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Capítulo 1:
Los albores de Norteamérica y el periodo colonial hasta 1776
Capítulo 2:
El origen democrático y los escritores revolucionarios, 1776-1820
Capítulo 3:
El periodo romántico, 1820-1860: Ensayistas y poetas
Capítulo 4:
El periodo romántico, 1820-1860: Ficción
Capítulo 5:
El ascenso del realismo: 1860-1914
Capítulo 6:
El Modernismo y la experimentación: 1914-1945
Capítulo 7:
Poesía estadounidense, 1945-1990: La antitradición
Capítulo 8:
Prosa estadounidense, 1945-1990: Realismo y experimentación
Capítulo 9:
Poesía contemporánea de Estados Unidos
Capítulo 10:
Literatura contemporánea de Estados Unidos
Glosario
Bibliografía (en inglés)
Derechos de autor
PUBLICACIÓN RELACIONADA
La literatura de EE.UU. en síntesis
 
(Publicado en diciembre de 2006)

Prosa estadounidense, 1945-1990:
Realismo y experimentación

Secciones y autores:
El legado del realismo y el final de la década de 1940
   Robert Penn Warren
   Arthur Miller
   Lillian Hellman
   Tennessee Williams
   Katherine Anne Porter
   Eudora Welty

La década de 1950
   John O'Hara
   James Baldwin
   Ralph Ellison
   Flannery O'Connor
   Saul Bellow
   Bernard Malamud
   Isaac Bashevis Singer
   Vladimir Nabokov
   John Cheever
   John Updike
   J.D. Salinger
   Jack Kerouac
Los turbulentos pero creativos años 60
   Thomas Pynchon
   John Barth
   Norman Mailer
   Philip Roth

Escritores del sur de Estados Unidos

Las décadas de 1970 y 1980: consolidación
   E.L. Doctorow
   William Styron
   John Gardner
   Joyce Carol Oates
   Toni Morrison
   Alice Walker

El ascenso de la ficción multiétnica

La dramaturgia en Estados Unidos
   Edward Albee
   Amiri Baraka
   Sam Shepard
   David Mamet
   David Rabe
   August Wilson
Robert Penn Warren
Robert Penn Warren (© AP Images)
Tennessee Williams
Tennessee Williams (© AP Images)
Eudora Welty
Eudora Welty (© AP Images)
James Baldwin
James Baldwin (© AP Images)
Ralph Ellison
Ralph Ellison (© AP Images)
John Cheever
John Cheever (© AP Images)
John Updike
John Updike (© AP Images)
Norman Mailer
Norman Mailer (© AP Images)
Philip Roth
Philip Roth (© AP Images)
Toni Morrison
Toni Morrison (© AP Images)
Amiri Baraka
Amiri Baraka (© AP Images)
David Mamet
David Mamet (© AP Images)

La narrativa escrita después de la Segunda Guerra Mundial no se presta a la generalización pues era en extremo variada y multifacética. Recibió la vitalidad de corrientes internacionales, como el existencialismo europeo y el realismo mágico latinoamericano, al tiempo que la era de la electrónica creaba la aldea mundial. La palabra hablada, a través de la televisión, dio nueva vida a la tradición oral. Los géneros orales, los medios de comunicación y la cultura popular tuvieron una influencia creciente en la narrativa.

En el pasado, la cultura de élite influía en la cultura popular por su prestigio y su ejemplo; en los años de postguerra pareció ocurrir lo contrario en Estados Unidos. Novelistas serios como Thomas Pynchon, Joyce Carol Oates, Kurt Vonnegut Jr., Alice Walker y E.L. Doctorow comentaron y tomaron en préstamo materiales de las historietas cómicas, el cine, la moda, las canciones y la historia oral.

Esta afirmación no pretende trivializar esa literatura: los escritores de este país se planteaban problemas serios, muchos de ellos de índole metafísica; se volvieron muy innovadores y conscientes de sí mismos o reflexivos. A menudo los modos tradicionales les parecieron ineficaces y buscaron vitalidad en materiales más ampliamente populares. En otras palabras, en los decenios de postguerra, los escritores estadounidenses desarrollaron una sensibilidad postmoderna. Las reestructuraciones modernistas de puntos de vista ya no les bastaban; para ellos, el contexto de la visión debía crearse de nuevo.

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EL LEGADO DEL REALISMO Y EL FINAL DE LA DÉCADA DE 1940

Tal como ocurrió en la primera mitad del siglo XX, en la segunda la ficción reflejó el carácter de cada decenio. Los últimos años de la década de 1940 presenciaron la secuela de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría.

La Segunda Guerra Mundial generó materia prima; Norman Mailer (The Naked and the Dead [Los desnudos y los muertos], 1948) y James Jones (From Here to Eternity [De aquí a la eternidad], 1951) fueron dos de los escritores que mejor la utilizaron. Ambos emplearon un realismo rayano en un naturalismo desolador; ambos se esforzaron por no idealizar la guerra. Los mismo hizo Irwin Shaw en The Young Lions (Los leones jóvenes, 1948). En The Caine Mutiny (El motín del Caine, 1951) Herman Wouk mostró también que las flaquezas humanas fueron tan evidentes en el frente como en la vida civil.

Más tarde, Joseph Heller presentó la Segunda Guerra Mundial en términos de sátira y absurdo (Catch-22, 1961), y planteó la idea de que la guerra está vinculada con la locura. Thomas Pynchon expuso una visión intrincada y brillante que parodia y disloca distintas versiones de la realidad (Gravity’s Rainbow, [El arco iris de la gravedad], 1973). Kurt Vonnegut, Jr. se convirtió en una de las luminarias de la contracultura a principios de los años 70, a raíz de la publicación de Slaughterhouse- Five: or, The Children’s Crusade (El matadero cinco o la cruzada de los niños, 1969), su novela antibélica sobre el bombardeo de Dresde, Alemania por las fuerzas aliadas en la Segunda Guerra Mundial (un hecho que él atestiguó en tierra firme como prisionero de guerra).

En los años 40 floreció un nuevo grupo de escritores, entre ellos el poeta, novelista y ensayista Robert Penn Warren, los dramaturgos Arthur Miller, Lillian Hellman y Tennessee Williams, y las autoras de cuentos cortos Katherine Anne Porter y Eudora Welty. Todos ellos, salvo Miller, eran del sur del país. Todos exploraron el destino del individuo dentro de la familia o la comunidad, y centraron su atención en el equilibrio entre el crecimiento personal y la responsabilidad con el grupo.

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Robert Penn Warren (1905-1989)

Robert Penn Warren, uno de los fugitivos del Sur, gozó de una fructífera carrera que abarcó la mayor parte del siglo XX. Toda su vida se interesó por los valores democráticos a medida que aparecían en el contexto histórico. La más perdurable de sus novelas es All the King’s Men (Todos los hombres del rey, 1946), que enfoca las consecuencias más oscuras del sueño americano... tal como se revela en su apenas disimulado relato de la carrera de un ostentoso y siniestro político sureño, Huey Long.

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Arthur Miller (1915-2005)

Nacido en Nueva York, el dramaturgo, novelista, ensayista y biógrafo Arthur Miller llegó a la cima de su carrera en 1949 con Death of a Salesman (La muerte de un viajante), un estudio sobre un hombre que busca algo meritorio y valioso en su propia vida y comprende que el fracaso lo aguarda inexorablemente. Centrada en la familia del personaje del título, Willie Loman, la obra gira en torno a las desiguales relaciones entre el padre y los hijos, el esposo y la esposa. Es un espejo de las actitudes literarias de los años 40 con su rica combinación de realismo con tintes de naturalismo, personajes cuidadosamente trazados y bien logrados, y la insistencia en el valor del individuo a pesar de fracasos y yerros. Death of a Salesman es una conmovedora apología del hombre ordinario a quien “es preciso prestar atención”, como lo reconoce la viuda de Willy Loman. Intenso y sombrío, el relato es también una historia de sueños. Como dice irónicamente uno de los personajes: “el vendedor tiene que soñar, muchacho. Eso viene junto con su territorio”.

Death of a Salesman, marcó un hito, pero no es más que uno de los muchos dramas que escribió Miller en el curso de varias décadas, entre ellos All My Sons (Todos son mis hijos, 1947) y The Crucible (El crisol, 1953). Los dos últimos son de carácter político, uno transcurre en nuestros tiempos y el otro en la época colonial. El primero trata de un industrial que, a sabiendas, permite que se envíen piezas defectuosas a líneas aéreas durante la Segunda Guerra Mundial, lo cual provoca la muerte de varios aviadores estadounidenses. The Crucible describe los juicios de las brujas de Salem (Massachusetts) en el siglo XVII, a raíz de los cuales varios colonos puritanos fueron ejecutados injustamente bajo supuestos cargos de brujería. Sin embargo, el mensaje de que la “cacería de brujas” contra gente inocente es anatema en una democracia fue muy pertinente en la época en que la obra fue puesta en escena, a principios de los años 50, cuando la cruzada anticomunista encabezada por el senador de la república Joseph McCarthy y otros arruinó la vida de personas inocentes. En parte como reacción a the Crucible (El crisol), Miller fue llamado a comparecer ante el Comité sobre Actividades Antinorteamericanas de la Cámara (de Representantes) en 1956 y se le exigió que diera los nombres de sus conocidos que pudieran sentir simpatía por el comunismo. Cuando se negó a hacerlo, Miller fue acusado de desacato al Congreso, cargo que fue revocado gracias a una apelación.

Una obra posterior de Miller, Incident at Vichy (Incidente en Vichy, 1964) abordó el tema del Holocausto, la destrucción de gran parte de los judíos de Europa a manos de los nazis y sus colaboradores. En The Price (El precio, 1968), dos hermanos luchan por liberarse de las ataduras del pasado. Otros dramas de Miller son dos obras en un acto, Fame (Fama, 1970) y The Reason Why (La explicación, 1970). Sus ensayos fueron compilados en Echoes Down the Corridor (Ecos en el corredor, 2000); su autobiografía, Timebends: A Life (Vericuetos del tiempo: Una vida) fue publicada en 1987.

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Lillian Hellman (1906-1984)

Como en el caso de Robert Penn Warren, la visión moral de Lillian Hellman se forjó en el sur del país. Pasó gran parte de su infancia en Nueva Orleans. Sus convincentes obras teatrales exploran los muchos disfraces y abusos del poder. En The Children’s Hour (La calumnia, 1934), una niña manipuladora destruye la vida de dos maestras esparciendo el rumor de que son lesbianas. En The Little Foxes, (Los pequeños zorros, 1939), una familia rica del Sur lucha ferozmente por una herencia. La obra antifascista Watch on the Rhine (Una mirada al Rin, 1941) de Hellman fue fruto de sus viajes a Europa en los años 30. Sus memorias incluyen An Unfinished Woman (Una mujer inacabada, 1969) y Pentimento (1973).

