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La planificación de un evento interno Una oficina de prensa del gobierno está llamada a lidiar con eventos públicos de muchos tipos. Hay “eventos de los medios” –a los que se invita a la prensa– y hay otros a los cuales la prensa concurre algunas veces y otras no. El portavoz de prensa debe ser capaz de administrar la participación en cualquier evento, de los medios o no, ya sea que él mismo lo haya organizado o que sólo asista como invitado de otra persona. Piense en esos eventos como funciones de teatro o de ballet. Todo debe estar planeado y previsto, y todo tiene que estar relacionado con el tema general del drama o el ballet. Cada detalle y el papel de cada persona están bien planeados. Debe haber un director –extraído del personal de usted– en el lugar, a cargo de velar por que todo resulte tal como fue planeado. La planificación de un evento interno Es necesario realizar una cuidadosa planificación de todos los eventos en los que participa un portavoz de prensa, pero lo es aún más en actos tales como la visita de un jefe de estado o la reunión de varios ministros del exterior.
En Estados Unidos se acepta la teoría general de que se requieren entre 5 y 10 horas de planificación por cada hora que vaya a durar el evento. ![]() La planificación de un evento externo Aun cuando se trate de un evento organizado por otra persona, al cual su funcionario de gobierno ha sido invitado como orador, revise todos los pormenores de la participación de éste, incluso el texto de la invitación y los materiales de prensa en los que su jefe sea mencionado. Envíe siempre a un miembro de su personal al lugar, antes que comience el evento. Así, su enviado podrá intervenir en favor de usted, se enterará de si hay cambios al programa y avisará a su funcionario. Sin esa persona, usted no tendría control alguno sobre la participación del funcionario. Un aspecto importante de la planificación de un evento externo consiste en evaluar la invitación. Considere este caso: un funcionario de gobierno viajó varias horas para pronunciar un discurso ante un auditorio de partidarios suyos, según el texto de la invitación. Sin embargo, en cuanto llegó al lugar vio que estaba en un foro lleno de opositores con los cuales se esperaba que sostuviera un debate, frente a una audiencia no amistosa. Ningún miembro del personal había verificado con anterioridad la situación, por lo cual nadie estaba enterado de que el evento se había desviado del carácter descrito en la invitación, la cual se hizo en forma verbal. Para evitar sorpresas, muchos políticos piden que todas las invitaciones se les hagan por escrito. Así saben con exactitud lo que se espera de ellos y pueden negociar su participación de acuerdo con ese escrito. Muchos de ellos responden también por escrito y explican en qué consistirá su intervención. Cuando se hace una invitación por teléfono, el portavoz o programador de prensa puede decir: “Aquí tenemos la política de que las invitaciones se deben hacer por escrito. Envíe por favor una carta, un fax o un mensaje de correo electrónico con su invitación y los siguientes datos:”
En seguida, puede revisar la invitación escrita, decir lo que le agrada y lo que no le agrada en ella, y negociar cambios a partir de su texto. Además, usted puede responder por escrito, indicando lo que desea aceptar y en qué consistirá su participación.
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