En primera línea junto a Marshall:
Entrevista con Jack Greenberg
En 1954 Jack Greenberg, un abogado de 27 años de edad, colaboraba con Thurgood Marshall en el caso de "Brown vs. Junta de Educación", en el que el Tribunal Supremo dictaminó que la segregación racial era inconstitucional. En esta entrevista, Greenberg comparte lo que piensa acerca del legado de Thurgood Marshall. Profesor de derecho en la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York, Greenberg es autor de varios libros, entre ellos "Cruzados en los tribunales: las batallas legales del movimiento de los derechos civiles" (2004).
Alexandra Abboud, redactora de la Oficina de Información Internacional, llevó a cabo la entrevista al señor Greenberg.
Pregunta: ¿Cuál diría usted que fue el significado histórico y social de la decisión de 1954 en el caso "Brown vs. Junta de Educación?"
GREENBERG: Brown fue un caso de segregación escolar que determinó que las leyes vigentes en la parte sur de Estados Unidos, que prohibían a negros y blancos ir juntos a la escuela, eran inconstitucionales. Pero, lo que es más importante, el caso "Brown" fue como un rompehielos qud cruza el mar helado del racismo. Rompió el sistema racista que estaba en esencia congelado en la constitución política norteamericana. Teníamos senadores sureños elegidos solamente por los blancos, y seguían siendo elegidos y reelegidos, y su poder dependía de que se excluyera a los negros de la participación política. El caso "Brown" rompió con todo eso.
Pregunta: ¿Cuáles fueron algunas de las virtudes que Thurgood Marshall tenía como abogado, que le ayudaron a ganar el caso "Brown"?
GREENBERG: Thurgood Marshall se concentraba en lo que hacía. Siempre creyó en la integración racial y quería derribar las leyes y prácticas de la segregación en Estados Unidos. Yo lo compararía con el general George Marshall durante la Segunda Guerra Mundial. Fue el que reunió a todas las tropas de áreas, competencias y capacidades diferentes y las fundió en una unidad concentrada.
Trabajábamos con profesores y practicantes del derecho, psicólogos sociales e historiadores. El era como el director de orquesta que une a todos y los concentra en una sola melodía.
Pregunta: El caso "Plessy vs. Ferguson" de 1896 resultó en "la doctrina de separados pero iguales", que decía que la segregación de negros y blancos era legal en tanto las instalaciones separadas fueran de la misma calidad. En el caso "Brown", Marshall planteó, por primera vez, el argumento de que, por definición, lo "separado" no podría ser igual. ¿Podría usted explicar cómo Marshall y su equipo legal decidieron que era hora de lanzar el reto con "Brown"?
GREENBERG: En 1935 hubo un caso en el estado de Maryland que involucraba la admisión de un estudiante negro en la Escuela de Derecho de la Universidad de Maryland, caso que Marshall ganó. El estudiante fue admitido porque no había una escuela de derecho para negros. Ese caso nunca llegó hasta el Tribunal Supremo; fue ganado en los tribunales estatales de Maryland. En 1939 hubo un caso en Missouri que llegó hasta el Tribunal Supremo de Estados Unidos, y a la Universidad de Missouri se le ordenó admitir un negro en la Escuela de Derecho de la Universidad de Missouri, porque no había una instalación comparable para los negros dentro del estado de Missouri.
 Jack Greenberg, segundo de la izquierda y Thurgood Marshall, fondo a la derecha, consejero titular de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP), argumentan un caso en Florida, el año 1952. (Copyright © Bettmann/CORBIS)
|
 Una fotografía tomada en 1954 muestra a los abogados de la Defensa Legal y del Fondo Educativo de la NAACP. Desde la izquierda Louis L. Redding, Robert L. Carter, Oliver W. Hill, Thurgood Marshall y Spottswood W. Robinson III. (© AP Images/Courtesy NAACP)
|
Luego, en 1950, hubo dos casos, uno en Texas y otro en Oklahoma. A medida que avanzaba el caso de Texas, el estado, al ver que la decisión era un hecho, construyó una escuela de derecho para negros. Tenía dos salones, no tenía una biblioteca legal, no tenía una revista legal, no tenía ex alumnos, pero el estado argumentó que era igual, lo que fue un alegación ridícula. Y el Tribunal Supremo dictaminó que en la evaluación de la educación hay mucho más que solamente libros, ladrillos y argamasa. Están los intangibles de las relaciones de uno con los otros estudiantes y lo que uno aprende de ellos y las asociaciones, que duran toda la vida, que uno hace mientras está en la escuela.
En el otro caso, un estudiante negro fue excluido de Escuela Graduada en Educación de la Universidad de Oklahoma. Al ir avanzando el caso, no construyeron otra escuela para él; en lugar de eso, le permitieron sentarse en el fondo del aula como alumno oyente. Finalmente, fue admitido en el aula y a un pupitre marcado "sólo para negros". Y el Tribunal Supremo dijo que esa medida lo separaba de los otros de una manera que interfería con su capacidad para aprender.
De modo que el tribunal avanzaba más y más hacia el reconocimiento de los aspectos intangibles de la educación, y decía que no importa lo que uno haga, uno no puede ser igual en tanto se mantenga a la gente separada.
En el caso "Brown", el impulso de esos casos anteriores, o la implicación de esos casos, se hicieron explícitos: lo separado nunca puede ser igual.
Pregunta: ¿Cual es el legado histórico del Fondo de Defensa Legal (LDF) de la NAACP?
GREENBERG: El trabajo del LDF demostró que la ley podía lograr mucho. Fue la primera firma legal de interés público e institucionalizó la ley de interés público. Ganó decisiones en el Tribunal Supremo, que decían que la práctica de las leyes de interés público es un derecho constitucional, y puso fin a la segregación racial. Hoy contamos con esta gran proliferación de firmas que se ocupan de las leyes de interés público en todo el país, que representan una amplia diversidad de cuestiones políticas y sociales.
Pregunta: Usted es profesor en la Escuela de Derecho de la Universidad de Columbia. ¿Hay hoy muchos estudiantes interesados en practicar las leyes de los derechos civiles?
GREENBERG: Una cantidad enorme de estudiantes están todavía interesados en practicar las leyes de interés público. Cuando llegué por primera vez a la Universidad de Columbia, inicié un programa de leyes de interés público que ofrecía durante el verano becas e internados en interés público. En el programa se matriculan ahora centenares de estudiantes. De hecho, hay tanto interés en las leyes de interés público que no hay bastante espacio para acomodar a todos los que realmente quieren estar en eso.
|