Durante muchos años, Hellman sostuvo una estrecha relación personal con el notable guionista Dashiell Hammett, cuyo astuto detective Sam Spade fue un personaje que fascinó a los estadounidenses en la época de la Depresión. Hammett inventó la novela de detectives que es la quintaesencia de lo estadounidense (The Maltese Falcon [El halcón maltés, 1930]; The Thin Man [El hombre delgado, 1934]).

Igual que Arthur Miller, Hellman se negó a “citar nombres” ante el Comité sobre Actividades Antinorteamericanas de la Cámara y tanto ella como Hammett estuvieron durante algún tiempo en la lista negra (para que la industria del entretenimiento les cerrara las puertas en todo el país). Todos esos acontecimientos son relatados en las memorias de Hellman, Scoundrel Time (Tiempo de canallas, 1976).

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Tennessee Williams (1911-1983)

Tennessee Williams, nacido en Mississippi, fue una de las figuras más complejas del mundo literario de Estados Unidos a mediados del siglo XX. Su obra se centró en las emociones perturbadas dentro de las familias (sureñas en su mayoría). Este autor fue reconocido por sus repeticiones como encantamientos, una dicción poética sureña, terribles escenarios góticos y la exploración freudiana de las emociones humanas. Williams, quien fue uno de los primeros escritores estadounidenses que declararon abiertamente su homosexualidad, explicó que la añoranza de sus atormentados personajes expresaba la soledad de éstos. Todos ellos viven y sufren con intensidad.

Williams escribió más de 20 grandes dramas, muchos de ellos autobiográficos. Llegó a la cumbre de su carrera relativamente pronto —en los años 40— con The Glass Menagerie (El zoológico de cristal, 1944) y A Streetcar Named Desire (Un tranvía llamado deseo, 1949). Con ninguna de sus obras de las siguientes dos décadas o más tuvo tanto éxito y fortuna como con estas dos piezas.

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Katherine Anne Porter (1890-1980)

La vida y la carrera de Katherine Anne Porter fueron largas y abarcaron varias épocas. Su primer éxito, el cuento corto “Flowering Judas” (“El árbol de Judas”, 1929) se desarrolla en México durante la revolución. Los cuentos cortos de bella factura que le dieron fama revelan con sutileza la vida de los personajes. “The Jilting of Granny Weatherall” (Los coqueteos de la abuela Weatherall”), por ejemplo, transmite con precisión emociones intensas. Expone a menudo la experiencia interna de las mujeres y su dependencia de los hombres.

En sus matices, Porter está en deuda con los relatos de la cuentista Katherine Mansfield, nacida en Nueva Zelanda. Algunas colecciones de cuentos de Porter son: Flowering Judas (1930), Noon Wine (El vino de medio día, 1937), Pale Horse, Pale Rider (Pálido caballo, pálido jinete, 1939), The Leaning Tower (La torre inclinada, 1944) y Collected Stories (Colección de cuentos, 1965). A principios de los años 60 escribió una larga novela alegórica sobre un tema intemporal: la responsabilidad mutua y recíproca de los seres humanos. Titulada Ship of Fools (La nave de los locos, 1962), se desarrolla a fines de los años 30 a bordo de un barco de pasajeros donde viajan alemanes, tanto de clase alta como refugiados, que huyen de la nación nazi.

A pesar de que no fue una escritora prolífica, Porter influyó en varias generaciones de autores, entre ellos sus colegas sureñas Eudora Welty y Flannery O’Connor.

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Eudora Welty (1909-2001)

Nacida en Mississippi, en una próspera familia llegada del Norte, Eudora Welty tuvo como guías a Robert Penn Warren y Katherine Anne Porter. De hecho, esta última escribió la introducción a la primera colección de cuentos cortos de Welty, A Curtain of Green (Una cortina de verdor, 1941). La autora tomó a Porter como modelo para su obra, llena de matices, pero la más joven mostró mayor interés por lo cómico y lo grotesco. Igual que su colega sureña Flannery O’Connor, Welty presenta a menudo personajes subnormales, excéntricos o excepcionales.

A pesar de la violencia que campea en su obra, el ingenio de Welty era esencialmente humano y afirmativo, como en su cuento “Why I Live at the P.O.” (“Por qué vivo en la oficina de correos”, 1941), incluido en muchas antologías, en el que una hija obstinada e independiente deja la casa paterna y decide vivir en una minúscula oficina de correos. Algunos de sus libros de cuentos son The Wide Net (La amplia red, 1943), The Golden Apples (Las manzanas de oro, 1949), The Bride of the Innisfallen (La novia del Innisfallen, 1955) y Moon Lake (El lago de la luna, 1980). Welty también escribió novelas como Delta Wedding (La boda del Delta, 1946), donde presenta una familia de hacendados en la era moderna, y The Optimist’s Daughter (La hija del optimista, 1972).

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LA DÉCADA DE 1950

En los años 50 se percibió el impacto tardío de la modernización y la tecnología en la vida diaria. La Segunda Guerra Mundial no sólo derrotó al fascismo sino sacó a Estados Unidos de la Gran Depresión, y en los años 50 la mayor parte de la población tuvo tiempo para disfrutar de la prosperidad material tan esperada. Los negocios, sobre todo en el mundo corporativo, parecían ofrecer la buena vida (por lo general en los suburbios), con sus índices reales y simbólicos de éxito: casa, automóvil, televisor y aparatos domésticos.

Sin embargo, la soledad del éxito fue un tema predominante entre muchos escritores; el hombre sin rostro de las corporaciones llegó a ser un estereotipo cultural en la muy vendida novela de Sloan Wilson The Man in the Gray Flannel Suit (El hombre del traje gris, 1955). La alienación estadounidense generalizada fue sometida a escrutinio por el sociólogo David Riesman en The Lonely Crowd (La muchedumbre solitaria, 1950).

Siguieron sus pasos otros estudios populares más o menos científicos, desde The Hidden Persuaders (Los persuasivos ocultos, 1957) y The Status Seekers (Los buscadores de estatus, 1959) de Vance Packard, hasta The Organization Man (El hombre de la organización, 1956) de William Whyte y los planteamientos más intelectuales de C. Wright Mills en White Collar (Gente de cuello blanco, 1951) y The Power Elite (La élite del poder, 1956). El economista y académico John Kenneth Galbraith aportó The Affluent Society (La sociedad opulenta, 1958).

La mayor parte de estas obras confirmó la suposición imperante en los años 50 de que todos los estadounidenses compartían el mismo estilo de vida. En esos estudios se hablaba en términos generales y se criticaba a la ciudadanía por haber perdido el individualismo de la época fronteriza y haberse vuelto demasiado conformista (por ejemplo, Riesman y Mills), o se recomendaba a la gente que se incorporara a la “Nueva Clase” que la tecnología y el tiempo libre habían creado (como se aprecia en las obras de Galbraith).

Los años 50 fueron en realidad una década de inquietudes sutiles y pertinaces. Las novelas de John O’Hara, John Cheever y John Updike exploran la tensión que acecha a la sombra de una aparente satisfacción. Algunas de las mejores obras muestran a hombres que fracasan en la lucha en pos del éxito, como Death of a Salesman de Arthur Miller y la novela corta Seize the Day (Atrapa el día) de Saul Bellow. La afro-estadounidense Lorraine Hansberry (1930-1965) denunció al racismo como una corriente subterránea que persistía, en su conmovedora obra teatral A Raisin in the Sun (Una pasa en el sol), en la que una familia negra se encuentra con un amenazador “comité de bienvenida” cuando intenta mudarse a un barrio blanco.

Algunos escritores fueron aún más lejos en su rastreo de personajes marginados de la sociedad; tal fue el caso de J.D. Salinger en The Catcher in the Rye (El atrapador en el centeno), Ralph Ellison en Invisible Man (El hombre invisible) y Jack Kerouac en On the Road (En el camino). Y, en los días postreros de esa década surgió Philip Roth con una serie de cuentos cortos donde refleja su propio alejamiento de la tradición judía (Goodbye, Columbus [Adiós, Colón]). Sus cavilaciones psicológicas aportaron material para la ficción, y más tarde para la autobiografía, incluso en el nuevo milenio.

La ficción de los escritores judíos estadounidenses como Bellow, Bernard Malamud e Isaac Bashevis Singer —entre otros que se encumbraron en los años 50 y los siguientes— hizo también aportaciones valiosas y convincentes al compendio de la literatura de Estados Unidos. La producción de estos tres autores es más conocida por su humorismo, su preocupación ética y sus retratos de comunidades judías del Viejo y el Nuevo Mundo.

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John O'Hara (1905-1970)

Con formación de periodista, John O’Hara fue un prolífico autor de obras teatrales, cuentos y novelas. Era un maestro del detalle minucioso y elocuente y se le recuerda sobre todo por varias novelas realistas, que en su mayoría datan de los años 50, sobre personas exteriormente exitosas cuyas carencias internas e insatisfacción las hacen vulnerables. Entre esas obras figuran Appointment in Samarra (Cita en Samarra, 1934), Ten North Frederick (Frederick Norte núm. 10, 1955) y From the Terrace (Desde la terraza, 1959).

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James Baldwin (1924-1987)

James Baldwin y Ralph Ellison reflejan la experiencia afro-estadounidense de los años 50. Sus personajes sufren por su falta de identidad, no por su ambición excesiva.

Baldwin, el mayor de los nueve hijos de una familia de Harlem, Nueva York, fue hijo adoptivo de un ministro religioso. De joven, Baldwin predicaba a veces en el templo. Esa experiencia le ayudó a crear la calidad oratoria y convincente de su prosa, como se aprecia sobre todo en sus excelentes ensayos como “Letter from a Region of My Mind” (“Carta desde una región de mi mente”), incluido en la colección The Fire Next Time (La próxima vez será el fuego, 1963). En éste, hace una conmovedora exhortación a acabar con las barreras entre las razas.

a primera novela de Baldwin, la autobiográfica Go Tell It on the Mountain (Ve a decirlo a la montaña, 1953), es quizá su obra más conocida. Es la historia de un muchacho de 14 años que quiere conocerse a sí mismo y tener fe religiosa, mientras lucha con los problemas de la conversión cristiana en un templo muy modesto. Otras obras importantes de Baldwin son Another Country (Otro país, 1962) y Nobody Knows My Name (Nadie sabe mi nombre, 1961), una colección de apasionantes ensayos de orden personal en torno al racismo, la función del artista y la literatura.

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Ralph Ellison (1914-1994)

Ralph Ellison era del Medio Oeste, nació en Oklahoma y estudió en el Instituto Tuskegee en el sur de Estados Unidos. La suya fue una de las carreras más extrañas en las letras de este país, pues publicó un libro enormemente aclamado… y muy poco más.

