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QUÉ HACE UNA OFICINA DE PRENSA
Lo que una oficina de prensa es y lo que no es “Un gobierno popular que no tenga información sobre el pueblo o los medios para adquirirla no es más que el prólogo de una farsa o una tragedia, o tal vez de ambas”, dijo el cuarto presidente de Estados Unidos, James Madison, en 1822. “Dejad que el pueblo conozca los hechos, y el país estará seguro”, dijo Abraham Lincoln, el 16º presidente de Estados Unidos, en 1864. Esos presidentes estadounidenses hablaron de cómo funciona una democracia. Sus palabras aún son válidas hoy. Para que el pueblo ejerza el poder, debe ser capaz de tomar decisiones basadas en el conocimiento de los hechos y emitir juicios independientes. Esto sólo es posible si cuenta con información factual creíble. Eso es lo que recibe de una prensa libre. Esta última hace el papel de guardián de los ciudadanos frente al gobierno. Los medios informan al público de las actividades del gobierno y provocan el debate. Comprometen a los funcionarios públicos con las normas más elevadas e informan si el gobierno sigue contando o no con la confianza del público. La idea de que el gobierno debe rendir cuentas al pueblo y que los individuos que trabajan en el gobierno son servidores públicos, se remonta a la Guerra de Independencia de Estados Unidos en el siglo XVIII. Pero servir al pueblo es una empresa doble. En una democracia, servir al pueblo es la tarea tanto de la prensa como de los funcionarios del gobierno. Como dijo el presidente de los EE.UU. John F. Kennedy: “El flujo de ideas, la capacidad de tomar decisiones bien informadas, la opción de criticar, es decir, todos los supuestos en los que se basa la democracia política, dependen en gran parte de las comunicaciones”. ![]() Lo que una oficina de prensa es y lo que no es “Una oficina de asuntos públicos del gobierno es esencial para todo el sistema de comunicación con la población”, dice Sheila Tate, quien fue secretaria de prensa de la primera dama de la nación, Nancy Reagan, a principios de los años 80 y del vicepresidente George Bush en su exitosa campaña presidencial de 1988. A juicio de Tate: “La operación de prensa del gobierno es el conducto diario por el cual la prensa se informa acerca de lo que hace el gobierno”. Explicar cuál es el impacto de los programas y políticas del gobierno en los ciudadanos es la labor principal de una oficina de prensa del gobierno. Este esfuerzo de información pública transmite las inquietudes y los planes de los funcionarios del gobierno a todo el público y ayuda a que éste comprenda cómo podrían afectar su vida las diversas cuestiones. “Los gobiernos tienen tanta información, que necesitan una forma eficaz de distribuirla a sus ciudadanos: allí es donde interviene el vocero o portavoz de gobierno”, explica Mike McCurry, ex secretario de prensa del presidente Bill Clinton. “El portavoz es como un reportero que trabaja dentro del gobierno, recopilando información para el público". Así pues, los funcionarios de prensa del gobierno desempeñan dos papeles. En su trato con los medios, son defensores de la posición del gobierno y explican los méritos de la acción oficial. Ellos rectifican la información errónea y tratan de mejorar la interpretación y el entendimiento de la información en curso. También son abogados de los medios frente al gobierno y transmiten a éste las necesidades de los reporteros, como cuando éstos desean hacer un reportaje de noticias o abordar un tema que los funcionarios del gobierno pueden estar dispuestos a discutir o no. En cierto sentido, muchas veces los portavoces hacen la labor de reporteros, pues recaban información para la prensa y traducen para los medios lo que los expertos del gobierno tienen que decir. “El trabajo del secretario de prensa consiste en presentar las posiciones e ideas del presidente en forma favorable, para que éste logre sus metas, al tiempo que ayuda a la prensa a saber lo que el gobierno está haciendo”, señala Ari Fleisher, secretario de prensa de la Casa Blanca con el presidente George W. Bush. “Es un acto de equilibrismo que requiere cuidado y buen juicio para servir a dos amos”. La tarea del portavoz es asertiva (al tratar de destacar ciertos aspectos de las noticias) y también reactiva (al responder las preguntas de los reporteros). Por ejemplo, en Estados Unidos, la Casa Blanca emite todos los días media docena de comunicados de prensa en los que anuncia nuevos programas, nombramientos o actividades del presidente para las cuales se desea cobertura en los medios. Al mismo tiempo, los reporteros a cargo de informar sobre la Casa Blanca formulan preguntas a la oficina de prensa sobre temas que pueden ser o no los que los funcionarios de la Casa Blanca quieren abordar. “Sin embargo, su tarea es algo más que la simple difusión de información”, dice Joni Inman, presidenta de la Asociación Nacional de Comunicadores del Gobierno (NAGC por sus siglas en inglés). “En definitiva, somos el eslabón entre nuestros gobiernos y el pueblo, los que traducimos para la gente la información del gobierno, pero también debemos saber lo que se avecina, escuchar lo que se dice en la calle y traducirlo de nuevo para los funcionarios de nuestro gobierno”, dice Inman. Pero un funcionario de prensa del gobierno no es un mago que pueda transformar una política o un programa que no funciona, en