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Introducción
Capítulo 1
Los albores de la literatura estadounidense
Capítulo 2
La independencia literaria
Capítulo 3
El romanticismo de Nueva Inglaterra
Capítulo 4
Los primeros grandes novelistas
Capítulo 5
El ascenso del realismo
Capítulo 6
Modernismo y experimentación
Capítulo 7
El florecimiento del individuo
1ª Parte | 2ª Parte
 
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La literatura de EE.UU. en síntesis

La literatura de EE.UU. en síntesis: Capítulo 4

Los primeros grandes novelistas

Walt Whitman, Herman Melville, Emily Dickinson y sus contemporáneos Nathaniel Hawthorne y Edgar Allan Poe representan a la primera generación de grandes literatos de Estados Unidos. En el caso de los escritores de ficción, la visión romántica tendió a expresarse en la forma a la cual Hawthorne llamó “romance”, es decir, una variedad exaltada, emotiva y simbólica de la novela. Según los definió ese autor, los romances no eran historias de amor, sino novelas serias en las que se empleaban técnicas especiales para comunicar significados complejos y sutiles.

En lugar de definir personajes realistas con claridad y gran lujo de detalles, como lo hacía la mayor parte de los novelistas de la época en Inglaterra o en el continente europeo, Hawthorne, Melville y Poe perfilaron figuras heroicas de talla desmesurada e inflamadas de significación mítica. Los protagonistas típicos del romance estadounidense son individuos retraídos y obsesionados. El Ahab de Melville en Moby Dick y los muchos personajes aislados y obsesivos que pueblan los cuentos de Poe son protagonistas solitarios enfrentados a un destino oscuro y desconocido que surge, de algún modo misterioso, de los rincones más profundos de su propio inconsciente. La trama simbólica revela los movimientos ocultos de un espíritu angustiado.

Uno de los motivos de esa exploración de los más ocultos recodos del alma por medio de la ficción fue que en esa época no se había establecido aún una vida de tipo comunitario. Los novelistas ingleses —Jane Austen, Charles Dickens (el gran favorito), Anthony Trollope, George Eliot o William Thackeray — vivían en una sociedad tradicional compleja y bien articulada, y compartían con sus lectores las actitudes que animaban sus obras de ficción realistas.

En cambio los novelistas estadounidenses se enfrentaban a una historia de conflicto y revolución, a una geografía de vastas tierras vírgenes y a una sociedad democrática fluida y casi sin diferencias de clases. En muchas novelas inglesas vemos a un personaje principal pobre que asciende la escala económica y social, tal vez a causa de un matrimonio ventajoso o por el descubrimiento de un oculto pasado aristocrático. En cualquier caso, la trama subyacente no impugna la estructura social aristocrática de Inglaterra; por el contrario, la reafirma. El ascenso del protagonista halagaba los deseos insatisfechos de los lectores, la mayoría de los cuales eran entonces de clase media.

El novelista de Estados Unidos, en cambio, tenía que depender de sus propios recursos. El país era, en parte, una frontera indefinida en constante movimiento, poblada de emigrantes que hablaban distintas lenguas y tenían estilos de vida rústicos y extraños. Por eso el protagonista de la literatura estadounidense a menudo está solo en medio de tribus caníbales, como en Typee de Melville, o explora tierras vírgenes como Leather stocking (el de las calzas de cuero) de James Fennimore Cooper; a veces es testigo de visiones desoladas de la tumba, como los personajes solitarios de Poe, o tropieza con el diablo paseando por el bosque, como el joven Goodman Brown de Hawthorne. Casi todos los grandes protagonistas de la literatura estadounidense han sido “solitarios”. Es como si el individuo democrático de este país se hubiera tenido que inventar a sí mismo. Los novelistas serios de Estados Unidos también tuvieron que inventar nuevas formas; esto expl! ica la estructura llena de ramificaciones y rasgos peculiares que se aprecia en la novela Moby Dick de Melville y en la errabunda y onírica Narrative of Arthur Gordon Pym (Narración de Arthur Gordon Pym) de Poe.