Su obra es la novela Invisible Man (El hombre invisible, 1952), la historia de un negro que vive una existencia subterránea en un antro brillantemente iluminado con electricidad que roba a una compañía de servicio público. El libro narra sus experiencias grotescas y desencantadas. Cuando gana una beca para estudiar en una universidad de negros es humillado por los blancos; al llegar a la escuela se percata de que el rector desprecia las inquietudes de los negros del país. La vida afuera de la escuela también es corrupta. Ni siquiera la religión es un consuelo, pues un predicador, por ejemplo, resulta ser un criminal. La novela acusa a la sociedad de no ofrecer a sus ciudadanos —negros y blancos— ideales factibles e instituciones adecuadas para alcanzarlos. La obra encarna un tema racial poderoso, ya que el “hombre invisible” no es así por sí mismo sino porque otros, cegados por el prejuicio, no lo pueden ver tal cual es.

Juneteenth (El 19 de junio, 1999), la expansiva novela inconclusa de Ellison editada en forma póstuma, revela la constante preocupación del autor por la raza y la identidad.

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Flannery O'Connor (1925-1964)

Flannery O’Connor, nacida en Georgia, vivió una existencia truncada por el lupus, una enfermedad de la sangre. No obstante, se negó a caer en el sentimentalismo, como lo evidencian sus cuentos humorísticos en extremo, pero crudos y sin concesiones.

A diferencia de Katherine Anne Porter, Eudora Welty y Zora Neale Hurston, O’Connor está casi siempre distanciada de sus personajes y revela la inadaptación y la torpeza de éstos. Los personajes sureños ignorantes que pueblan sus obras incurren a menudo en la violencia en aras de la superstición o la religión, como en su novela Wise Blood (La sangre sabia, 1952), acerca de un fanático religioso que funda su propia iglesia.

A veces la violencia nace del prejuicio, como en “The Displaced Person” (“La persona desplazada”, 1955), donde un inmigrante es asesinado por aldeanos ignorantes que se sienten amenazados al ver su dedicación al trabajo y su extraño modo de ser. En muchos casos, los personajes simplemente son víctimas de actos crueles, como en “Good Country People” (“La buena gente pueblerina”, 1955), la historia de una muchacha seducida por un hombre que al final le roba su pierna postiza.

El humor negro de O’Connor la vincula con Nathanael West y Joseph Heller. Su obra incluye colecciones de cuentos cortos como A Good Man Is Hard to Find (Es difícil encontrar un hombre bueno, 1955) y Everything That Rises Must Converge (Todo lo que asciende tiene que convergir, 1965); la novela The Violent Bear Is Away (El violento se lo ganó, 1960); y un volumen de tipo epistolar, The Habit of Being (El hábito de ser, 1979). Sus Complete Stories (Cuentos completos) fueron publicados en 1971.

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Saul Bellow (1915-2005)

Nacido en Canadá y educado en Chicago, Saul Bellow era descendiente de judíos rusos. Estudió antropología y sociología en la universidad, lo cual influyó mucho en sus escritos. Una vez expresó su profunda deuda con Theodore Dreiser, de quien aprendió a abrirse a una amplia gama de experiencias y crear un compromiso emocional con ellas. Siendo un autor muy respetado, Bellow recibió el Premio Nobel de Literatura en 1976.

Entre las primeras novelas de Bellow, algo sombrías y existencialistas, se cuentan Dangling Man (El hombre en suspenso, 1944), un estudio kafkiano acerca de un hombre que espera ser reclutado en el ejército, y The Victim (La víctima, 1947), sobre las relaciones entre judíos y gentiles. En la década de 1950 su visión adoptó un tono más cómico: usó una serie de narradores en primera persona, dinámicos y aventureros, en The Adventures of Augie March (Las aventuras de Augie March, 1953) —estudio de un urbano emprendedor al estilo de Huck Finn, que se convierte en traficante del mercado negro en Europa— y en Henderson the Rain King (Henderson, el rey de la lluvia, 1959), brillante y exuberante novela jocosa y seria sobre un millonario de mediana edad cuya ambición insatisfecha lo lleva al África.

Algunas de las últimas obras de Bellow fueron: Herzog (1964), que narra la atribulada vida de un neurótico profesor de literatura que se especializa en la idea del yo romántico; Mr. Sammler’s Planet (El planeta del Sr. Sammler, 1970); Humboldt’s Gift (El regalo de Humboldt, 1975); y la autobiográfica The Dean’s December (El diciembre del decano, 1982).

A fines de la década de 1980, Bellow escribió dos novelas cortas donde presenta protagonistas de avanzada edad en busca de verdades fundamentales, Something To Remember Me By (Algo para recordarme, 1991) y The Actual (Lo verdadero, 1997). Su novela Ravelstein (2000) es un relato velado de la vida de uno de sus amigos, Alan Bloom, el autor de los libros de éxito The Closing of the American Mind (El cierre de la mentalidad estadounidense, 1987), un ataque conservador contra el mundo académico por lo que él percibía como una degradación de las normas de excelencia en la vida cultural del país.

Seize the Day (Atrapa el día, 1956) es una brillante novela corta de Bellow que se centra en la vida de un hombre de negocios fracasado, Tommy Wilhelm, quien se angustia tanto por su sentimiento de inadaptación, que se convierte en un completo inadaptado: fracasa con las mujeres, en el trabajo, con las máquinas y en el mercado de materias primas, donde pierde todo su dinero. Wilhelm es un ejemplo del schlemiel del folclor judío, es decir, alguien a quien le ocurren inevitablemente cosas infortunadas.

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Bernard Malamud (1914-1986)

Bernard Malamud nació en la ciudad de Nueva York, de padres inmigrantes judíos rusos. En su segunda novela, The Assistant (El ayudante, 1957), Malamud descubrió sus temas característicos: la lucha del hombre por sobrevivir a pesar de todo, y los soportes éticos de los inmigrantes judíos recientes.

El primer trabajo publicado de Malamud fue The Natural (El natural, 1952), una combinación de realismo y fantasía que se desenvuelve en el mítico mundo del béisbol profesional. Otras de sus novelas son A New Life (Una nueva vida, 1961), The Fixer (El ajustador, 1966), Pictures of Fidelman (Los cuadros de Fidelman, 1969) y The Tenants (Los inquilinos, 1971).

Malamud fue también un maestro prolífico de las formas de ficción breves. Por medio de sus cuentos, reunidos en libros como The Magic Barrel (El barril mágico, 1958), Idiots First (Los idiotas primero, 1963) y Rembrandt’s Hat (El sombrero de Rembrandt, 1973), transmite —mejor que cualquier otro escritor nacido en Estados Unidos— el sentido del presente y el pasado judíos, lo real y lo surrealista, los hechos y la leyenda.

The Fixer es la obra monumental de Malamud, por la cual obtuvo el Premio Pulitzer y el Premio Nacional del Libro. Ubicada en Rusia, más o menos al inicio del siglo XX, es la visión apenas velada de un proceso judicial, auténtico y sangriento, por difamación: el infamante juicio de Mendel Beiliss en 1913, un terrible baldón de antisemitismo en la historia moderna. Igual que en muchos otros de sus textos, Malamud pone de relieve el sufrimiento de su héroe, Yakov Bok, y su lucha por prevalecer sobre todas las adversidades.

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Isaac Bashevis Singer (1904-1991)

Novelista, maestro del cuento corto y ganador del Premio Nobel, Isaac Bashevis Singer era hijo del prominente jefe de un tribunal rabínico en Varsovia. Nació en Polonia y emigró a Estados Unidos en 1935. Toda su vida escribió en yiddish; habló en términos míticos y realistas de dos grupos específicos de judíos: los habitantes de los shtetls (pequeñas aldeas) del Viejo Mundo y los emigrados llegados por mar en el siglo XX, en los periodos anterior y posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Los escritos de Singer fueron como el prólogo y el epílogo del Holocausto. Por una parte, describió el mundo de los judíos europeos que ya no existe, en novelas como The Manor (La casa solariega, 1967) y The Estate (La propiedad, 1969), que se desarrollan en la Rusia del siglo XIX, y The Family Moskat (El Moskat de la familia, 1950), que trata de una familia judía polaca entre las dos guerras mundiales. El complemento de esas obras son sus escritos sobre lo ocurrido después de la guerra, como Enemies, A Love Story (Enemigos, una historia de amor, 1972), cuyos protagonistas son sobrevivientes del Holocausto que tratan de crearse una nueva vida.

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Vladimir Nabokov (1889-1977)

Igual que Singer, Vladimir Nabokov era un inmigrante del este de Europa. Nacido en una acaudalada familia de la Rusia zarista, llegó a Estados Unidos en 1940 y adquirió la ciudadanía cinco años más tarde. De 1948 a 1959 impartió la cátedra de literatura en la Universidad Cornell, en el norte del estado de Nueva York; en 1960 estableció su residencia definitiva en Suiza.

Nabokov es más conocido por sus novelas, entre las cuales figuran la obra autobiográfica Pnin (1957), que trata de un torpe profesor emigrado ruso, y Lolita (edición estadounidense, 1958), donde un europeo culto de edad madura se enamora locamente de una muchachita estadounidense de 12 años. Pale Fire (Fuego pálido, 1962), una novela paródica de Nabokov que fue otro éxito, gira en torno de un largo poema de un poeta ficticio ya muerto y los comentarios de un crítico cuyos escritos agobian al poema y cobran vida propia en forma inesperada.

Nabokov es un escritor importante por la sutileza de su estilo, su hábil manejo de la sátira y sus ingeniosas innovaciones formales que han inspirado a novelistas como John Barth. Nabokov se percató de su función de mediador entre los mundos literarios ruso y estadounidense; escribió un libro sobre Gogol y tradujo Eugene Onegin de Pushkin. Sus temas audaces y un tanto expresionistas ayudaron a llevar las corrientes del expresionismo europeo del siglo XX a la tradición de ficción de este país, que en esencia era realista. El tono de Nabokov, en parte satírico y en parte nostálgico, sugirió también un nuevo registro emocional, entre serio y cómico, que han adoptado escritores como Thomas Pynchon, quien combina los acentos antagónicos del ingenio y el miedo.

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John Cheever (1912-1982)

Se ha dicho muchas veces que John Cheever es un “novelista de las costumbres”. Es reconocido también por sus elegantes y sugerentes cuentos cortos en los que escudriña el mundo de los negocios de Nueva York a través de los efectos que produce en los negociantes y sus esposas, hijos y amigos.