algo que parezca funcionar bien. Tal como la Asociación Nacional de Gobernadores informa a los nuevos mandatarios estatales de los EE.UU. en su material de orientación, las relaciones públicas no son sustituto de un programa eficaz o una idea valiosa. El secretario de prensa no puede crear una imagen de honradez si el funcionario de gobierno no es honesto. En efecto, no puede presentar la imagen de un gobierno que reconoce los problemas y responde a ellos, si tales problemas persisten en realidad y se hace poco por resolverlos. Una oficina de prensa no puede convencer a los periodistas de que escriban sobre la accesibilidad de un gobierno que no está abierto o de la destreza administrativa de un funcionario que no es buen administrador. La oficina de prensa tampoco puede transmitir bien los objetivos de un gobierno si los dirigentes de éste no definen con claridad dichos objetivos. ![]() Los periodistas los funcionarios de prensa del gobierno Los funcionarios de prensa del gobierno no deben aspirar a ser amigos o enemigos de los periodistas. Estos últimos tienen que ser observadores neutrales del gobierno y de las acciones y planes del mismo. En una democracia, la prensa y el gobierno no pueden ser socios: son adversarios naturales con funciones diferentes. Por una parte, a veces es una relación en la cual los funcionarios intentan explicar su versión de los hechos o desean evitar que éstos se publiquen, mientras que la prensa trata de detectar los errores y presiona para que se divulgue la información. Por otra parte, los periodistas necesitan que los funcionarios de prensa del gobierno les ayuden a entender las acciones y los planes de éste. Dichos funcionarios de prensa necesitan a los periodistas para que llegue al público la información sobre los actos y planes del gobierno. Algunos funcionarios de prensa del gobierno esperan que un periodista con quien cultivan una amistad de tipo social no escriba un artículo negativo, pero un periodista profesional no deja que su amistad con un funcionario público se interponga con la publicación de una noticia. “Los portavoces deben mantener relaciones cordiales, pero profesionales, con los reporteros”, comenta Mike McCurry. “Ellos, los reporteros, tienen un trabajo que realizar, y ustedes los portavoces también tienen el suyo. Claro que puede ser amigo de un reportero, pero recuerde que él siempre está de guardia, lo mismo que usted”. En reuniones sociales, los funcionarios de gobierno deben aclarar las reglas básicas sobre las cuales hacen sus declaraciones; por ejemplo, esto es “extraoficial” (“off the record”) o “aquí entre nos” (“for background only”). Una buena regla es que nunca diga o haga usted algo que no desee ver publicado al día siguiente, en la primera plana del periódico. “El portavoz puede tener una relación profesional amigable con un periodista, pero es difícil que entablen una relación personal”, declara Joni Inman, de la NAGC. “Llegará un momento en que el reportero tenga que hacer preguntas de sondeo o escribir o transmitir un asunto que el primero tal vez no desee. No se puede confiar sólo en la amistad. Algo se tendrá que perjudicar, ya sea la relación profesional o la amistad. No obstante, es preciso contar con la relación profesional. Es necesario tener la posibilidad de llamar al reportero y decirle: ‘En verdad arruinaste este reportaje’”. ![]() La obligación de tratar con la prensa Además, los portavoces de gobierno no deben ser un obstáculo para las noticias. Los servidores públicos no tienen derecho de decidir lo que es bueno y lo que no es bueno que la gente sepa. Su labor consiste en proveer material de noticias a todos los periodistas, aun a los que perciba como no muy amigables. “Un buen secretario de prensa debe responder todas las peticiones de información de organizaciones legítimas de noticias, aun cuando la respuesta sea un simple ‘te llamaré más tarde’”, dice Juleanna Glover, secretaria de prensa del vicepresidente Dick Cheney. “La cortesía normal debe ser la regla. A pesar de que los periodistas pueden ser hostiles en ciertos casos, siempre habrá un momento en que los necesitaremos para transmitir un mensaje. Al llegar ese momento, ellos recuerdan quién los trató con cortesía y quién no”. Algunos funcionarios de gobierno se han mostrado sorprendidos en las conferencias de prensa, cuando los periodistas les preguntan cosas al margen del tema propuesto para la reunión. Esto es normal. Los periodistas pueden tener poco acceso a los funcionarios del gobierno y cuando los tienen a su alcance les hacen preguntas sobre cualquier tema. Eso es parte de lo que implica tener una prensa libre. “No se debe considerar a las oficinas de prensa sólo como un subsidio o un rasgo de la eficiencia del gobierno, sino como un derecho que dimana de la naturaleza misma de una sociedad libre y como el vehículo para la relación entre el Estado y el ciudadano”, escribe el especialista en el tema de la presidencia Stephen Hess en The Government/Press Connection: Press Officers and Their Offices (La conexión entre gobierno y prensa: los funcionarios de prensa y su cargo). “¿Cuál de las funciones del gobierno puede ser más natural, en una democracia, que la de proveer información sobre la forma en que está gobernando?”. En una democracia, escribe Hess, tratar con la prensa es un deber.
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