Herman Melville
Herman Melville (Cortesía de Harvard College Library)

Herman Melville (1819-1891)

Herman Melville nació en el seno de una opulenta familia de abolengo que cayó de pronto en la ruina al morir el padre. A pesar de su crianza aristocrática, la tradición familiar y su arduo trabajo, Melville no pudo obtener una educación universitaria. A los 19 años de edad se embarcó. Su interés por la vida de los marineros surgió naturalmente de su propia experiencia, y sus viajes fueron la fuente de la mayoría de sus primeras novelas. Su primer libro, Typee, se basa en la época que pasó en el sur del Pacífico, en las islas Marquesas, donde convivió con la tribu de los taipíes.

Moby-Dick; or, The Whale (Moby Dick o la ballena), la obra maestra de Melville, es la historia épica del barco ballenero Pequod y su capitán Ahab, cuya búsqueda obsesiva de la ballena blanca Moby Dick lleva al navío y a sus hombres a la destrucción. Esta obra, que parece una novela realista de aventuras, contiene una serie de meditaciones en torno a la condición humana.

En todo el libro, la cacería de la ballena es una grandiosa metáfora de la búsqueda del conocimiento. Aunque la búsqueda de Ahab es filosófica, también es trágica. A pesar de su heroísmo, Ahab está destinado al fracaso y tal vez a la condenación final. Por muy hermosa que sea, la naturaleza siempre se muestra indiferente y potencialmente mortífera. En Moby Dick, Melville impugna la idea optimista de Emerson, según la cual el ser humano es capaz de comprender a la naturaleza. La gran ballena blanca Moby Dick es una presencia cósmica inescrutable que domina toda la novela, tal como obsesionó a Ahab. Los datos sobre la ballena y el modo de cazarla no bastan para entender Moby Dick; por el contrario, los datos tienden a volverse símbolos. Detrás del cúmulo de hechos que relata Melville hay una visión mística (pero jamás se aclara si esa visión es buena o perversa, humana o inhumana).

Ahab insiste en imaginar un mundo heroico e intemporal de absolutos. Insensato, exige un "texto" acabado, una respuesta. Pero la novela nos muestra que, así como no existe un texto terminado, tampoco puede haber una respuesta final, como no sea quizá la muerte. En toda la novela resuenan ciertas referencias literarias. Ahab tiene el nombre de un rey del Antiguo Testamento y anhela el conocimiento total, fáustico, como el de un dios. Igual que Edipo en el drama de Sófocles, que paga un precio trágico por el conocimiento que le debía estar vedado, Ahab queda ciego y al final perece.

El nombre del barco de Ahab, Pequod, es el de una tribu indígena de Nueva Inglaterra ya extinguida y eso sugiere que el navío está condenado a la destrucción. La caza de ballenas era en esos tiempos una industria importante, sobre todo en Nueva Inglaterra, pues proveía el aceite utilizado como fuente de energía, en especial para el alumbrado. De este modo, en sentido literal, la ballena “arrojaba luz” sobre el universo. El libro tiene resonancia histórica. La caza del cetáceo era también una actividad expansionista por naturaleza y se vinculaba a la idea del destino manifiesto; por su causa los estadounidenses tenían que navegar por todo el mundo en busca de ballenas (de hecho, el actual estado de Hawai quedó bajo el dominio estadounidense porque era la principal base de reabastecimiento de combustible de la flota ballenera de EE.UU.). En la tripulación del Pequod hay gente de todas las razas y de varias religiones, lo cual sugiere la idea de que es! te país es un crisol étnico y una actitud mental de alcance universal. Por último, Ahab encarna la versión trágica del individualismo democrático de Estados Unidos. Afirma en todos sus actos su dignidad como individuo y tiene la audacia de oponerse a las inexorables fuerzas externas del universo.

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