Una tortuosa melancolía y el deseo de pasión o de certidumbre metafísica nunca del todo reprimido, pero evidentemente vano, acechan en las sombras de los bien trazados relatos chejovianos de Cheever reunidos en The Way Some People Live (Cómo viven algunas personas, 1943), The Housebreaker of Shady Hill (El allanador de moradas de Shady Hill, 1958), Some People, Places and Things That Will Not Appear in My Next Novel (Algunas personas, lugares y cosas que no aparecerán en mi próxima novela, 1961), The Brigadier and the Golf Widow (El brigadier y la viuda del golf, 1964) y The World of Apples (El mundo de las manzanas, 1973). Sus títulos reflejan su característica actitud indiferente, traviesa e irreverente e insinúan su temática.

Cheever publicó también varias novelas: The Wapshot Scandal (El escándalo de Wapshot, 1964), Bullet Park (1969) y Falconer (1977), la última de las cuales es en gran parte autobiográfica.

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John Updike (1932- )

Como Cheever, John Updike ha sido considerado como un autor costumbrista en virtud de sus escenarios suburbanos, sus temas domésticos, sus reflexiones sobre el hastío y el ingenio y, en particular, porque sus relatos se desarrollan en sitios ficticios de la costa oriental de Estados Unidos, Massachusetts y Pennsylvania.

Updike es más conocido por sus cinco libros sobre Conejo, donde narra la vida de un hombre —Harry “Conejo” Angstrom— a través del flujo y reflujo de su vida en cuatro décadas de historia social y política estadounidense. Rabbit, Run (Corre Conejo, 1960) es un espejo de los años 50, cuando Angstrom es un esposo joven, indiferente y a la deriva. Rabbit Redux (Conejo resurge, 1971) pone de relieve la contracultura de los años 60 y presenta a Angstrom aún sin meta o propósito claro y sin una salida factible para huir de lo trivial. En Rabbit is Rich (Conejo es rico, 1981), Harry se ha convertido en un empresario próspero en la década de 1970, cuando la época de Vietnam se desvanece. El volumen final, Rabbit at Rest (Conejo descansa, 1990), vislumbra la reconciliación de Angstrom con la vida antes de morir de un ataque cardíaco, con los años 80 como telón de fondo. En la novela corta Rabbit Remembered (Conejo recordado) de 1995, los hijos adultos del personaje rememoran a su padre.

Otras novelas de Updike son The Centaur (El centauro, 1963), Couples (Parejas, 1968) A Month of Sundays (Un mes de domingos, 1975), Roger’s Version (La versión de Roger, 1986) y S. (1988). Updike crea un alter ego –un escritor cuya fama, de modo irónico, amenaza con acallarlo– en otra serie de novelas: Bech: A Book (Bech: Un libro, 1970), Bech Is Back (El regreso de Bech, 1982) y Bech at Bay (Bech acorralado, 1998).

De todos los escritores de hoy, Updike posee el estilo más brillante y sus cuentos cortos son ejemplos fulgurantes de su alcance y su inventiva. Algunas de sus colecciones son: The Same Door (La misma puerta, 1959), The Music School (La escuela de música, 1966), Museums and Women (Museos y mujeres, 1972), Too Far To Go (Hay que ir demasiado lejos, 1979) y Problems (Problemas, 1979). Ha escrito también varios tomos de poesía y ensayos.

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J.D. Salinger (1919- )

Heraldo de lo que llegaría en la década de 1960, J.D. Salinger retrató personajes que intentan alejarse de la sociedad. Nacido en la ciudad de Nueva York, tuvo un enorme éxito literario con la publicación de su novela The Catcher in the Rye, (El atrapador en el centeno, 1951), donde presenta a un sensible muchacho de 16 años, Holden Caulfield, que huye de un internado de la élite y va al mundo exterior de los adultos tan sólo para desilusionarse al ver el materialismo y la falsedad que allí campean.

Cuando le preguntan qué le gustaría ser, Caulfield responde que “atrapador en el centeno”, haciendo una cita inexacta de un poema de Robert Burns. Desde su punto de vista, él es una versión moderna de un blanco caballero andante, el único guardián de la inocencia. Imagina un gran campo de centeno con plantas tan altas que un grupo de niños pequeños que juegan en él no pueden ver hacia dónde se dirigen al correr en sus juegos. Él es la única persona grande allí. “Estoy de pie al borde de un peligroso precipicio. Mi tarea consiste en atrapar a todos los que estén a punto de caer al abismo”. La caída al precipicio simboliza la pérdida de la inocencia infantil, un tema persistente en esa época.

Otras obras de este escritor parco y retraído son Nine Stories (Nueve cuentos, 1953), Franny and Zooey (Franny y Zooey, 1961) y Raise High the Roof Beam, Carpenters (Coloquen alto el montante del techo, carpinteros, 1963), una colección de relatos tomados de la revista The New Yorker. Desde la publicación de uno de sus cuentos en 1965, Salinger —quien vive en Nueva Hampshire— se ha ausentado de los círculos literarios de Estados Unidos.

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Jack Kerouac (1922-1969)

Hijo de una familia franco-canadiense empobrecida, Jack Kerouac también cuestionó los valores de la vida de la clase media. Conoció a varios miembros de la literatura subterránea beat cuando era estudiante de la Universidad Columbia en la ciudad de Nueva York. Su ficción muestra la fuerte influencia de la obra un tanto autobiográfica del novelista sureño Thomas Wolfe.

La novela más conocida de Kerouac, On the Road (En el camino, 1957), describe a los beatniks que vagaban por todo el país en pos de un sueño idealista de belleza y vida comunitaria. The Dharma Bums (Los holgazanes del dharma, 1958) presenta también a los intelectuales peripatéticos de la contracultura y su fascinación por el budismo zen. Kerouac escribió además un libro de poesía, Mexico City Blues (El blues de la Ciudad de México, 1959) y varios volúmenes sobre su vida con beatniks como el novelista experimental William Burroughs y el poeta Allen Ginsberg.

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LOS TURBULENTOS PERO CREATIVOS AÑOS 60

La alienación y las tensiones que subyacían en los años 50 hallaron su expresión más directa en la década de 1960 en Estados Unidos, con el Movimiento de los Derechos Civiles, el feminismo, las protestas contra la guerra, el activismo de las minorías y el advenimiento de una contracultura cuyos efectos todavía se palpan en toda la sociedad del país. Entre las obras políticas y sociales más notables de esa época destacan los discursos del líder de los derechos civiles, el Dr. Martin Luther King, Jr., los primeros escritos de la líder feminista Betty Friedan (The Femenine Mystique [La mística femenina], 1963) y The Armies of the Night (Los ejércitos de la noche, 1968) de Norman Mailer acerca de una marcha por la paz en 1967.

La década de 1960 se caracterizó por el desvanecimiento de los límites entre la ficción y los hechos, la novela y el reportaje, lo cual persiste hasta el día de hoy. El novelista Truman Capote —que deslumbró a los lectores como enfant terrible a fines de los años 40 y 50 con obras como Breakfast at Tiffany’s (Desayuno en Tiffany’s, 1958)— asombró al público con In Cold Blood (A sangre fría, 1965), el tajante análisis de un brutal asesinato en masa en la zona central de Estados Unidos, cuya lectura es como una ficción detectivesca.

Al mismo tiempo nació el Nuevo Periodismo: volúmenes de textos que aunque no eran de ficción, combinaban el periodismo con las técnicas de la ficción o jugaban a menudo con hechos reales, dándoles forma distinta para acentuar el aspecto dramático e inmediato de la narración. En The Electric Kool-Aid Acid Test (La prueba eléctrica del ácido con Kool-Aid, 1968), Tom Wolfe (1931- ) celebró las travesuras del novelista Ken Kesey (1935-2001) y en Radical Chic and Mau- Mauing the Flak Catchers (El chic radical y cómo “maumauar” a los detectores antiaéreos, 1970) ridiculiza muchos aspectos del activismo de las izquierdas. Más tarde, Wolfe escribió una exuberante y aguda historia de la fase inicial del programa espacial de Estados Unidos, The Right Stuff (El material apropiado, 1979) y una novela, The Bonfire of the Vanities (La hoguera de las vanidades, 1987), una vista panorámica de la sociedad del país en los años 80.

A medida que avanzó la década de 1960, la literatura fluyó con la turbulencia propia de la época. También apareció en escena una visión irónica y cómica que se reflejó en el uso de la fábula por varios escritores. Ejemplos de esto son la comicidad sombría de Ken Kesey en One Flew Over the Cuckoo’s Nest (Alguien voló sobre el nido del cuco, 1962), una novela sobre la vida en un hospital psiquiátrico donde los guardias están más perturbados que los internos, y el caprichoso y fantástico Trout Fishing in America (La pesca de truchas en Estados Unidos, 1967) de Richard Brautigan (1935-1984).

Lo cómico y lo fantástico produjeron una nueva modalidad, mitad cómica y mitad metafísica, en las paranoides y brillantes V y The Crying of Lot 49 (La subasta del lote 49) de Thomas Pynchon, en Giles Goat-Boy (El cabrero Giles) de John Barth y en los grotescos cuentos cortos de Donald Barthelme (1931-1989) cuya primera colección, Come Back, Dr. Caligari (Regrese, Dr. Caligari), fue publicada en 1964.

Esta nueva modalidad recibió el nombre de metaficción, es decir una novelística afectada o reflexiva que atrae la atención por su propia técnica. Esa “ficción sobre la ficción” hace énfasis en el lenguaje y el estilo, y se aparta de las convenciones del realismo, es decir, de los personajes bien definidos, una trama creíble que permita el desarrollo del personaje, y ambientes apropiados. En la metaficción, el estilo del escritor es lo que atrae la atención del lector. El verdadero tema no son los personajes sino la consciencia que el escritor tiene de sí mismo.

Los críticos de la época solían agrupar a Pynchon, Barth y Barthelme como cultivadores de la metaficción, junto con William Gaddis (1922- 1998), cuya extensa novela JR (1975) acerca de un muchacho que erige un imperio empresarial fraudulento a base de bonos basura es un inquietante pronóstico de los excesos en los que Wall Street habría de incurrir. En Carpenter’s Gothic (El gótico de Carpenter, 1985) combina lo romántico con lo amenazante. A Gaddis se lo relaciona a menudo con el filósofo y novelista del Medio Oeste William Gass (1924- ), quien es más conocido por su reflexiva novela temprana Omensetter’s Luck (La suerte de Omensetter, 1966) y por sus cuentos compilados en In the Heart of the Heart of the Country (En el corazón del corazón del país, 1968).

Robert Coover (1932- ) es otro autor de metaficción. Su colección de relatos Pricksongs & Descants (Contrapuntos y discantos, 1969) juega con argumentos familiares tomados de cuentos folclóricos y de la cultura popular, mientras que su novela The Public Burning (La quema pública, 1977) presenta en forma deconstructiva la ejecución de Julius y Ethel Rosenberg, quienes fueron condenados bajo cargos de espionaje.

