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Í N D I C E
Introducción
Capítulo 1
Los albores de la literatura estadounidense
Capítulo 2
La independencia literaria
Capítulo 3
El romanticismo de Nueva Inglaterra
Capítulo 4
Los primeros grandes novelistas
Capítulo 5
El ascenso del realismo
Capítulo 6
Modernismo y experimentación
Capítulo 7
El florecimiento del individuo
1ª Parte | 2ª Parte
 
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La literatura de EE.UU. en síntesis

La literatura de EE.UU. en síntesis: Capítulo 1

Los albores de la literatura estadounidense

La literatura de Estados Unidos comenzó con los mitos, leyendas, cuentos y poemas líricos que las culturas indígenas trasmitían de boca en boca (siempre en forma de canciones). La tradición oral de los norteamericanos nativos es muy variada. En los relatos indígenas resplandece una profunda veneración a la naturaleza, concebida como la madre material y espiritual. La naturaleza vive y está dotada de fuerzas espirituales; los protagonistas pueden ser animales o plantas y a menudo son las figuras totémicas de ciertas tribus, grupos o individuos.

La aportación de los indígenas a Estados Unidos es mayor de lo que a menudo se supone. Entre los centenares de vocablos nativos incorporados al inglés cotidiano de ese país figuran: “canoa”, “tabaco”, “patata”, “mocasín”, “moose” (alce), "persimmon" (níspero), "raccoon" (mapache), "tomahawk" (hacha) y "tótem” También hay textos de gran belleza entre las obras de los autores norteamericanos nativos de hoy, como veremos en el capítulo 8.

El primer registro europeo de exploraciones en América fue escrito en una lengua escandinava. La Vinland Sage (La epopeya de Vinland) relata en noruego antiguo cómo el aventurero Leif Eriksson y un puñado de escandinavos errantes se asentaron brevemente en un lugar de la costa nororiental de América —tal vez en Nueva Escocia, Canadá— en la primera década del siglo XI.

Sin embargo, el primer contacto conocido y sostenido entre el continente americano y el resto del mundo comenzó con el famoso viaje de un explorador italiano, Cristóbal Colón, auspiciado por la reina Isabel de España. En el diario que incluyó en su "Epístola", publicada en 1493, Colón relata el dramatismo del viaje.

El primer Día de Acción de Gracias
"El primer Día de Acción de Gracias, en 1621", por J.L.G. Ferris, describe a los antiguos colonizadores de Norteamérica y a los norteamericanos nativos festejando una abundante cosecha. Por cortesía de la Biblioteca del Congreso.

Los primeros intentos de colonización realizados por los ingleses fueron un desastre. Establecieron su primera colonia en 1585 en Roanoke, frente a la costa de Carolina del Norte, pero todos los colonizadores desaparecieron. La segunda colonia fue más duradera: Jamestown, fundada en 1607, soportó el hambre, la brutalidad y el mal gobierno. Empero, la literatura de la época describe a Norteamérica en tonos luminosos, como la tierra de la riqueza y la oportunidad. Los relatos acerca de las colonizaciones adquirieron renombre mundial.

En el siglo XVII, piratas, aventureros y exploradores abrieron el camino a una segunda oleada de colonizadores permanentes que trajeron a sus esposas, sus hijos, sus aperos agrícolas y sus herramientas de artesanos. La antigua literatura de las exploraciones consiste en diarios, cartas, relatos de viaje, bitácoras de navegación e informes de los exploradores a sus patrocinadores. En virtud de que, a la postre, Inglaterra tomó posesión de las colonias que iniciaron lo que hoy es Estados Unidos, la literatura colonial más conocida y comentada está en inglés.

No es probable que en toda la historia del mundo haya existido otro grupo de colonizadores con un nivel intelectual tan alto como los puritanos, de origen inglés y holandés en su mayoría. Entre 1630 y 1690 hubo el mismo número de graduados universitarios en Nueva Inglaterra y en la madre patria. Los puritanos, que se superaban por su propio esfuerzo y a menudo eran autodidactas, deseaban educarse para entender y cumplir la voluntad de Dios, al tiempo que fundaban sus colonias en toda Nueva Inglaterra.

El estilo puritano admitía enormes variantes: desde la compleja poesía metafísica hasta diarios domésticos y textos de historia sagrada de aplastante pedantería. Cualquiera que fuese el estilo o el género, ciertos temas eran constantes. La vida se concebía como una prueba en la que el fracaso se pagaba con la condenación eterna y el fuego del infierno, mientras que el éxito conducía a la beatitud celestial. El mundo era la palestra donde luchaban sin cesar las fuerzas de Dios y las huestes de Satanás, un enemigo formidable que usaba múltiples disfraces.

Por largo tiempo, los especialistas han señalado el vínculo entre puritanismo y capitalismo: ambos se basan en la ambición, el trabajo arduo y la firme determinación de tener éxito. Aun cuando, en términos estrictamente teológicos, los puritanos no podían saber si serían "salvados" y estarían entre los elegidos para entrar al cielo, tendían a suponer que el éxito terrenal era un signo que distinguía a los elegidos. No sólo se aspiraba a la riqueza y el prestigio social por sí mismos, sino como una grata confirmación de salud espiritual y una promesa de vida eterna.

Además, el concepto de la buena administración de los dones concedidos por Dios fue un acicate para el éxito. Los puritanos sentían que al buscar su propia prosperidad y el bienestar de su comunidad, daban también cumplimiento a los planes de Dios. El gran modelo literario, de creencias y de conductas, era la Biblia en una traducción autorizada al inglés. Para los puritanos, la autoridad de la Biblia provenía de su gran antigüedad.

Cuando el siglo XVII cedió el sitio al XVIII, el dogmatismo religioso perdió fuerza en forma gradual, a pesar de los severos y esporádicos esfuerzos de los puritanos por contener aquella oleada de tolerancia. El espíritu de tolerancia y libertad religiosa que se propagó poco a poco a las colonias de Norteamérica se estableció primero en Rhode Island y en Pennsylvania, sede de los cuáqueros.

Los humanistas y tolerantes cuáqueros, "los amigos, como se les conocía, creían que el carácter sagrado de la conciencia individual era la fuente misma del orden social y la moral. La fe esencial de los cuáqueros en el amor y la fraternidad universales los hizo profundamente democráticos y contrarios a la autoridad religiosa dogmática. Expulsados de la austera Massachusetts, que temía su influencia, fundaron en 1681 la próspera colonia de Pennsylvania, encabezados por William Penn.

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