de información para que la
audiencia pueda evaluar su credibilidad.
Pero el periodismo es algo más que la simple
publicación de información a partir de los hechos.
También la propaganda se puede basar en hechos,
pero éstos son presentados en forma calculada
para influir en la opinión de la gente. Como ya
dijimos, los profesionales de las relaciones públicas
también usan hechos, pero sólo muestran un lado
de la historia. En cambio, el periodista se esfuerza
por ser imparcial y presentar el cuadro completo.
Pugna por relatar una historia precisa y auténtica
que refleje la realidad, no su propia percepción o la
de alguna otra persona.
Una diferencia más entre el periodismo y otras
formas de información es que los periodistas se
esfuerzan por ser independientes con respecto
a las personas cuyas actividades reseñan. Un
profesional en relaciones públicas empleado de
la organización sobre la cual escribe no incluirá
probablemente ningún dato que haga perder a ésta
su buena imagen. En cambio, un periodista tratará
de presentar el panorama completo, aunque no sea
del todo favorable a la organización.
El periodista no es una simple correa de
transmisión de sus propias opiniones o de la
información que otros le proporcionan; realiza
reportajes originales, no confunde los hechos
con las opiniones o los rumores y sus decisiones
editoriales son acertadas. Una de las principales
responsabilidades del periodismo, dice Bill Keller,
director ejecutivo de The New York Times, es
“aplicar el buen juicio a la información”.
A diferencia de otros proveedores de
información, el periodista debe ser leal ante todo
con el público. Como lo declara en su código
de ética la Montreal Gazette de Canadá, “el
mayor valor de un periódico es su integridad. El
respeto por esa integridad se adquiere con mucho
trabajo y se pierde con facilidad”. Para mantener
la integridad, los periodistas se esfuerzan por
evitar los conflictos de interés, reales o aparentes.
(Hablaremos más sobre ese tema en el capítulo 7,
“La ética y la ley”.)
Objetividad e imparcialidad
El concepto de objetividad en el periodismo
se desarrolló hace casi un siglo como
una reacción contra los reportajes
sensacionalistas, cargados de opiniones, que
eran tan comunes en la mayoría de los periódicos
de la época. El término “objetividad” se empleó
al principio para describir una aproximación o
método periodístico; el periodista debía tratar de
presentar las noticias en forma objetiva, sin reflejar
prejuicio alguno de tipo personal o corporativo.
Con el tiempo, la objetividad empezó a ser
exigida por los propios periodistas. El director
ejecutivo del periódico estadounidense The
Washington Post, Leonard Downie, tomó el
concepto tan en serio que se negó a registrarse
para votar. Pero hoy muchos periodistas reconocen
que la objetividad total no es factible. En 1996, la
Sociedad de Periodistas Profesionales de Estados
Unidos suprimió la palabra “objetividad” de su
código de ética. Después de todo, los periodistas
son seres humanos, se preocupan por su trabajo
y tienen su propia opinión. Decir que son del
todo objetivos es tanto como decir que carecen
de valores. En realidad, por largo tiempo los
periodistas han admitido que deben estar muy
conscientes de sus propias opiniones para poder
mantenerlas bajo control. A juzgar por las historias
que escriban, el público no debe percatarse de
cuál es la opinión del autor. Por medio de un
método objetivo y científico para verificar la
información, el periodista puede escribir historias
que no reflejen su punto de vista personal. En otras
palabras, la historia misma tiene que ser imparcial
y equitativa.
Los periodistas se esfuerzan también por ser
justos en su trabajo y no presentar una sola versión
de los hechos. Buscan opiniones contrastantes e
informan acerca de ellas sin favorecer a ninguna
de las partes. Además de verificar las declaraciones
factuales, buscan opiniones discrepantes en los
casos en que hay disputa en torno a los hechos.
Sin embargo, imparcialidad no es lo mismo
que equilibrio. El equilibrio sugiere que sólo hay
dos opiniones posibles en una historia, lo cual rara
vez sucede, y que a ambas se les debe dar el mismo
peso. En realidad, el periodista que trata de hallar
ese tipo de equilibrio artificial en sus historias
puede incurrir en imprecisiones fundamentales.