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Thomas Pynchon (1937- )

Thomas Pynchon, un autor misterioso que rehúye la publicidad, nació en Nueva York y obtuvo su título por la Universidad Cornell en 1958, donde tal vez recibió la influencia de Vladimir Nabokov. Es obvio que en sus innovadoras fantasías usa temas sobre pistas de traducción, juegos y claves que podrían provenir de ese autor. El tono flexible de Pynchon es capaz de modular la paranoia y convertirla en poesía.

Toda la obra de ficción de Pynchon tiene una estructura similar. Una intrincada intriga es desconocida para uno de los personajes principales, por lo menos, cuya tarea consiste entonces en poner en orden el caos y descifrar el mundo. Esta labor, que no es sino el quehacer del artista tradicional, incumbe también al lector, quien debe tomar parte en la búsqueda de pistas y significados. Esta visión paranoide se extiende por varios continentes e incluso a través del tiempo porque Pynchon emplea la metáfora de la entropía, es decir, la degradación paulatina del universo. En sus obras es evidente el uso magistral de la cultura popular, sobre todo la ficción científica y la novela detectivesca.

La obra V (1963) de Pynchon está vagamente estructurada en torno a Benny Profane —un fracasado que se entrega a divagaciones sin sentido y a una serie de empresas fantásticas— y su polo opuesto, el muy instruido Herbert Stencil que busca a la misteriosa espía V (quien es en forma alternativa Venus, la Virgen y el Vacío). La novela corta The Crying of Lot 49 (1966) trata de un sistema secreto asociado al Servicio Postal de Estados Unidos. Gravity’s Rainbow (El arco iris de la gravedad, 1973) se desarrolla en Londres durante la Segunda Guerra Mundial, mientras caen proyectiles sobre la ciudad, y relata una búsqueda burlesca, pero simbólica de nazis y otros personajes disfrazados.

En la novela cómica Vineland (Tierra de viñedos, 1990), que se desarrolla en el norte de California, Pynchon presenta fuerzas siniestras incrustadas en agencias federales, que ponen en peligro la vida de individuos. En la novela Mason & Dixon (1997), parte de la cual transcurre en las tierras inexploradas de 1765, dos exploradores ingleses realizan levantamientos topográficos para marcar la línea que habría de dividir el norte y el sur de Estados Unidos. También en este caso Pynchon describe el uso injusto del poder. Dickson pregunta: “no importa adónde... vayamos, ¿hallaremos en todas partes a los tiranos del mundo y a sus esclavos?”. A pesar de su amplio registro, la violencia, la comedia y el gusto por la innovación vinculan inexorablemente la obra de Pynchon con la década de 1960.

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John Barth (1930- )

Nacido en Maryland, John Barth se interesa más en el modo de contar una historia que en la historia misma, pero a diferencia de Pynchon que desorienta al lector con huellas falsas y muchas pistas factibles como en las novelas de detectives, Barth atrae al público a una casa de la risa, como de carnaval, llena de espejos deformantes que exageran unos rasgos y minimizan otros.

El realismo es el enemigo de Barth, quien en Lost in the Funhouse (Perdidos en la casa de la risa, 1968) reúne 14 relatos que aluden sin cesar a los procesos de la lectura y la escritura. La intención de Barth es alertar al lector sobre la naturaleza artificial de esas dos actividades, y prevenirlo de que no se deje absorber por el relato como si fuera algo real. Para evitar la ilusión del realismo, Barth emplea un gran repertorio de recursos reflexivos a fin de recordarle al público que sólo está leyendo.

Las primeras obras de Barth, como las de Saul Bellow, son inquisitivas y existenciales, y abordan los temas de los años 50 sobre la liberación y la vida errante. En The Floating Opera (La ópera flotante, 1956) un hombre piensa en el suicidio. The End of the Road (El final del camino, 1958) relata una compleja aventura amorosa. Sus obras de los años 60 son más cómicas y menos realistas. The Sot-Weed Factor (El factor de la hierba loca, 1960) parodia el estilo picaresco del siglo XVIII, mientras que Giles Goat-Boy (1966) es una parodia del mundo, visto como una universidad.

Chimera (Quimera, 1972) replantea cuentos de la mitología griega y en Letters (Cartas, 1979) Barth mismo es uno de los personajes, tal como lo es Norman Mailer en The Armies of the Night (Los ejércitos de la noche). En Sabbatical: A Romance (Sabático: un romance, 1982), Barth usa el tema del espía de la ficción popular y cuenta la historia de una maestra universitaria y su esposo, un agente secreto retirado que se ha vuelto novelista. Sus novelas posteriores, The Tidewater Tales (Los cuentos de marea, 1987), The Last Voyage of Somebody the Sailor (El último viaje de Alguien el marino, 1991) y Once Upon a Time: A Floating Opera (Hubo una vez, la ópera flotante, 1994) revelan el “virtuosismo apasionado” de Barth (en sus propias palabras) para negociar el caótico mundo oceánico con los brillantes recursos del lenguaje.

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Norman Mailer (1923- )

Norman Mailer se convirtió en el novelista más famoso de las décadas de 1960 y 1970. Fue uno de los fundadores de The Village Voice, un semanario de la Ciudad de Nueva York crítico del sistema, y en sus páginas se publicitó a sí mismo y a sus opiniones políticas. Por su avidez de experiencias, su estilo vigoroso y su espectacular personalidad pública, este autor encaja en la tradición de Ernest Hemingway. Para tener un buen punto de vista sobre el asesinato del presidente John F. Kennedy, las protestas contra la Guerra de Vietnam, la liberación de los negros y el movimiento feminista, él construyó personajes actualizados, existencialistas y “machos” (Kate Millett describió a Mailer, en su libro Sexual Politics, como el típico machista). El irrefrenable Mailer se casó en seis ocasiones y contendió por el cargo de alcalde de Nueva York.

Él es el reverso de un escritor como Barth para quien el tema no es tan importante como la forma en que se maneja. A diferencia del invisible Thomas Pynchon, Mailer busca y exige atención constante.

Novelista, ensayista, político a veces, activista literario y actor ocasional, Mailer siempre está en escena. Desde sus ejercicios de “nuevo periodismo” como Miami and the Siege of Chicago (Miami y el sitio de Chicago, 1968), que es un análisis de las convenciones presidenciales de aquel año en Estados Unidos, y su convincente estudio de la ejecución de un asesino sentenciado, The Executioner’s Song (La canción del verdugo, 1979), Mailer ha optado por escribir novelas tan ambiciosas, aunque no perfectas, como Ancient Evenings (Veladas de antaño, 1983), ubicada en el antiguo Egipto, y Harlot’s Ghost (El fantasma de la prostituta, 1991), que gira en torno de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos.

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Philip Roth (1933- )

A semejanza de Norman Mailer, Philip Roth ha provocado controversias al extraer de su propia vida sus obras de ficción. La forma como él aborda los temas sexuales y su irónico análisis de la vida judía han atraído la atención de la gente y de la crítica, y han sido objeto de muchas críticas.

El primer libro de Roth, Goodbye, Columbus (Adiós, Colón, 1959), satirizó a los judíos provincianos de los suburbios. En su novela más conocida, el escandaloso éxito de librería Portnoy’s Complaint (La queja de Portnoy, 1969), un administrador de la ciudad de Nueva York divierte a su taciturno psicoanalista con historias subidas de tono de sus años de juventud.

Aun cuando The Great American Novel (La gran novela estadounidense, 1973) profundiza en la tradición del béisbol, la mayoría de las novelas de Roth son autobiográficas en forma ostensible e incluso desafiante. En My Life As a Man (Mi vida como hombre, 1974), un hombre sometido a las tensiones del divorcio se inventa un alter ego, Nathan Zuckerman, cuyas narraciones constituyen uno de los polos de la historia siendo el otro los diferentes tipos de reacciones que aquéllas provocan en los lectores. Zuckerman parece tomar el mando en una serie de novelas ulteriores. La más exitosa es tal vez la primera de ellas, The Ghost Writer (El negro, 1979), narrada por Zuckerman como un escritor joven a quien los judíos de más edad acusan de estar avivando el antisemitismo. En Zuckerman Bound (Zuckerman atado, 1985), una novela de este personaje lo ha vuelto rico, pero tristemente célebre. En The Counterlife (La contravida, 1986), la quinta novela de Zuckerman, las historias compiten entre sí cuando la supuesta vida de Nathan es comparada con otras vidas imaginables. En su libro de memorias, The Facts (Los hechos, 1988), la tuerca se aprieta un poco más; en ella Zuckerman critica el estilo narrativo del propio Roth.

Roth sigue oscilando en el límite entre los hechos y la ficción en Patrimony: A True Story (Patrimonio: Una historia verdadera, 1991), donde plasma sus recuerdos sobre la muerte de su padre. Entre sus novelas recientes figuran American Pastoral (Pastoril estadounidense, 1997), en la cual el radicalismo de una hija en los años 60 hiere a su padre, y The Human Stain (La mancha humana, 2000), acerca de un profesor cuya carrera se arruina a consecuencia de una mala interpretación lingüística de índole racial.

Roth es un profundo analista de los puntos fuertes y débiles de los judíos. Sus caracterizaciones están bien matizadas, sus protagonistas son complejos, individualizados y profundamente humanos. La serie de novelas autobiográficas de Roth sobre un escritor recuerda la reciente serie de John Updike sobre Bech y es con el magistral estilista Updike con quien Roth –que goza de la admiración general por su estilo ingenioso y lleno de recursos– es comparado más a menudo.

Algunos lectores consideran que Roth, a pesar de su brillantez e inteligencia, está demasiado absorto en sí mismo. Sin embargo, sus vigorosos logros a lo largo de casi 50 años le han ganado un sitio entre los novelistas estadounidenses más distinguidos.

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ESCRITORES DEL SUR DE ESTADOS UNIDOS

Los escritores sureños de la década de 1960, a semejanza de esa región que entonces todavía era agraria en buena parte, tendían a apegarse a las tradiciones consagradas por el tiempo. En aquella década de cambio radical aún estaban arraigados en el realismo y en una visión ética, aunque no religiosa. Los temas sureños recurrentes son la familia, la casa familiar, la historia, la tierra, la religión, la culpa, la identidad, la muerte y la búsqueda de un significado redentor en la vida. Como William Faulkner y Thomas Wolfe (Look Homeward, Angel [Mira hacia el hogar, Ángel, 1929]), que inspiraron el “renacimiento del sur” en literatura, muchos escritores de esa región eran académicos y refinados estilistas en los años 60 que respetaban la palabra escrita pues la consideraban un vínculo con tradiciones arraigadas en el mundo clásico.

Muchos han sido maestros influyentes. Caroline Gordon (1895-1981), nacida en Kentucky y casada con el poeta sureño Allen Tate, fue una respetada profesora de redacción. Sus novelas se desarrollan en su estado natal, Kentucky. Truman Capote nació en Nueva Orleans y pasó parte de su infancia en pequeñas ciudades de Louisiana y Alabama, el escenario de muchas de sus primeras obras en la elegante y decadente vena gótica del sur.

El profesor de redacción afro-estadounidense Ernest Gaines (1933- ), también nativo de Nueva Orleans, ubicó muchas de sus conmovedoras y reflexivas obras en las tierras rurales pantanosas de Louisiana, habitadas en gran parte por negros. Tal vez su novela más conocida sea The Autobiography of Miss Jane Pittman (La autobiografía de la Srta. Jane Pittman, 1971), donde reflexiona sobre el paso del tiempo desde el final de la Guerra Civil en 1865 hasta 1960. Más preocupado por problemas humanos que por el color de la piel, Gaines maneja con sutileza las relaciones raciales.

Reynolds Price (1933- ), con una larga carrera como catedrático de la Universidad Duke, nació en Carolina del Norte, región donde se desarrollan muchas de sus obras, como A Long and Happy Life (Una vida larga y feliz, 1961). Como William Faulkner y Robert Penn Warren, él puebla su territorio sureño con familias estrechamente relacionadas entre sí por sus raíces y reflexiona sobre el transcurso del tiempo y el imperativo de expiar malas acciones del pasado. Su estilo meditativo y poético recuerda la tradición literaria clásica del viejo Sur. Víctima de parálisis parcial a causa del cáncer, Price exploró el sufrimiento físico en The Promise of Rest (La promesa de descanso, 1995), donde un padre atiende a su hijo que muere víctima del SIDA. Su muy apreciada novela Kate Vaiden (1986) revela su capacidad para evocar la vida de una mujer.

Walker Percy (1916-1990), quien residía en Louisiana, fue elevado a la categoría de miembro de la aristocracia sureña. Sus muy amenas novelas –cómicas, líricas, moralizantes y satíricas en forma sucesiva– denotan su conciencia de las clases sociales y su conversión al catolicismo. Su mejor novela es la primera, The Moviegoer (El cinéfilo, 1961), en la que narra la historia de un joven corredor de bolsa de Nueva Orleans, encantador pero sin rumbo. En ella acusa la influencia del existencialismo francés trasplantado al floreciente y con frecuencia demasiado desenvuelto nuevo Sur que surgió después de la Segunda Guerra Mundial.

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LAS DÉCADAS DE 1970 Y 1980: CONSOLIDACIÓN

A mediados de la década de 1970 ya había empezado una época de consolidación. El conflicto de Vietnam había terminado, seguido poco después del reconocimiento de la República Popular de China por Estados Unidos y la celebración del bicentenario de este país. Llegaron pronto los años 80 –la “década del yo” según la expresión de Tom Wolfe– en la cual los individuos tendieron a ocuparse más de sus preocupaciones personales que de los problemas sociales más amplios.

En literatura persistían las antiguas corrientes, pero la fuerza que impulsaba la experimentación pura se redujo. Nuevos novelistas como John Gardner, John Irving (The World According to Garp [El mundo según Garp, 1978]), Paul Theroux (The Mosquito Coast [La costa del mosquito, 1981]), William Kennedy (Ironweed [Ambrosía, 1983]) y Alice Walker (The Color Purple [El color púrpura, 1982]) irrumpieron con novelas estilísticamente brillantes que retrataban dramas humanos conmovedores. Renació el interés por el lugar de la acción, los personajes y los temas asociados al realismo, junto con un renovado interés por la historia, como se advierte en las obras de E.L. Doctorow.

El realismo, abandonado por los escritores experimentales de los años sesenta, también hizo su retorno, muchas veces mezclado con audaces elementos originales: una estructura osada en la cual se presenta una novela dentro de otra novela, como en October Light (Luz de octubre) de John Gardner, o el dialecto estadounidense negro como en The Color Purple de Alice Walker. La literatura de minorías empezó a florecer. El drama pasó del realismo a técnicas más cinéticas y cinematográficas. Sin embargo, al mismo tiempo, la “década del yo” se reflejó en nuevos talentos tan desenfadados como Jay McInerney (Bright Lights, Big City [Luces brillantes, ciudad brillante, 1984]), Bret Easton Ellis (Less Than Zero, [Menos que cero, 1985]) y Tama Janowitz (Slaves of New York [Esclavos de Nueva York, 1986]).

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E.L. Doctorow (1931- )

Las novelas de E.L. Doctorow muestran la transición de la metaficción a una sensibilidad nueva y más humana. Su novela aclamada por la crítica acerca del elevado costo humano de la Guerra Fría, The Book of Daniel (El libro de Daniel, 1971), se basa en la ejecución de Julius y Ethel Rosenberg bajo cargos de espionaje. En ella, la voz narrativa es la del hijo de los ejecutados. Robert Coover trata el mismo tema en The Public Burning, pero el libro de Doctorow transmite más calidez y emoción.

Ragtime (1975) de Doctorow es un rico y caleidoscópico montaje de Estados Unidos a partir de 1906. Como lo hizo John Dos Pasos varias décadas antes en su trilogía U.S.A., Doctorow muestra personajes reales y ficticios para captar el sabor y la complejidad de aquella época. Doctorow continúa su historia novelada de este país en Loon Lake (Lago Somorgujo, 1979), que transcurre en la década de 1930 y trata de un despiadado capitalista que domina y destruye a personas idealistas.

Las novelas posteriores de Doctorow son la obra autobiográfica World’s Fair (Feria Mundial, 1985), acerca de un niño de ocho años que crece durante la Depresión de los años 30; Billy Bathgate (1989) sobre Dutch Schultz, un gangster auténtico de Nueva York; y The Waterworks (La planta purificadora de agua, 1994), que se desarrolla en Nueva York en la década de 1870. City of God (La ciudad de Dios, 2000) –cuyo título es una alusión a San Agustín– se ubica de nuevo en Nueva York en el presente. La conciencia de un clérigo cristiano entreteje la pobreza, la delincuencia y la soledad generalizadas de la ciudad, con historias de personas cuyas vidas tocan la suya. El libro sugiere la persistente convicción de Doctorow según el cual escribir es una forma de testimonio y un camino para la supervivencia humana.

Las técnicas de Docotorow son eclécticas. La exuberancia estilística y la inventiva formal lo vinculan con escritores de metaficción como Thomas Pynchon y John Barth, pero sus novelas están siempre arraigadas en el realismo y la historia. Su inclusión de personajes y hechos reales lo relaciona con el Nuevo Periodismo de los años 60 y con Normal Mailer, Truman Capote y Tom Wolfe, mientras que su empleo de la memoria novelada, como en World’s Fair, mira hacia adelante a autores como Maxine Hong Kingston y el florecimiento de las memorias en la década de 1990.

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William Styron (1925-2006)

En la región de marisma de Virginia, el sureño William Styron escribe novelas ambiciosas en las que los personajes son colocados en lugares y épocas que ponen a prueba los límites de su humanidad. Entre sus primeras obras figura la aclamada Lie Down in Darkness (Yace en la oscuridad, 1951) que comienza con el suicidio de una bella mujer sureña –quien se lanza de lo alto de un rascacielos de Nueva York– y retrocede en el tiempo para explorar las fuerzas oscuras que bullían dentro de su familia y la llevaron a la muerte.

La forma en que Faulkner abordaba los temas, incluso los oscuros relatos góticos del sur, las escenas retrospectivas y los monólogos basados en la corriente de la conciencia, llevaron a Styron a una fama que se convirtió en controversia cuando publicó su obra ganadora del Premio Pulitzer, The Confessions of Nat Turner (Las confesiones de Nat Turner, 1967). En esa novela recrea el levantamiento más violento de esclavos en la historia de Estados Unidos, visto a través de los ojos de su líder. El libro fue publicado en el apogeo del movimiento del “poder negro” y, como es lógico, la descripción de Nat Turner suscitó acres críticas de muchos observadores afro-estadounidenses, aunque hubo también algunos que defendieron a Styron.

La fascinación de Styron por los actos humanos individuales frente al telón de fondo de la injusticia racial en general continúa en Sophie’s Choice (La decisión de Sofía, 1979), otro tour de force sobre la tragedia de una encantadora mujer, ese tema que Edgar Allan Poe, el espíritu tutelar de los escritores sureños, consideraba el más conmovedor de todos los temas posibles. En esa novela, una hermosa mujer polaca sobreviviente de Auschwitz es vencida por el recuerdo de su sufrimiento, el cual llegó al clímax en el momento en que tuvo que elegir cuál de sus hijos habría de vivir y cuál moriría. El libro establece complejos paralelismos entre el racismo del sur del país y el holocausto.

En fecha más reciente Styron, como muchos otros escritores, ha optado por escribir en forma de memorias. El breve relato de su depresión casi suicida, Darkness Visible: A Memoir of Madness (Tinieblas visibles: memorias de la locura, 1990), recuerda la terrible resaca que sus infortunados personajes deben haber sentido. En la ficción autobiográfica de A Tidewater Morning (Una mañana de marisma, 1993), la deslumbrante y opresivamente cálida costa de Virginia donde él creció refleja y amplía los cambios que ocurren en el estado de conciencia del narrador.

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John Gardner (1933-1982)

John Gardner, surgido del ambiente rural del estado de Nueva York, fue el portavoz más importante de los valores éticos en la literatura hasta el día de su muerte en un accidente de motocicleta. Fue profesor de letras inglesas y se especializó en el periodo medieval; en su novela más popular, Grendel (1971), replantea el Beowulf de la antigua épica inglesa desde el punto de vista existencialista del monstruo. Esta novela corta, vívida y a menudo cómica, es una sutil argumentación contra el existencialismo que llena a su protagonista de desesperación autodestructiva y escepticismo.

Novelista prolífico y popular, Gardner usó un enfoque realista y lo combinó con técnicas innovadoras —como el flashback (salto narrativo al pasado), la trama dentro de otra trama, la recreación de mitos y las historias contrastantes— para extraer la verdad de una situación humana. Su fuerza radica en la caracterización (sobre todo en sus comprensivos retratos de gente ordinaria) y en su colorido estilo. Algunas de sus principales obras son: The Resurrection (La resurrección, 1966), The Sunlight Dialogues (Los diálogos a la luz del sol, 1972), Nickel Mountain (La montaña de níquel, 1973), October Light (Luz de octubre, 1976) y Mickelsson’s Ghosts (Los fantasmas de Mickelsson, 1982).