Supongamos un caso en que la inmensa mayoría
de los economistas independientes coincide en
cierta opinión sobre las consecuencias de una
política de egresos en particular, mientras sólo
un puñado de colegas suscribe una opinión
diferente cuya inutilidad ya ha sido demostrada
por experiencias del pasado. Si el periodista les
concede el mismo tiempo o espacio a las opiniones
de ambos grupos, el resultado será desorientador.
El reto para el periodista consiste en consignar
todos los puntos de vista significativos con la
mayor imparcialidad para los participantes y
presentar también un panorama completo y
honesto a su público. “Imparcialidad significa,
entre otras cosas, escuchar los diferentes puntos
de vista e incorporarlos al trabajo periodístico”,
dice el reportero y editor de blogs (bitácoras en
Internet) Dan Gillmor. “No significa parlotear
diciendo mentiras o distorsiones para conseguir
ese perezoso afán de equivalencia que induce a
algunos periodistas a incluir citas de opositores sin
ver que los hechos favorecen a una de las partes en
forma abrumadora”
Proveedores de noticias
En todo el mundo, los periodistas tienen
ciertas características en común. Son
curiosos y persistentes, desean saber por
qué pasan las cosas y no aceptan un “no”
como respuesta. No se dejan intimidar por los
poderosos y se esfuerzan al máximo por hacer
bien su trabajo. Kevin Marsh, editor de Radio 4 en
la British Broadcasting Company (BBC), dice que
un buen periodista tiene “habilidad para captar
las grandes verdades, pero es lo bastante humilde
para descartarlas si los hechos no las confirman”.
La tarea del periodista es desafiante y complicada.
Philip Graham, el finado presidente de la junta
directiva de la Washington Post Company dijo
en una ocasión: “[un periodista tiene la] tarea
inevitablemente imposible de proveer cada
semana el primer borrador de una historia, que
nunca estará completa, acerca de un mundo que
jamás llegaremos a entender”.
El periodista tiene hoy más foros para su
trabajo que en ningún otro momento de la
historia, desde pequeños diarios de la comunidad
hasta redes mundiales de canales de noticias por
televisión y sitios en línea por Internet. Cada una
de esas modalidades de los medios posee distintas
fortalezas y debilidades.
En la mayoría de los países, los diarios impresos
son los que tienen de ordinario el personal más
numeroso y ofrecen mayor profundidad en
una gama más amplia de temas que los medios
electrónicos. Con la adición de sitios en línea,
muchos periódicos han empezado a superar las
limitaciones de su programa tradicional de una
publicación al día. Sin embargo, su alcance se
limita en gran medida a una audiencia alfabetizada
y con recursos, gente que sabe leer y tiene bastante
dinero para comprar el periódico o acceder a una
computadora para leer en línea.
La radio, una de las fuentes de noticias que
más se usan en el mundo, tiene la ventaja de ser
rápida y accesible. Los periodistas radiofónicos
pueden obtener las noticias rápidamente durante
la transmisión y cualquiera que tenga un radio de
baterías puede oír sus informes casi en cualquier
momento y lugar. Los reporteros de radio relatan
sus historias con sonido ambiental, además de
palabras, por lo cual los oyentes tienen la sensación
de haber vivido parte de lo que realmente ocurrió.
La radio difunde noticias muchas veces al día, por
lo cual las actualiza con frecuencia. Sin embargo,
la mayoría de las radiodifusoras dedican poco
tiempo a cada noticiario y éste tiende a ser un
breve resumen que sólo incluye las noticias más
importantes, sin la profundidad ni la amplitud que
un periódico puede ofrecer.
Con sonidos e imágenes, los noticiarios de
televisión pueden mostrar a los espectadores
lo que está pasando y no sólo la narración de lo
que ocurre. Una de las fortalezas de la televisión
es su capacidad de transmitir emociones y
compartir experiencias con el público. Los avances
tecnológicos –cámaras más pequeñas, edición
digital y enlaces móviles– han hecho posible que
la televisión difunda sus noticias casi con tanta
rapidez como la radio. No obstante, la dependencia
del medio con respecto a la imagen puede ser una
desventaja: las noticias por televisión se abstienen
a veces de narrar historias complicadas porque no
son visualmente atractivas.