Los patrones de la ficción de Gardner sugieren el poder curativo de la camaradería, el deber y las obligaciones familiares; en ese sentido, él fue un autor muy tradicional y conservador. Se empeñó en demostrar que ciertos actos y valores conducen a una vida plena. Su libro On Moral Fiction (Sobre la ficción moral, 1978) es una exhortación a escribir novelas que encarnen valores éticos en lugar de deslumbrar al lector con huecas innovaciones técnicas. El libro causó furor, en gran parte porque Gardner criticó con dureza a importantes autores vivos —sobre todo a los que escriben metaficción— porque no transmiten inquietudes éticas. Gardner preconizaba un tipo de ficción cálida, humana, a la postre más realista y socialmente comprometida, como las de Joyce Carol Oates y Tony Morrison.

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Joyce Carol Oates (1938- )

Joyce Carol Oates es la novelista seria más prolífica de las últimas décadas pues ha publicado novelas, cuentos cortos, poesía, textos de no ficción, dramas, estudios críticos y ensayos. Aplica lo que ella misma ha denominado “realismo psicológico” en una gama panorámica de temas y formas.

Oats es la autora de una trilogía gótica constituida por Bellefleur (1980), A Bloodsmoor Romance (Un romance de Bloodsmoor, 1982) y Mysteries of Winterthurn (Misterios de Winterthurn, 1984); un libro no de ficción, On Boxing (Sobre el boxeo, 1987); y un estudio acerca de Marilyn Monroe (Blonde [Rubia], 2000). Sus tramas son oscuras y a menudo giran en torno de la violencia que, según lo ha descubierto la autora, está hondamente arraigada en el psiquismo estadounidense.

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Toni Morrison (1931- )

La novelista afro-estadounidense Toni Morrison nació en Ohio, en una familia con inclinaciones espirituales. Estudió en la Universidad Howard de Washington, D.C. y ha sido directora de una de las casas editoriales más importantes de Washington y profesora distinguida en varias universidades.

La rica trama de sus obras de ficción le ha ganado a Morrison aclamación internacional. En convincentes novelas de amplio aliento examina la compleja identidad de los negros desde una óptica universal. En una de sus primeras obras, The Bluest Eye (El ojo más azul, 1970), una muchacha negra con fuerza de voluntad cuenta la historia de Pecola Breedlove, una joven que enloquece bajo el maltrato de un padre cruel. Pecola alucina que sus ojos oscuros se han vuelto azules por arte de magia y que eso la hará ser digna de amor. Morrison ha dicho que en esta novela creó su propio sentido de identidad como escritora: “Yo era Pecola, Claudia y todos los demás”.

En Sula (1973), Morrison describe la firme amistad de dos mujeres y presenta a las afro-estadounidenses como personas únicas y plenamente individuales, no como estereotipos. Su obra Song of Solomon (El cantar de Salomón, 1977) ha ganado varios premios. En ella relata la historia de un negro, Milkman Dead, y sus complejas relaciones con su familia y su comunidad. En Tar Baby (El niño de brea, 1981) Morrison aborda las relaciones entre negros y blancos. Beloved (Amada, 1987) es la dolorosa historia de una mujer que mata a sus hijos para evitar que vivan como esclavos. La autora usa las técnicas oníricas del realismo mágico para describir una figura misteriosa, Amada, que regresa de la tumba para vivir con la madre que la degolló.

Jazz (1992), se desarrolla en el Harlem en la década de 1920 y es una historia de amor y homicidio; en Paradise (Paraíso, 1998), los varones de la población totalmente negra de Ruby, una pequeña ciudad de Oklahoma, asesinan a residentes de un asentamiento vecino integrado sólo por mujeres. Morrison muestra que la exclusión, ya sea por motivos de sexo o de raza, por muy atractiva que pudiera parecer, al final no conduce al paraíso sino a un infierno fabricado por el hombre.

En su accesible libro de no ficción Playing in the Dark: Whiteness and the Literary Imagination (Juego en la oscuridad: La blancura y la imaginación literaria, 1992), Morrison percibe una corriente definitoria de conciencia racial en la literatura estadounidense. Ella ha dicho que sus novelas, que son obras de arte consumadas, tienen un contenido político: “No me interesa darme el gusto de solazarme con el ejercicio personal de mi imaginación... Sí, el trabajo debe ser político”. Morrison ganó el Premio Nobel de Literatura en 1993.

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Alice Walker (1944- )

Hija de una familia de aparceros de la zona rural de Georgia, la afro-estadounidense Alice Walker se tituló por la Escuela Superior Sarah Lawrence y uno de sus maestros fue la poeta políticamente comprometida Muriel Rukeyser. Otras influencias perceptibles en su trabajo han sido Flannery O’Connor y Zora Neale Hurston.

Escritora “mujerista”, como ella misma se define, Walker está vinculada con el feminismo desde hace largo tiempo y relata la vida de los negros desde el punto de vista femenino. Como Toni Morrison, Jamaica Kincaid, la finada Toni Cade Bambara y otras excelentes novelistas negras contemporáneas, Walker emplea un realismo exaltado y lírico para exponer los sueños y fracasos de personajes verosímiles y accesibles. Su obra subraya la búsqueda de dignidad en la vida humana. De buen estilo, como se aprecia sobre todo en su novela epistolar y dialectal The Color Purple, su intención es educar. En esto se asemeja al novelista estadounidense negro Ishmael Reed, cuyas sátiras denuncian problemas sociales y cuestiones raciales.

The Color Purple de Walker es la historia del amor de dos hermanas negras pobres que sobrevive a varios años de separación, entrelazada con el relato simultáneo de la hermana tímida, fea e ignorante que descubre su propia fuerza interior con el apoyo de una amiga. El tema de la ayuda mutua entre las mujeres nos recuerda la autobiografía de Maya Angelou, I Know Why the Caged Bird Sings, que exalta el nexo entre madre e hija, y la obra de feministas blancas como Adrienne Rich. En The Color Purple, los hombres son básicamente ignorantes de las necesidades y la realidad de las mujeres.

Aunque muchos críticos consideran que la obra de Walker es demasiado didáctica o ideológica, un numeroso público lector de carácter general aprecia sus audaces exploraciones de la feminidad afro-estadounidense. Sus novelas arrojan luz sobre añejos problemas como el cruel legado de la aparcería (The Third Life of Grange Copeland [La tercera vida de Grange Copeland], 1970) y la circuncisión femenina (Possessing the Secret Joy [La posesión del goce secreto], 1992).

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EL ASCENSO DE LA FICCIÓN MULTIÉTNICA

Desde los abolicionistas y los escritores afro-estadounidenses de narrativa sobre esclavos del siglo XIX, los primeros que abordaron los prejuicios étnicos y las penurias de los menos favorecidos fueron autores judío-estadounidenses como Saul Bellow, Bernard Malamud, Isaac Bashevis Singer, Arthur Miller, Philip Roth y Norman Mailer. Ellos exploraron nuevas formas de proyectar una conciencia que era a la vez estadounidense y específica de una subcultura. Su labor a este respecto consistió en abrir la puerta para el florecimiento de la literatura multiétnica en los decenios siguientes.

Al final de la década de 1980 y a principios de la siguiente, la literatura de minorías se convirtió en un elemento importante del panorama literario de Estados Unidos. Esto es válido tanto en el género teatral como en la prosa. El finado August Wilson (1945-2005) escribió un aclamado ciclo de dramas sobre la experiencia de los negros en el siglo XX, el cual tiene un sitio junto a la obra de los novelistas Alice Walker, John Edgar Wideman y Toni Morrison. Académicos como Lawrence Levine (The Opening of the American Mind: Canons, Culture and History [La apertura de la mente estadounidense: Cánones, cultura e historia], 1996) y Ronald Takaki (A Different Mirror: A History of Multicultural America [Un espejo diferente: Historia de la Norteamérica multicultural], 1993) aportan un contexto invaluable para entender la literatura multiétnica y sus significados.

También los estadounidenses de origen asiático han ocupado su lugar en la escena literaria. Maxine Hong Kingston, autora de The Woman Warrior (La mujer guerrera, 1976), conquistó un espacio para sus colegas estadounidenses de ascendencia asiática como Amy Tan (1952- ), quien ha cautivado a los lectores con sus luminosas novelas de la vida china trasladada a este país después de la Segunda Guerra Mundial (The Joy Luck Club [El alegre club de la suerte], 1989 y The Kitchen God’s Wife [La esposa del dios de la cocina], 1991). David Henry Hwang (1957- ), nacido en California e hijo de inmigrantes chinos, ha dejado su huella en el teatro con obras como F.O.B. (1981) y M. Butterfly (1986).

Un grupo relativamente nuevo en este horizonte literario fue el de los escritores latinoamericanos, entre ellos el novelista ganador del Premio Pulitzer Oscar Hijuelos, nacido en Cuba y autor de The Mambo Kings Play Songs of Love (Los reyes del mambo tocan canciones de amor, 1989). Entre los principales escritores estadounidenses de origen mexicano figuran Sandra Cisneros (Women Hollering Creek and Other Stories [El arroyo vociferante de las mujeres y otros relatos], 1991) y Rudolfo Anaya, autor de la poética novela Bless Me, Ultima (Bendíceme, Última, 1972).

La ficción de los norteamericanos nativos floreció. Lo más frecuente era que los autores evocaran la pérdida de su vida tradicional basada en la naturaleza, sus extenuantes intentos de adaptarse a la vida moderna y su lucha contra la pobreza, el desempleo y el alcoholismo. En su obra ganadora del Premio Pulitzer, House Made of Dawn (Casa hecha de amanecer, 1968) y en la poética The Way to Rainy Mountain (El camino a la montaña de lluvia, 1969), N. Scott Momaday (1934- ) evoca la belleza y el desaliento de la vida de la tribu Kiowa. Mestiza descendiente de indígenas pueblos, Leslie Marmon Silko escribió la novela Ceremony (Ceremonia, 1977) que fue muy estimada por la crítica y atrajo a muchos lectores de tipo general. A semejanza de los textos de Momaday, ésta es una “novela de cánticos” cuya estructura se basa en rituales de sanación de los norteamericanos nativos.

La lucha que los norteamericanos nativos han tenido que librar fue descrita por el poeta y novelista blackfoot James Welch (1940-2003) en sus concisas novelas casi sin tacha, Winter in the Blood (Invierno en la sangre, 1974), The Death of Jim Loney (La muerte de Jim Loney, 1979), Fools Crow (1986) y The Indian Lawyer (El abogado indígena, 1990). Louise Erdrich, parcialmente chippewa, ha escrito una vigorosa serie de novelas que comienza con Love Medicine (Medicina de amor, 1984), donde capta la complicada existencia de familias disfuncionales en las reservas indígenas, con una conmovedora mezcla de estoicismo y humor.

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LA DRAMATURGIA EN ESTADOS UNIDOS

Después de la Primera Guerra Mundial, las populares y lucrativas revistas musicales predominaron cada día más en la escena teatral de Broadway. El teatro serio se retiró a salas más pequeñas y menos costosas “fuera de Broadway” o incluso fuera de la ciudad de Nueva York.

Esta situación se repitió después de la Segunda Guerra Mundial. El teatro había languidecido en Estados Unidos durante los años 50, restringido por la Guerra Fría y el macartismo. La energía de los años 60 lo resucitó. El movimiento fuera-fuera de Broadway constituyó una innovadora opción alternativa frente al teatro popular comercializado.

Después de 1960 muchos de los principales dramaturgos produjeron sus obras en sitios pequeños. Liberados de la necesidad de ganar dinero suficiente para pagar enormes teatros, hallaron nuevas fuentes de inspiración en el existencialismo europeo y en el así llamado Teatro del Absurdo, representado por los dramaturgos europeos Samuel Beckett, Jean Genet y Eugene Ionesco, y también por Harold Pinter. Los mejores dramaturgos se mostraron innovadores e incluso surrealistas, rechazando el teatro realista para criticar los superficiales convencionalismos sociales.

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Edward Albee (1928- )

El dramaturgo más influyente al principio de la década de 1960 fue Edward Albee, el hijo adoptivo de una familia acomodada que poseía teatros de vodevil y cultivaba la amistad de varios actores. Albee ayudó a producir obras de teatro del absurdo europeas e incorporó nuevas corrientes de ese continente a la dramaturgia estadounidense. En The American Dream (El sueño americano, 1960), los personajes acartonados de mamita, papito y abuelita recitan una serie de lugares comunes para caricaturizar a una familia convencional y sin amor.

La pérdida de identidad y las consecuentes luchas por el poder para llenar el vacío interior impulsaron las obras de Albee, como Who’s Afraid of Virginia Woolf (Quién teme a Virginia Woolf, 1962). En este controvertido drama, llevado al cine con las estrellas Elizabeth Taylor y Richard Burton, la fantasía compartida por ambos miembros de un matrimonio desdichado –que tienen un hijo y que sus vidas tienen significado– es denunciada con violencia como una mentira.

Albee ha seguido produciendo por varias décadas obras destacadas, entre ellas Tiny Alice (La diminuta Alice, 1964); A Delicate Balance (Un frágil equilibrio, 1966); Seascape (Paisaje marino, 1975); Marriage Play (Juego matrimonial, 1987); y Three Tall Women (Tres mujeres altas, 1991), en las que sigue la historia del mismo personaje principal, muy parecido a la dominante madre adoptiva de Albee, a lo largo de tres etapas de su vida.

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Amiri Baraka (1934- )

El poeta Amiri Baraka, conocido por su poesía vivaz, orientada hacia el habla común y afín a las improvisaciones del jazz, decidió hacerse dramaturgo en la década de 1960. Siempre en busca de sí mismo, Baraka ha cambiado varias veces su nombre en sus intentos de definir su identidad como la de un estadounidense negro. En sus primeros años exploró diversos senderos de la vida, desertó de la Universidad Howard y fue dado de baja con deshonor de la Fuerza Aérea de Estados Unidos por supuestos nexos con el comunismo. En esos años afloró su verdadera vocación de escritor.

En los años 60 Baraka vivió en el Greenwich Village de la ciudad de Nueva York, donde conoció a muchos artistas y escritores, entre ellos a Frank O’Hara y Allen Ginsberg.

Ya en 1965 Baraka había puesto en marcha el Teatro de Repertorio de Artes Negras en Harlem, la sección afro-estadounidense de la ciudad de Nueva York. Él retrató los puntos de vista nacionalistas de los negros acerca del racismo, en obras perturbadoras como Dutchman (El holandés, 1964), en la que una mujer blanca coquetea con un joven negro y a la postre lo mata en el metro de la ciudad de Nueva York. La primera mitad del drama es realista y chispeante, con diálogos ingeniosos y caracterizaciones sutiles. El espeluznante final arriesga el melodrama para dramatizar la incomprensión racial y la victimización del protagonista negro varón.

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Sam Shepard (1943- )

El actor y dramaturgo Sam Shepard pasó su infancia trasladándose con su familia de una a otra de las bases del ejército a las que era asignado su padre, quien fue piloto en la Segunda Guerra Mundial. Vivió su adolescencia en una finca ganadera en la zona desértica del este de Los Ángeles, California. En la escuela secundaria, Shepard se solazaba leyendo a los poetas beat; aprendió a tocar batería de jazz y más tarde se incorporó a una banda de rock. Produjo sus primeras obras teatrales, Cowboys y The Rock Garden (El jardín de rocas) en 1964. Esos trabajos prefiguran sus obras maduras, con sus motivos alusivos al Oeste y el tema de la competencia masculina.

Entre las casi 50 obras de Shepard para el teatro y el cine, las más estimadas son tres dramas relacionados entre sí en los que evoca el amor y la violencia en el seno familiar: Curse of the Starving Class (La maldición de la clase hambrienta, 1976), Buried Child (Niño sepultado, 1978) y True West (El verdadero Oeste, 1980), su pieza más conocida. En True West, dos hermanos de mediana edad, un culto guionista y un ladrón inestable, compiten por escribir un drama del Oeste apegado a la vida real para un rico productor de cine urbano. Pensando cada uno que necesita lo que tiene el otro –éxito, libertad– los dos hermanos intercambian sus lugares en un ambiente de violencia creciente exacerbada por el alcohol. La obra refleja la preocupación de Shepard por la pérdida de libertad, autenticidad y autonomía en la vida estadounidense. En ella dramatiza la frontera que se esfuma (el hermano vagabundo) y la imaginación nacional (el escritor), seducidos por el dinero, los medios de comunicación y las fuerzas del comercio, personificados por el productor.

En su proceso creativo, Shepard trata de recrear una zona de libertad permitiendo que sus personajes actúen de modo impredecible, espontáneo y a veces ilógico. El ejemplo más famoso de esto se aprecia en True West. En un gesto que intenta sugerir la libertad sin ley, el angustiado escritor roba un montón de tostadoras eléctricas. La escena es totalmente irreal pero, por extraño que parezca, resulta creíble en el nivel emocional y funciona como comedia, teatro del absurdo e ironía.

Shepard deja que sus personajes guíen la obra, en lugar de empezar con un argumento previamente planeado, por lo cual sus obras son frescas y se asemejan a la vida. Su impronta surrealista y su experimentalismo lo vinculan con Edward Albee, pero sus obras son más desenfadadas y divertidas, y sus personajes tienen un perfil más realista: transmiten la conciencia de una Costa Oeste audaz y aportan comentarios sobre Estados Unidos, lo cual es perceptible por la forma en que el autor usa los motivos del paisaje y ciertos escenarios y contextos específicos.

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David Mamet (1947- )

Un autor de igual importancia es David Mamet, quien creció en Chicago y muestra en sus escritos la influencia del método de actuación de Stanislavsky que le reveló de qué manera “el lenguaje que usamos... determina nuestro comportamiento, no a la inversa”. Su énfasis en el lenguaje, pero no como un instrumento de comunicación sino como un arma, una evasión y una manipulación de la realidad, dota a Mamet de una sensibilidad contemporánea postmoderna.

Entre los impresionantes dramas de Mamet figuran American Buffalo (Búfalo norteamericano, 1975), una obra en dos actos cuyo lenguaje es cada vez más violento y en la que presenta un drogadicto, una tienda de drogas y un intento de robo; y Speed-the-Plow (Aceleren la labranza, 1987). El aclamado drama Glengarry Glen Ross (1982), incluido a menudo en antologías y en el cual presenta a un vendedor de bienes raíces, fue llevado al cine en un filme notable de 1992 con un elenco multiestelar. Este drama, como casi toda su obra, revela el intenso interés de Mamet por algunos de los problemas no resueltos del país. Aquí, como en una actualización de Death of a Salesman de Arthur Miller, se percibe la necesidad de recobrar la dignidad y la seguridad en el empleo, sobre todo para los trabajadores que envejecen; la competencia entre las viejas y las nuevas generaciones en el ámbito laboral; el intenso afán de lucro a expensas del bienestar de los empleados y, envolviendo todo lo demás, la atmósfera corrosiva de competencia llevada al extremo del abuso.

En Oleanna (1991), Mamet hace una disección eficaz del acoso sexual en un entorno universitario. En The Cryptogram (El criptograma, 1994) imagina la terrorífica visión que tiene un niño de la vida de su familia. Algunas de sus obras recientes son The Old Neighborhood (El viejo barrio, 1991) y Boston Marriage (Matrimonio de Boston, 1999).

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David Rabe (1940- )

Otro dramaturgo notable es David Rabe, un veterano de Vietnam que fue de los primeros en explorar el trauma y la violencia de la guerra en The Basic Training of Pavlo Hummel (El entrenamiento básico de Pavlo Hummel, 1971) y Sticks and Bones (Palos y huesos, 1969). Otras obras ulteriores son The Orphan (El huérfano, 1973), basado en la Orestiada de Esquilo; In the Boom Boom Room (En el cuarto del bum bum, 1973), acerca del rapto de una bailarina; y Hurlyburly (1984) y Those the River Keeps (A los que guarda el río, 1990), ambos sobre la desilusión en Hollywood. Algunas obras recientes de Rabe son The Crossing Guard (El guardia del crucero, 1994) y Corners (Esquinas, 1998) sobre el concepto del honor en la mafia.

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August Wilson (1945-2005)

El distinguido dramaturgo afroestadounidense August Wilson, cuyo nombre original era Frederick August Kittel, fue hijo de un inmigrante alemán que nunca se ocupó de la familia. Expuesto a la pobreza y el racismo, Wilson adoptó en su adolescencia el sobrenombre de su madre afro-estadounidense. Influido por el movimiento del arte negro de fines de los años 60, Wilson fue uno de los fundadores del Black Horizons Theater en Pittsburgh.

Los dramas de Wilson están organizados por décadas y en ellos se explora la experiencia afro-estadounidense. Ma Rainey’s Black Bottom (El fondo negro de Mamá Rainey, 1984), se desarrolla en Chicago en 1927 y es un retrato de la famosa cantante de blues. Su aclamada obra Fences (Vallas, 1985), ubicada en la década de 1950, dramatiza el conflicto entre un padre y un hijo, y toca temas tan estadounidenses como el béisbol y el sueño de éxito norteamericano. Joe Turner’s Come and Gone (Arribo y partida de Joe Turner, 1986) se refiere a los residentes de una casa de huéspedes en 1911. The Piano Lesson (La lección de piano, 1987) se desarrolla en la década de 1930 y cristaliza la dinámica de una familia, tomando como centro focal un piano que es una reliquia de familia. Two Trains Running (Dos trenes en marcha, 1990) tiene lugar en un café en los años 60, mientras que Seven Guitars (Siete guitarras, 1995) explora la década de 1940.
 

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