A últimas fechas, la diferencia entre las
categorías tradicionales de noticias impresas y
electrónicas se ha vuelto borrosa. En Estados
Unidos y otros países, muchas organizaciones
de noticias publican ahora éstas en diferentes
medios, incluso en la Internet. Como quiera
que esta última se puede expandir al infinito, las
noticias en línea no están forzosamente sujetas a
las mismas restricciones de tiempo y espacio que
los medios impresos y los electrónicos. Los sitios
Web de noticias pueden ofrecer más información
y el lector tiene ésta disponible por más tiempo.
Además, se permite que el usuario busque las
noticias que más le interesan.
Los sitios de noticias en línea afiliados a
periódicos y estaciones de radio y televisión
pueden parecer muy similares: ilustran sus relatos
con fotograf ías y muchos incluyen secuencias de
vídeo de las historias o de noticiarios completos.
A veces presentan también una versión “podcast”,
pues publican sus archivos en Internet y así el
suscriptor los puede descargar en su computadora
o reproductor portátil de medios para su consumo
ulterior. En algunos sitios Web es posible leer el
texto de una historia u oír la lectura del mismo
por el autor. Las organizaciones de noticias
están subiendo a la red hasta sus propios diarios
de trabajo (que se conocen de ordinario con el
acrónimo “blogs”), con lo cual el periodista puede
escribir su diario en línea acerca de las noticias que
está cubriendo o las decisiones tomadas en la sala
de redacción.
En este mundo noticioso en evolución, muchos
periodistas descubren que necesitan adquirir
nuevas habilidades para realizar el trabajo que se
espera de ellos. De los reporteros cabe esperar que
tomen fotograf ías que también puedan usarse
en Internet, además de entrevistar a sus fuentes
y redactar artículos para el periódico. Se puede
requerir que los editores publiquen artículos
en Internet, además de revisar los textos de los
reporteros y redactar los titulares. Es posible que
los fotógrafos tengan que presentar vídeos, no sólo
fotos fijas, y que provean textos apropiados para
explicar sus imágenes. Muchas organizaciones
de noticias están impartiendo capacitación a los
periodistas que asumen nuevos papeles en la sala
de redacción. Y algunos profesores de periodismo
implementan ahora lo que se ha llamado un
“programa de estudios de convergencia” para
ayudar a los estudiantes a aprender las múltiples
destrezas que pueden requerir en el futuro.
Pero aun con todas esas nuevas demandas,
la esencia del buen periodismo sigue siendo la
misma. Bill Kovach y Tom Rosenstiel, en su libro
The Elements of Journalism: What Newspeople
Should Know and the Public Should Expect,
comentan que hay algunos principios claros en los
que los periodistas de las sociedades democráticas
coinciden y que los ciudadanos tienen derecho de
esperar:
- La primera obligación del periodismo es decir la verdad.
- Su primera lealtad es para con los ciudadanos.
- Su esencia es una disciplina de verificación.
- Quienes lo practican deben mantener su independencia con respecto a las personas sobre las cuales escriben.
- El periodista debe ser independiente como observador del poder.
- El periodismo debe ofrecer un foro para la crítica y la participación del público.
- Se debe esforzar por hacer que lo significativo resulte interesante y relevante.
- Debe tratar de que las noticias sean completas y no desproporcionadas.
- Se debe permitir que quienes lo practican apliquen su conciencia personal.
Estos valores distinguen al periodismo de
todas las demás formas de comunicación. No
es fácil cumplirlos con fidelidad. Los periodistas
se enfrentan casi todos los días a presiones que
los inducen a comprometer esas normas. Pero
tenerlas siempre presentes es la mejor forma
de garantizar que el periodismo cumpla con su
función primordial de proveer a los ciudadanos
la información que necesitan para tomar las
decisiones que afectan su vida.
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